www.adeguello.net / revista bimensual de crítica de crímenes / número 2- marzo 2004

Chapuza del mes


Hay miradas que secuestran

Esther. La Guardia Civil liberó en julio de 2002 a A.B., un hombre que llevaba, supuestamente, 23 días secuestrado en Sevilla. Los agentes se lo encontraron solo, en una cabaña (con las puertas abiertas), tumbado en una colchoneta y escuchando música. Unos supuestos secuestradores habían llamado unos días antes al hermano de A.B., solicitándole 650 euros de rescate.
Tras la 'liberación', A.B. siguió manteniendo su tesis del secuestro y se ha juzgado a los tres supuestos raptores que llamaron pidiendo el dinero.
A.B. reconoció en la Audiencia de Sevilla que la única amenaza que le hicieron los acusados fue que "me miraban mal" y no se le ocurrió nada para explicar el por qué no había huido, cuando tenía libertad de movimientos.
Finalmente, el tribunal andaluz absolvió a los tres acusados en febrero, al considerar que A.B. estuvo con ellos voluntariamente y que lo único que quería era sacarle dinero a su hermano.
Este es, sin duda, uno de los secuestros fingidos más cutres de la historia. Se trata de una auténtica chapuza. Por lo menos podía haber cerrado la puerta de la cabaña para que no le vieran. Supongo que haría mucho calor en julio en Sevilla, pero cuando uno se pone a fingir un secuestro tiene que poner un poco más de cuidado y procurar, como mínimo, esconderse
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