Telecocaína a domicilio
El secuestro de los teléfonos clonados
Dos semanas de vacaciones bien valen un asesinato
La ciber novia son unos secuestradores de Mali
Santeros roban huesos de lo cementerios de Caracas
Amenaza con demandar a dueños de dominios


Telecocaína a domicilio

Los teleoperadores venden cocaína
Esther. Sólo les faltó pedir subvenciones a la Administración por la creación de la empresa. Incluso podían haberse llevado algún premio a la innovación empresarial, pero a la Guardia Civil de Murcia no le ha parecido bien la idea. Tenían tres laboratorios, varios contables y un servicio de televenta en Alicante (España). Los teleoperadores trabajaban con un horario fijo y cobraban comisiones. Solían ganar unos 2.500 euros al mes porque el producto tenía mucho éxito: vendían cocaína, aunque bastante adulterada (convertían un kilo en tres).
La Guardia Civil ha detenido en julio a 22 personas acusadas de pertenecer a esta empresa, entre las que se encuentra una trabajadora de la Administración de Justicia. Al parecer, el jefe del grupo dirigía el negocio desde la cárcel.





El secuestro de los teléfonos clonados

Los secuestrados apagan el móvil
Esther. Los colombianos han puesto en marcha este verano una nueva modalidad de secuestro virtual. Pero la farsa inventada por los delincuentes argentinos en su versión colombiana tiene un problema con difícil solución: que cobran el rescate en efectivo. Los delincuentes envían mensajes a telefónos móviles, como si provenieran de la compañía telefónica, en los que explican a los propietarios que deben apagar el aparato durante dos horas porque el teléfono ha sido clonado. Después, contactan con los familiares y solicitan un rescate. Como el móvil está apagado son incapaces de ponerse en contacto con el familiar y algunos se lo creen, y pagan. Por lo general, todo el proceso dura menos de dos horas.




Dos semanas de vacaciones bien valen un asesinato

Andrea.
Hay quienes no pueden esperar a las vacaciones para librarse de las clases. Eso fue al menos el motivo que dieron unos adolescentes, alumnos de la escuela Ashram Shala de Maharastra (India), para asesinar a los hermanos Ashok y Mangal Kale, de 8 y 5 años, en agosto. Un martes por la noche, los llevaron a una granja cercana y los asfixiaron. Su hermana mayor, quien también estudia en el centro, alertó sobre la desaparición. La autopsia de los menores ha revelado que no hubo abuso sexual, lo que confirma la declaración de los autores que explicaron que su único objetivo era conseguir dos semanas de vacaciones.
La escuela es para niños de tribus y entre sus reglas se incluye la de conceder quince días de vacaciones por la muerte de un alumno. Es posible que los asesinos mataran a dos en vez de uno pensando en obtener un mes, pero ahora serán enviados a un reformatorio donde es posible que no existan ese tipo de reglas.





La ciber novia son unos secuestradores de Mali

Esther.
Esta vez no era un nigeriano que necesitaba ayuda para sacar dinero del país ni una enamorada que necesita dinero para el visado, sino una especie de mezcla evolucionada. La principal diferencia es que era la víctima quien tenía que viajar para ayudar a la enamorada a sacar el dinero del país (en este caso, los lingotes de oro) y lo que le pasó al final fue que lo tuvieron secuestrado doce días.
Des Gregor, un granjero australiano, de 56 años, se enamoró por internet de una maliense. Se iban a casar, y el australiano recibiría una dote de 85.000 dólares en lingotes de oro, pero tenía que ir a buscar a la mujer y al dinero. En agosto, Gregor aterrizó en Mali. En el aeropuerto, lo recogió un hombre, bien vestido, que en vez de llevarlo al encuentro de su amada, lo encerró en una habitación donde otros dos hombres le esperaban con un machete y una pistola, según su declaración. Le quitaron el dinero en efectivo y las tarjetas de crédito y le amenazaron con cortarle las piernas si no pagaba los 85.000 dólares que pensaba embolsarse por la dote.
Pero los familiares del granjero alertaron a la policía australiana que, en colaboración con la maliense, consiguieron engañar a los secuestradores para que fueran a cobrar el dinero del rescate a la embajada canadiense en Mali, donde les detuvieron.





Santeros roban huesos de lo cementerios de Caracas

Los cráneos se venden a 300 dólares
Andrea. Las personas enterradas en la sección Las Pavas del cementerio de Caracas (Venezuela) seguro que se están arrepintiendo de no haber sido cremadas. En septiembre han ocurrido varias profanaciones de tumbas de ese sector que van más allá del simple robo de joyas y dientes de oro que puedan llevar los difuntos. Ahora también abren las tumbas para, además de los objetos de valor, llevarse huesos y cráneos; incluso se han sustraído esqueletos enteros de niños. Según el párroco del cementerio, los huesos se venden a 20 dólares cada uno, mientras que el precio por un cráneo puede llegar a los 300.
Al parecer, los compradores de la mercancía son los "paleros" o practicantes de un viejo culto negro relacionado con la santería, religión que mezcla catolicismo y creencias africanas, que en Venezuela tiene además una extraña mezcla de fe y política. Aunque la mayoría de los que practican la santería prefieren no usar huesos humanos, los paleros no tienen tantos escrúpulos y los suelen usar para hacer maldiciones a los enemigos, enviar desgracias a las esposas infieles, etc.
Por su parte, los sociólogos explican este auge de la santería en el país como otro ejemplo más de la pérdida de fieles de la iglesia católica, ocurrida en toda América Latina, pero otros ven en este fenómeno la mano de Hugo Chávez. Según fuentes cercanas a la iglesia, el gobernante fomenta la existencia de estos grupos para contrarrestar la influencia de la iglesia católica tiene sobre la población. Incluso el programa de médicos y otros profesionales cubanos a cambio de petróleo venezolano, que funciona desde hace un tiempo, ha permitido la llegada de babalaos, o practicantes de la santería, cubanos a Venezuela que han abierto sedes de santería en zonas pobres que se benefician de la experiencia de los cubanos.





Amenaza con demandar a dueños de dominios

Esther.
Se hacía pasar por un abogado especializado en propiedad intelectual y enviaba e mails a dueños de páginas web, en los que reclamaba la propiedad del dominio que estaban utilizando y les concedía el plazo de un mes para que lo dejaran libre, si no querían enfrentarse a una demanda de 100.000 dólares USA, según los investigadores.
David Dominic Scali, de 28 años, reconoció que lo único que quería era quedarse con los nombres de dominio. En septiembre, lo acusaron de estafa en Los Angeles (EE UU). Le pueden caer hasta 20 años de cárcel
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