Madre caníbal incita a sus hijos a comerse al primo

Esther. Sus peculiares métodos educativos y su forma de arreglar los problemas familiares, han sido lo que le ha valido la candidatura al Moriarty a esta madre caníbal de Rostov, que ha conseguido avivar la leyenda negra de la región. No la acusan de nada porque el canibalismo no es un delito tipificado en Rusia y porque aunque se cree que encubrió un crimen, los autores eran sus propios hijos, así que han considerado que no tenía la obligación de denunciarlos debido a su grado de parentesco.
La historia empezó cuando Sergei Zimbovich, de 19 años, le robó el equipo de música a su primo Mikhail Sherement, de 26. Lo denunció y el 3 de noviembre Sergei fue condenado a una pena de 18 meses en suspenso por el robo. Días después, la víctima cometió el desafortunado error de intentar hacer las paces con una botella de vodka. Sergei y su hermano Igor, de 16 años, accedieron y se fueron los tres al apartamento de Mikhail en Pervomaisky. La cosa acabó en discusión y, finalmente, los hermanos estrangularon supuestamente al primo. Después, dice la policía que se pusieron a trocearlo para deshacerse más fácilmente del cadáver y que en esas estaban cuando apareció la progenitora. ¿Qué puede hacer una madre en estas circunstancias? Reñirles, castigarles, preparar el escenario para que parezca legítima defensa, buscarles una coartada, un abogado, convencerles para que se entreguen,...
La solución de Nadezhda Zimbovich, de 38 años, fue, al parecer, mucho más original: comerse los órganos del muerto. Así que le quitaron el hígado y el corazón y se los comieron fritos con patatas, según los investigadores. Después, metieron supuestamente lo que quedaba en una bolsa de plástico y la tiraron a las afueras de Krasny Sulin. Unos buscadores de setas encontraron el cadáver al día siguiente. La denuncia por el robo del equipo de música condujo hacia los hermanos, que acabaron confesando, según la policía.
La madre caníbal aviva la leyenda negra de Rostov
Hace algo más de una década aparecía el cuerpo de otra víctima de un caníbal en Krasny Sulin. Era él de una de las mujeres a las que asesinó el Carnicero de Rostov. En enero de 1999 el psiquiatra Aleksandr Bukhanovsky señaló que en esta región rusa se habían registrado un gran numero de asesinatos en serie y violaciones sádicas en la última década. Se llegó a decir entonces que Rostov se había convertido en la capital mundial del asesinato en serie, tal vez influenciados sus habitantes por los crímenes de Chikatilo, su vecino más famoso, en cuya detención participó Bukhanovsky. El festín de esta supuesta familia caníbal tuvo lugar en el mismo área de terror del Carnicero soviético más famoso de la historia.

El Carnicero de Rostov
Andrei Romanovich Chikatilo (o Tchikatilo), el mayor y más famoso asesino en serie de Rusia, tercero en la clasificación mundial, después de Harold Shipman y Javed Iqbal. Consiguió hacer famosa a la región en la que residía, Rostov, en todo el mundo. Un condenado inocente, una esposa confiada y una peculiaridad genética con el antígeno B, le permitieron dedicarse a matar, mutilar y devorar durante doce años. A esta vergüenza para el comunismo le detuvieron ocho meses antes de que la policía de Milwaukee descubriera los crímenes de otro de los asesinos en serie caníbales más famosos de la historia, Jeffrey Dahmer, con el que compartió el apodo de Carnicero.
Andrei Romanovich Chikatilo
Chikatilo nació el 16 de octubre de 1936 en Yablochnoye, un pueblo de Ucrania. Creció convencido de que a su hermano mayor le habían matado unos vecinos y se lo habían comido durante la hambruna de Ucrania de principios de los años treinta. Como muchos otros asesinos en serie se hacía pis en la cama hasta los doce años. (Esta es una de las características más desconcertantes de los asesinos en serie, a la que seguramente algún día le encontraran explicación. Un 60 por ciento de los asesinos en serie y de los asesinos sexuales siguen haciéndose pis en la cama durante la adolescencia, mientras que entre la población general sólo un 3 por ciento de los niños de 12 años, la mayoría varones, padecen enuresis nocturna).
Era un niño tímido, introvertido, afeminado, humillado por sus compañeros y se refugió en el comunismo. Aunque era bastante miope se negó a llevar gafas durante su infancia y adolescencia porque pensaba que acrecentaría las burlas de sus compañeros. Tampoco tenía éxito con las mujeres y en el servicio militar corría el rumor de que era impotente. Una vez abrazó a una chica y cuando ella intentó apartarse, eyaculó. A partir de ese momento empezó a tener una fijación por las mujeres que le rechazaban y la violencia unida al sexo.
Su hermana le presentó a la hija de un minero, Fayina, con la que se casó en 1963. Aunque le resultaba difícil mantener una erección, sí era capaz de eyacular y el matrimonio tuvo dos hijos, en 1965 y 1969.


Maestro y pederasta
Estudió en la universidad de Rostov y se hizo maestro en 1971, pero siempre fue incapaz de controlar a los alumnos que se reían de él. Se empezó a obsesionar con las menores de doce años. Se masturbaba viendo a las alumnas en ropa interior y abusaba sexualmente de niños y niñas mientras dormían. Le echaron de la escuela en la que trabajaba por estas actividades y se buscó otro colegio, en el que los alumnos mayores le pillaron intentando hacerle una felación a un niño pequeño y le dieron una paliza. Sus actividades con menores no salieron a la luz porque los directores de los centros estaban más preocupados por evitar escándalos.


Primeras muertes, la coartada y el inocente

Él vivía en Shakhty y la caníbal, en Krasny Sulin
En 1978 se fue a vivir con su familia a Shakhty, cerca de la ciudad de Rostov. También se compró una cabaña al lado del río Grushevka, a la que llevaba a borrachos y prostitutas, pero las relaciones no le satisfacían porque no oponían resistencia.
En diciembre de 1978 se llevó a Lena Zakotnova, una niña de nueve años, a su refugio. Quería violarla, pero sus problemas de impotencia se lo impedían. Entonces, empezó con los tocamientos y, por fin, consiguió tener una erección cuando la menor empezó a gritar. Por temor a que la niña contara lo ocurrido, la apuñaló varias veces en el estómago y la tiró al río. La menor falleció en el agua ahogada por una mezcla de hipotermia y de los cortes y heridas infligidas. Otra niña dijo haber visto a la víctima el día del crimen con un hombre de mediana edad, delgado y con gafas. La policía interrogó entonces a Chikatilo porque además aparecieron manchas de sangre cerca de su cabaña, pero su esposa le proporcionó una coartada, y le dejaron en libertad. Fayina no podía imaginar que su dócil y medio impotente marido era un asesino sexual.
Finalmente detuvieron a Alexander Kravchenko, un joven de 25 años que no coincidía con la descripción del acompañante de Lena, pero que tenía antecedentes por agresiones sexuales. Le condenaron a muerte y fue ejecutado en 1984 por el crimen.
Una vez encontrado su particular sistema para lograr la satisfacción sexual, Chikatilo se dedicó a matar a mujeres, niñas y niños.
En 1981 le despidieron de un colegio y fue incapaz de conseguir otro trabajo como profesor por su fama de lascivo. Entonces empezó a trabajar en una fábrica como oficinista en el departamento de abastecimiento, cargo que le obligaba a viajar constantemente, con lo que podía ampliar su radio de acción. Ese mismo año liquidó a su segunda víctima, Larisa Tkachenko, una adolescente de 17 años. La conoció en la parada del autobús de la biblioteca de Rostov y le ofreció comida y bebida a cambio de sexo. Después, la estranguló en un bosque, le mordió un pezón y eyaculó sobre el cadáver.


Medio centenar de asesinatos
Entre 1978 y 1990 mató a 53 mujeres y niños. Siete eran varones de entre 7 y 16 años. Mataba a sus víctimas dándoles múltiples puñaladas o estrangulándolas, después las troceaba. A las mujeres les solía cortar o arrancar a mordiscos el útero y los pezones y a los niños, la lengua y los genitales. A casi todos les quitaba los ojos y masticaba sus órganos.
Tenía un imán para todos: a los niños les decía que les iba a enseñar una colección de sellos o que les iba a dar chicles americanos, a las borrachas les ofrecía vodka, a las prostitutas, dinero por sus servicios y con el resto se ponía a charlar amigablemente, les acompañaba en su camino y después les proponía un atajo por el bosque.
Al principio las autoridades no pensaron que había un asesino en serie suelto porque había tres tipos de víctimas y buscaban a los criminales entre los enfermos mentales, homosexuales y delincuentes sexuales. Después, tardaron en reconocer ante la opinión pública su existencia porque no podía haber un asesino en serie, lacra y síntoma de la decadencia del capitalismo, en la Unión Soviética. Así que, la sociedad no estaba al tanto de la existencia de un psicópata asesino y no tomaba precauciones especiales.


El perfil del asesino y su primera detención
En 1984 los investigadores relacionaron 23 asesinatos por el modus operandi y en Moscú elaboraron el perfil del asesino: un hombre normal, casado, con trabajo fijo, coche y del grupo sanguíneo AB, según el esperma encontrado en la ropa de una de sus víctimas. También pensaron que podía ser policía por la docilidad con la que le acompañaban las víctimas o carnicero por la pericia descuartizadora.
Vigilaron las estaciones de tren y autobuses, donde el asesino solía encontrar a sus víctimas, y en una de ellas un agente detuvo a Chikatilo acusado de acosar a mujeres en público. No cogía ningún autobús y sólo intentaba ligar con jovencitas. Tenía un maletín con vaselina, una cuerda y un cuchillo grande, pero le hicieron un análisis de sangre y su grupo resultó ser A, así que parecía que no podía ser el criminal de Rostov, aunque siguió ocupando un lugar destacado en la lista de sospechosos.
Por entonces, estaba acusado de robar una batería de coche en la empresa en la que trabajaba y aprovecharon esta circunstancia para encerrarlo. Le condenaron a un año de cárcel y fue expulsado del Partido Comunista. En diciembre de 1984 salió en libertad, tras pasar tres meses en prisión.


Acorralado por medio millar de agentes
Las investigaciones continuaban, analizaron los datos de medio millón de hombres entre agresores sexuales, conductores y enfermos mentales. Pusieron más de medio millar de agentes en todas las zonas en las que el caníbal solía actuar: recogiendo setas en los bosques, ocultos con ramas en agujeros excavados en el suelo, haciéndose los borrachos en las estaciones de tren,... Algunos tenían hasta gafas de visión nocturna. Durante dos años el criminal dejó de matar. Había patrullas por todas partes y se cree que el mismo formó parte de grupos de voluntarios que vigilaban los transportes públicos.
Le detuvieron en 1990
Finalmente, el 6 de noviembre de 1990 el Carnicero mató en un bosque a su última víctima, Svetlana Korostik, de 22 años. Se comió los pezones y la lengua. Un agente que vigilaba la zona vio aparecer de entre los árboles a un Chikatilo jadeante, con pequeñas gotas de sangre en las mejillas y un dedo vendado, y le pidió la documentación.
Una semana después encontraron el cadáver de Svetlana y el 20 de noviembre le detuvieron. Salía del médico, al que había ido a hacerse una radiografía porque una de sus víctimas le había mordido el dedo, y le vieron como se dirigía a un niño, con su maletín de asesinatos. El Caníbal de Rostov negó haber estado el 6 de noviembre en la zona en la que le identificó el agente, pero no le creyeron. Esta vez, analizaron su esperma que resultó ser del grupo AB, mientras que los antígenos B no figuraban en su sangre. Chikatilo era ese uno de cada 10.000 hombres que tiene un grupo diferente en el esperma y la sangre. En su casa, además, guardaba 23 cuchillos y un zapato, cuya huella coincidía con una pisada que apareció junto a una víctima.


Pena de muerte
El juicio se convirtió en todo un espectáculo, Chikatilo asistía encerrado en una jaula para evitar los ataques de los familiares de las víctimas. Allí se dedicó a leer una revista porno, a gritar y, en una ocasión se desnudó, y, mostrándole su miembro viril al público, gritó: "Mirad esta cosa inútil, ¿qué creeis que podía hacer con esto?". No se sabe si quería hacerse el loco o si le había afectado el encierro. El 1992 le condenaron a pena de muerte y fue ejecutado de un disparo en la cabeza el 14 de febrero de 1994
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