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/ revista
bimensual de crítica de crímenes / número 10- julio
2005

Por qué
salió mal
Enciende
un mechero mientras roba gasolina
Juanma. Glen
Germain tiene la costumbre de robar gasolina de los camiones. Ya le han
detenido dos veces en un mes por ese motivo. La última vez, en
junio, la policía no tuvo problemas para localizarlo: Glen ardía
como una antorcha en medio de la noche. ¿Qué había
ocurrido? Mientras sacaba gasolina de un camión-volquete, aprovechando
la oscuridad, Glen quiso ver cómo iba de lleno el bidón
y no se le ocurrió mejor idea que prender un encendedor, provocando
la consiguiente llamarada, que le quemó la cara y las manos, además
de destruir un montacargas de horquilla que había al lado del camión.
Consejo profesional gratuito: cuando robes gasolina de noche, lleva linterna.
Cadáver
al volante en fraude de seguros
Esther. Querían matar dos pájaros de un tiro,
pero les salió por la culata. Con la muerte del esposo conseguirían
una buena indemnización y, además, éste se libraría
de ir a la cárcel, donde le esperaban por abusar sexualmente de
una niña de 14 años. Pero entre los restos casi siempre
hay algo de tu ADN y si no coincide con el tuyo, es que el muerto es otro.
Clayton Daniels y su esposa Molly desenterraron en junio de 2004 el cadáver
de Charlotte Davis, una mujer de 81 años, en Georgetown (Texas,
EEUU). Charlotte era pobre, inválida y sólo tenía
a un primo lejano enfermo. A su entierro sólo había ido
el enterrador, así que el matrimonio pensó que nadie echaría
de menos el cadáver. Vistieron a Charlotte con la ropa de Clayton
y la metieron en su coche. Después incendiaron el vehículo
y lo despeñaron por un acantilado.
La policía sospechó desde el principio porque no había
marcas de frenado y, además, el fuego se había iniciado
en el asiento del conductor y se había propagado rápidamente
gracias a un combustible que no era gasolina. También pensaron
que Molly no estaba muy apenada por el accidente.
Como siempre que hay un seguro por medio, en este caso de 110.000 dólares
USA, no podía quedar ningún cabo suelto y, antes de pagar,
la compañía decidió hacerle una prueba de ADN a los
restos para comprobar si era su asegurado. Comparando la muestra con el
ADN de la madre de Clayton resultó que no era el hijo, y Molly
acabó confesando.
Mientras el seguro investigaba, Clayton seguía viviendo en su propio
domicilio. Pocas semanas después del accidente, la mujer le presentó
al nuevo novio a su hijo de cuatro años, que era el propio Clayton
con el pelo teñido de negro.
La policía encontró en el ordenador de la pareja un listado
de cirujanos plásticos de México y la documentación
falsificada del nuevo Clayton, que decía llamarse Jake Gregg.
En mayo han declarado a Molly culpable de fraude y obstrucción
a la justicia.
Demasiado
guapa para la cirugía
Esther. Ileana Valdez, una dominicana de 26 años, iba
a tomar un avión en el aeropuerto de Boston, cuando le paró
un agente de aduanas para preguntarle por los casi 47.000 dólares
USA que llevaba escondidos en el sujetador. Ileana le contestó
que iba a operarse el pecho y el culo en Texas, pero el agente le respondió
que tenía un cuerpo muy bonito y que no necesitaba cirugía
y, inexplicablemente, la detuvo.
El oficial dice que la chica transportaba dinero procedente del tráfico
de drogas y el abogado de Ileana se pregunta que quién es él
para decidir sobre los gustos estéticos de los pasajeros.
Se busca
asesino a sueldo
Esther. Hay gente que debe estar convencida de que absolutamente
todos los inmigrantes son delincuentes. Así que, cuando en mayo
José Ángel G.R., de 37 años, quiso encontrar a unos
sicarios para que mataran a su mujer, se fue a un parque de Jaén
y les hizo una propuesta a los primeros marroquíes que se encontró,
según la policía. Eran dos chicos a los que les ofreció
supuestamente 6.000 euros por el trabajo. Según parece, los marroquíes
se quedaron con los 3.000 euros que José Ángel pagó
por adelantado y ni se acercaron a la mujer. La policía dice que
el marido les había dicho donde podían localizar a su esposa
y les había pedido que le robaran el bolso y que la mataran mientras
él estaba trabajando, para tener una coartada. Se desconoce como
se descubrió el pastel, lo mismo les denunció por incumplimiento
de contrato. José Ángel está acusado de homicidio
en grado de tentativa.
Denuncia
el robo del coche que robó
Juanma. Debía de ser un coche de ensueño, de
ésos que salen en los anuncios de la tele y fascinan por su diseño
y prestaciones. Un coche que te arrebata hasta el punto de impulsarte
a robarlo y considerarlo legítimamente tuyo. Lástima que
no se haya hecho público el modelo.
Tampoco conocemos el nombre del ladrón, pero sí se sabe
que asaltó a un automovilista apuntándole con una pistola
y le robó su vehículo en California. Feliz con su adquisición,
estuvo dos semanas utilizando el coche robado. Pero al cabo de ese tiempo,
el dueño, que añoraba la maravilla perdida, localizó
su coche aparcado en una calle en mayo, llamó a una grúa,
enseñó sus papeles y se lo llevó. Entonces, el indignado
ladrón llamó a la policía para denunciar el robo
de "su" coche. Lo dicho, de anuncio.
Señas
de identidad
Esther. Tres orejas, seis dedos, una pierna,... caprichos de
la naturaleza o accidentes que limitan enormemente las actividades delictivas
del criminal. Al violador con dos narices siempre le detienen y le identifican
en la rueda de reconocimiento. Lo que delató a Ortega, de 21 años,
fue que sólo tiene tres dedos en la mano derecha. La policía
le detuvo en Costa Rica en junio por matar a tiros a un joven de 19 años
delante de varios testigos que se fijaron en el gatillo.
Ciber amante
viaja con VISA de ex marido para matarle
Esther. El error de Terra Endres fue pagar un billete de avión
para el supuesto asesino de su ex marido con la tarjeta de crédito
de éste. Tal vez pensó que la cosa iría más
rápido y que la víctima estaría ya muerta cuando
le cargaran el pago en el banco.
Terra, de 25 años, conoció a John F. Illa, de 37, por internet.
Al parecer, el hombre le contó que había formado parte de
una banda juvenil en Estados Unidos y que tras matar a una persona se
había ido a vivir a Australia. Estuvieron chateando y hablando
por teléfono durante meses y finalmente decidieron formar una familia
en el domicilio de su ex marido, contando con el dinero que cobrarían
los hijos del seguro de su padre, según confesó la mujer
en mayo. Terra pagó los 2.800 dólares USA del billete de
John, al que detuvieron cuando aterrizó en el aeropuerto de Los
Ángeles.
John tenía antecedentes por robos y agresiones sexuales en New
Jersey (EEUU).
 
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