www.adeguello.net / revista bimensual de crítica de crímenes / número 10- julio 2005

Crítica de crímenes



Dennis Rader es el Asesino en Serie de Wichita

Esther.
El 27 de junio Dennis Rader se declaró culpable de los diez delitos de asesinato atribuidos a BTK, El Asesino en Serie de Wichita, ante el Tribunal de Distrito del condado de Sedgwick (Kansas, EEUU). Rader renunció a su derecho a tener un juicio con jurado que valoraría las circunstancias agravantes o atenuantes de sus crímenes. A las nueve primeras muertes se les aplicará la ley que entró en vigor en Kansas en 1969, por la que se condena a un autor de asesinato en primer grado a cadena perpetua con la posibilidad de salir en libertad tras 15 años de confinamiento. En cuanto a la décima muerte, se produjo después de la aprobación de una nueva ley que estipulaba que, en determinadas circunstancias, los autores de un delito de asesinato en primer grado debían cumplir un mínimo de 40 años de estancia en prisión para tener la posibilidad de salir en libertad condicional. Su renuncia a pasar por un juicio implica que no va a ser un jurado el que valore esas circunstancias especiales relativas a la décima muerte que podrían mandarle cuarenta años a la cárcel y que, en su caso, sería un equivalente a cadena perpetua. De todas formas, no se le podrá condenar a pena de muerte porque se instauró en Kansas tres años después de su último crimen. Rader dijo que prefería no pasar por un interminable juicio para que, en cualquier caso, un jurado llegara a la conclusión de que era culpable. La lectura de la sentencia está prevista para el 17 de agosto.

La policía detuvo a Rader en febrero, treinta y un años después de su primer asesinato. Él mismo se ocupó de reactivar la investigación de sus crímenes en marzo de 2004 con el envío de una carta al periódico Wichita Eagle en la que afirmaba que había asesinado a Vicky Wegerle en 1986. Hasta entonces los investigadores creían que Nancy Fox, asesinada en diciembre de 1977, había sido la última víctima de BTK y pensaban que el asesino había dejado de matar por alguna circunstancia (cambio de domicilio, fallecimiento, ingreso en psiquiátrico o en prisión, etc.).
El asesino de Wichita siempre demostró un gran afán de notoriedad con el envío de misivas a los medios de comunicación y poco después de su primer crimen dejó una carta en la biblioteca de la universidad en la que se autobautizaba como "BTK (Bind them, Torture them, Kill them) Strangler", el "Estrangulador BTK" que, efectivamente, se ocupaba de "atarlos, torturarlos y matarlos".
Rader nació el 9 de marzo de 1945. Fue jefe de grupo de los Boy Scout y poco antes de su detención le habían dado un cargo directivo en la congregación luterana a la que pertenece. Está casado, tiene dos hijos y es funcionario.


La confesión
BTK declaró que en sus ratos libres se dedicaba a circular por las calles con su coche para seleccionar a las nuevas víctimas potenciales a las que denominaba "proyectos". Eran sus objetivos próximos, a los que "vigilaba y perseguía" durante un tiempo antes de eliminarlos. Le gustaba ver en el buzón cómo se llamaban sus "proyectos", averiguar dónde trabajaban, qué solían hacer,... porque "cuanto más sabía de una persona, más confortable me encontraba con ella", según sus palabras.
Se compraba ropa especial para cometer los crímenes, que después tiraba, y solía llevar una bolsa de bolera en la que guardaba su particular "kit de asesinatos" con cuerdas, bolsas, esposas, precinto de embalar,...
Dijo que mataba movido por una fantasía sexual (que no especificó), aunque también señaló que probablemente el 'bondage' fue lo que le metió en problemas. (El 'bondage' es una variante del sadomasoquismo en la que lo primordial es atar a la víctima, según el redactor Jefe de Madrid que dice leer los anuncios de contactos de El País para estar informado de las nuevas tendencias).


Su carrera criminal comenzó con el asesinato de cuatro miembros de la familia Otero. Según su declaración judicial, había seleccionado previamente su objetivo. Había estado fantaseando sobre lo que le haría a Julie Otero o a su hija Josephine y, finalmente, el 15 de enero de 1974, a las 7.30 horas de la mañana, cortó la línea telefónica y entró en el domicilio familiar por la puerta trasera.
Les apuntó con una pistola y, "para tranquilizarles", dijo que estaba en busca y captura y que sólo pretendía comer y huir con su coche. Entonces, ató de pies y manos a los cuatro miembros de la familia que se encontraban en el domicilio. "Empezaron a quejarse" y el asesino le puso una almohada en la cabeza al padre "para que estuviera lo más cómodo posible", porque tenía una costilla rota de un accidente, según Rader. Después le puso una bolsa de plástico en la cabeza, atada con cuerdas, para asfixiarle.
A continuación le tocó el turno a la madre, Julie, a la que estranguló. Después se fue a por Josephine (a la que también estranguló) y cuando ya daba por muertos al matrimonio, se dio cuenta de que seguían vivos. Volvió a estrangular a la madre con una cuerda y le puso otra bolsa en la cabeza al padre, que había conseguido hacerle un agujero a la primera. Entonces, le puso otra bolsa a Joseph hijo y, en ese momento, se dio cuenta de que la niña tampoco había muerto con el estrangulamiento y se la llevó a la primera planta donde la ahorcó. Cuando estaban ya todos muertos tuvo "algunas fantasías sexuales", recogió sus cosas, se llevó el reloj del padre, una radio y huyó en el coche de la familia, que dejó abandonado en el aparcamiento de un centro comercial. Todo ello según su declaración en el Juzgado.


Rader declaró que había planeado el crimen, pero que perdió el control de la situación tras entrar en la casa. "Me entró pánico", dijo el asesino, pensó que el padre no iba a estar en el domicilio. "Yo nunca había estrangulado a nadie antes, yo realmente no sabía cuánta presión había que hacer, ni cuánto tiempo", añadió. Explicó que en el siguiente crimen, el 4 de abril de 1974, utilizó el mismo sistema y lo calificó como un "desastre total". Fue también un poco chapucero a la hora de liquidar a las víctimas y la cosa acabó a tiros con Kevin Bright, que consiguió huir. La que sí falleció estrangulada y apuñalada (porque tampoco le funcionó el estrangulamiento inicial) fue su esposa, Kathryn.

La siguiente víctima fue Shirley Vian, la única a la que no había seleccionado previamente. Lo intentó con otra chica, pero no había nadie en el domicilio y acabó llamando a la puerta de Shirley el 17 de marzo de 1977. Dijo que era un detective privado que trataba de localizar a un forajido. Apuntó a la mujer con una pistola y "para tranquilizarla" le explicó que tenía un problema con sus fantasías sexuales y que sólo necesitaba atarla. Encerró a los hijos en el cuarto de baño y asesinó a Shirley poniéndole una bolsa de plástico en la cabeza y estrangulándola, según su declaración. Shirley estaba enferma y vomitó cuando empezó a atarla, entonces Rader le dio un vaso de agua para "confortarla", según su declaración, y cuando se acabó el vaso, la mató. Los niños no paraban de gritar, llorar y golpear la puerta, y empezó a sonar el teléfono, entonces, recogió sus cosas rápidamente y se fue.

A Nancy Fox la estranguló el 8 de diciembre de 1977. BTK dijo que cortó el teléfono de su casa, entró y se escondió esperando a que ésta regresara. Le contó el mismo rollo que a la anterior, la esposó, se desnudó, se puso encima de ella, la estranguló con un cinturón y después se masturbó.

La octava víctima fue Marine Hedge, una vecina a la que asesinó el 27 de abril de 1985. Rader declaró que la veía arreglando el jardín, entrando y saliendo de casa, y así se convirtió en uno de sus "proyectos". Se coló en su domicilio y esperó hasta la noche para atacarla mientras dormía. Después de estrangularla, la desnudó y se llevó el cuerpo cubierto con una manta al maletero de su coche. Condujo hasta una iglesia Luterana y allí le hizo fotos al cadáver con una cámara instantánea, en distintas poses propias del "bondage", según sus palabras. Después volvió a cargar el cuerpo en el maletero y lo abandonó en un lugar escondido.

La siguiente víctima fue Vicki Wegerle, a la que estranguló el 16 de septiembre de 1986. En esta ocasión se hizo pasar por un trabajador de la compañía telefónica, ataviado con un casco y un maletín, para que le franqueara la entrada. Le dijo que la tenía que atar y ella "se enfadó", según el asesino. Consiguió soltarse los nudos y se pelearon, hasta que BTK la estranguló con una media de nylon. Le hizo unas fotos y se fue porque pensaba que su marido estaba a punto de llegar.

La última víctima fue Dolores E. Davis, que murió estrangulada el 19 de enero de 1991. Apareció en su casa en mitad de la noche y le contó el rollo de que estaba en busca y captura "para tranquilizarla" y que se dejara atar. Como en el caso de Marine Hedge, también se llevó el cadáver en el maletero y lo dejó debajo de un puente, según su declaración.

Serial sexagenario
La estadística dice que los asesinos en serie empiezan a matar con 27 años y les detienen con 31 años, aunque siempre tiene que haber excepciones. Rader es uno de los pocos asesinos en serie que ha conseguido llegar casi a los 60 años estando en libertad sin, ni siquiera, despertar sospechas. Aunque el récord de senectud (y repugnancia) lo sigue ostentando Albert Fish "El Asesino Caníbal", al que juzgaron cuando tenía 65 años.
Dennis Rader empezó a matar antes que muchos famosos asesinos en serie que llevan años muertos o encarcelados (antes que Ted Bundy, Jeffrey Dahmer "El Carnicero de Milwakee", David Berkowitz "El Hijo de Sam" o Denis Nilsen). Empezó a asesinar cuando todavía no había acabado la Guerra de Vietnam, empezó antes de la muerte de Franco, antes de la Revolución de los Claveles, antes de que Videla tomara el poder en Argentina y antes de que muriera Duke Ellington o McDonald's abriera su primer restaurante en Londres. Cuando BTK empezó a matar ni siquiera existía el concepto de asesino en serie. En 1984, diez años después de su primer crimen, Ronald Reagan habló por primera vez de asesinos recurrentes porque el FBI había creado un departamento específico para perseguir a estos criminales, aunque el término asesino en serie nació en el New York Times en 1986, en boca del agente del FBI Robert Ressler. Entonces todavía se recordaban los asesinatos de BTK, por el pánico que causaron en Wichita en los años setenta, y en la mayoría de los miles de libros que se escribieron sobre "Asesinos en Serie", tras la definición de Ressler, se incluían sus crímenes. Durante este tiempo, seguramente Rader se ha leído unos cuantos manuales de la materia y le explicó al Juez su propia versión de las fases de los seriales: " Si lees mucho sobre asesinos en serie, pasan por lo que se llama diferentes fases. Una de las fases por las que pasan es… como ir de pesca. Básicamente, durante este tiempo estás buscando una víctima, y puedes estar lanzando el anzuelo durante meses o años. Pero una vez que te fijas en cierta persona, pasas a la fase de acecho, y puede haber varias, pero en realidad te centras en una persona. Básicamente, se convierten en… ésa es la víctima, o al menos eso es lo que tú quieres que sea."
BTK por fin ha conseguido ser famoso y ya no tiene ningún problema para que hablen de él en los medios de comunicación. Antes de declarar llamó a un canal de televisión para contarles que su mujer estaba pensando en el divorcio y para quejarse de sus abogados (aunque en el juicio dijo que estaba satisfecho con su defensa) y esta vez sí consiguió que retransmitieran su conversación. Por el contrario, en febrero de 1978 estaba indignado con la indiferencia de los medios y envió una carta a una cadena de televisión local en la que se preguntaba: "¿A cuántos tengo que matar para conseguir salir en los periódicos o algo de atención nacional?". En enero de ese mismo año había mandado al Wichita Eagle un poema dedicado a una de sus víctimas que se traspapeló.


El regreso de BTK, el asesino en serie de Wichita (Adegüello, mayo 2004)
La policía detiene al Asesino en Serie de Wichita (Adegüello, marzo 2005)






Masacre familiar en Fresno

Esther.
Si no tienes mucho éxito como profeta entre los desconocidos, siempre puedes casarte y tener familia numerosa. Marcus Wesson consiguió así, hacerse con una congregación de varias decenas de descendientes sumisos.
Las creencias de las sectas varían en función de los intereses del gurú de turno y como Wesson es un pederasta heterosexual, preocupado por el Apocalipsis y sin ambición económica, su grupo vivía sumido en la pobreza y sus actividades diarias consistían en leer la Biblia y en que Wesson mantenía relaciones incestuosas con las niñas, a partir de que cumplían 8 años.


De cajero a profeta
Wesson era un cajero de banco, que pertenecía a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuando se casó con Rosemary Maytorena, una mujer trece años mayor que él, que tenía dos hijas de otra pareja: Elizabeth y Rosemary Solorio. Wesson tuvo un hijo con su esposa y, posteriormente, se separó de ella para casarse con su hija Elizabeth, cuando ésta cumplió 15 años.
Cada día estaba más obsesionado por lo espiritual y empezó a dar mensajes mesiánicos. Decía que el Apocalipsis estaba cerca y que Dios hablaba por su boca. El fin del mundo iba a ser en el 2000, pero el público general no le hacía ni caso y Wesson dejó de trabajar para quedarse en casa adoctrinando a su prole.
Tuvo nueve hijos con Elizabeth, a los que se le sumaron los siete hijos de su hermana (Rosemary Solorio), que se los dio para que los criara.
Decía que la humanidad había perdido la vida eterna y que los hombres estaban enfrascados en ocupaciones mundanas, que eran meras distracciones del camino a seguir para la Salvación. Por eso él no podía trabajar y porque, además, debía mantener sus poderes mesiánicos en secreto. A pesar de este obligado secretismo, escribió varios manuscritos con sus enseñanzas, que intentó publicar sin éxito. "En la noche, de la luz, para la oscuridad" es el título del primer libro con el que Marcus Wesson pretendía abrirle los ojos a la humanidad, pero una editorial de Nueva York lo rechazó en 2002, calificándolo como ininteligible.


El grupo residió en una tienda de campaña en las montañas, en un trailer, en una rulot y en un barco en San Jose y Santa Cruz, hasta que finalmente se mudaron a un antiguo edificio de oficinas de Fresno (California). Los menores dormían en ataúdes y a algunos les puso nombres de vampiros (su segunda obsesión, después de Jesucristo). El segundo manuscrito se titulaba "Aspectos metafísicos del vampirismo espiritual".
Vivían del dinero de los Servicios Sociales y comían básicamente arroz. Los niños eran los encargados de conseguir alimentos y además tenían la obligación de rascarle la cabeza y los brazos al patriarca y de lavarle el pelo.
Los vástagos vivían en la dictadura del gurú y aunque le definen como un padre dominante, violento e incestuoso, la mayoría de sus descendientes le siguen adorando. Separaba a los niños de las niñas para que no se liaran entre ellos, como Paul Schaeffer, pero en versión heterosexual. Alegaba que Jesucristo era un mujeriego y por eso se casó -a su manera- con varias de las hijas que tuvo con Elizabeth y con sobrinas políticas. (Las bodas de Wesson consistían en coger la mano de la novia, leer unos pasajes de la Biblia y regalarle a la chica un collar y una banda dorada). Tuvo hijos con cinco de sus "esposas" porque decía que era una obligación tener niños para Dios.
Les daba permiso a las niñas para que se casaran con otros hombres y abandonaran la casa, siempre y cuando se comprometieran a entregarle a los hijos que tuvieran para que él se encargara de su educación. De todas formas, a las chicas no les resultaba muy fácil encontrar novio porque les había prohibido hablar con varones y además tenían que llevar pañuelos tapando la cabeza y faldas hasta los pies.


La masacre
El 12 de marzo de 2004 dos sobrinas y "ex esposas", que habían abandonado la congregación, regresaron para llevarse a sus hijos, acompañadas de una docena de familiares. Wesson se negó a entregar a los niños y, ante el escándalo, los vecinos avisaron a la policía. Los agentes rodearon la casa durante 80 minutos, hasta que se escucharon tiros y, a continuación, surgió del interior Marcus Wesson con una camiseta manchada de sangre (en directo para la televisión). Amontonados entre los ataúdes- dormitorio estaban los cadáveres de nueve descendientes de Wesson, de 1 a 25 años, que habían sido asesinados de un tiro en la cabeza, con entrada por un ojo. Los agentes pensaban que habían ido a una diputa rutinaria por la custodia de un niño y algunos necesitaron tratamiento psicológico.
El profeta fue detenido y alegó en su defensa que la autora de los crímenes había sido su hija Sebhrenah, de 25 años, que, según él, se suicidó tras matar a los ocho restantes. La policía encontró la pistola homicida bajo el brazo de Sebhrenah, con rastros de su ADN. El arma no tenía ninguna huella digital.
La acusación alegó que, aunque se tratara de un nuevo caso de secta suicida, el autor ideológico de la masacre fue Wesson, porque en numerosas ocasiones había dado instrucciones a su prole para que mataran a los demás parientes y después se suicidaran, si las autoridades trataban en algún momento de separarles, según quedó posteriormente probado en el juicio.
Wesson ingresó en la cárcel de Fresno, donde acudía su numerosa prole a visitarle. Él, que tiene una explicación divina para todo, les decía que Dios le había metido en la cárcel para que perdiera peso (cuando ingresó pesaba 150 kilos). Con el tiempo se le prohibieron las visitas porque una mujer dijo a la policía que algunos descendientes del asesino pensaban pedirle permiso para suicidarse.
En junio un jurado popular le declaró culpable de nueve asesinatos en primer grado, catorce violaciones y de abusar sexualmente de siete hijas y sobrinas menores. A Wesson, de 58 años, le pueden condenar a pena de muerte.


Nueve cadáveres en una casa de California (Adegüello, mayo 2004)





Ejecutan a familia por perder juego de rol

Esther.
Ronald Ribeiro Rodrigues, de 22 años, y Mayderson de Vargas Mendes, de 21, confesaron en mayo que habían matado a Tiago Guedes, de 21, y a sus padres (Douglas y Heloísa) como castigo por haber perdido un juego de rol. Los cádaveres aparecieron a finales de abril en el domicilio de la familia Guedes en Guarapari (Brasil). Tiago había ingerido un tranquilizante antes de fallecer y los tres presentaban heridas de bala.
Los detenidos coinciden al declarar que habían acordado con Tiago jugar una partida de rol en la que el perdedor debía morir asesinado junto con toda su familia. Pero sus versiones difieren en cuanto a la identificación del autor material. Ronald dice que él mató al padre con una pistola que había en el domicilio, que Tiago mató a su madre y que después Mayderson mató a Tiago. Por su parte, Mayderson ha declarado que Ronald liquidó a las tres víctimas y que desconocía que fuera armado. No obstante, la policía ha identificado al hombre que vendió el arma homicida, un revólver del calibre 32, a los dos detenidos. La compra la efectuaron supuestamente una semana antes de que se produjeran los crímenes, por lo que podría tratarse de una acción premeditada. También han averiguado que Mayderson había comprado tranquilizantes similares al ingerido por Tiago antes de fallecer.


Ladrones o desequilibrados
En principio parecía que los agentes brasileños daban crédito a la historia del juego del rol y un inspector dijo que parecía que los jóvenes se tomaban su estancia en prisión como una continuación del juego. Pero, tras descubrir la compra del revólver y los tranquilizantes, empezaron a dudar del móvil de la partida.
Por su parte, los aficionados al rol brasileños creen que los chicos se han inventado la historia para pasar por desequilibrados y conseguir una pena más benigna. Los detenidos dijeron que durante el crimen estaban viviendo una fantasía y que creían que las víctimas no morirían realmente. Los aficionados sospechas que los acusados sólo pretendían robar en el domicilio, del que se llevaron aparatos electrónicos y dinero.
No ha quedado claro si los tres jóvenes se conocían con anterioridad. Según Reuters, los presuntos asesinos eran amigos desde hacía diez años, pero conocieron a Tiago el mismo día que falleció. Según recoge la Agencia Estado de fuentes policiales, Tiago y Mayderson se conocían desde hacía dos años y habían jugado al rol en ocasiones anteriores.
Los brasileños han empezado a hablar de la posibilidad de prohibir estos juegos.


Juegos de rol y criminalidad
Las primeras voces que abogaban por la prohibición de los juegos de rol surgieron en Estados Unidos a principios de la década de los ochenta. El principal enemigo era entonces el juego "Dragones y Mazmorras". Los prohibicionistas alegan generalmente que estos juegos de fantasía incitan a sus aficionados al asesinato y el suicidio. No obstante, no existe ningún estudio científico conocido que acredite esta premisa, pero sí numerosos recopilatorios de historias de niños y adolescentes, suicidas y criminales, que se entretenían con juegos de rol. La validez de estos recopilatorios es la misma que puede tener una descripción de los casos de asesinos que comen queso, que pretenda establecer una relación causal entre la criminalidad y la ingestión de lácteos. A pesar de todo, sigue existiendo la creencia extendida de que el adolescente que se aficiona a estos juegos entra en un mundo de fantasía criminal que le aparta de la realidad, y numerosas congregaciones religiosas recomiendan su prohibición.
Por el contrario, los estudios científicos conocidos sobre la materia no revelan ninguna relación especial entre los juegos de rol y el crimen. Según estos estudios, los jugadores son igual de violentos que los no jugadores, aunque son diferentes. Son más liberales, independientes y tienen más deseos de experimentar cosas, según un estudio publicado por Armando Simón en 1987 en "Psychology in the Schools", o son más masculinos, introvertidos y científicos, y menos empáticos, según el estudio de Neil Douse y Ian McManus, editado en 1992 en The British Journal of Psychology. Aunque eso de la menor empatía (su carencia es una de las características de los psicópatas) es algo sospechoso, debería, en cualquier caso, establecerse si individuos con menor empatía se sienten más atraídos por los juegos de rol o si es el juego el que provoca que sean menos empáticos.
La mayoría de los casos con los que tradicionalmente se pretende ejemplificar la relación rol- criminalidad son del tipo: "Niño de 16 años de Maryland (EEUU) mata a sus padres y a su hermano de 14 años. Es un ávido jugador de rol y en el periódico del colegio publicó un relato sobre una batalla desesperada contra demonios mágicos".
La mayoría de los casos descritos son de adolescentes que juegan al rol en sus ratos libres y que un buen día cometen un asesinato que no está enmarcado dentro del juego. Uno de los pocos casos de crimen cometido en el transcurrir de un juego es el Asesinato del Rol de Madrid y, por ello, adquirió relevancia internacional.


El Crimen del Rol de Madrid
Casi nadie sabía en España lo que era un juego de rol cuando Carlos Moreno Fernández fue asesinado en 1994. Moreno era un empleado de limpieza que la madrugada del 30 de abril esperaba en una parada, de un barrio obrero, el autobús de regreso a casa. Su cadáver fue encontrado esa misma mañana a pocos metros de la parada. Presentaba 19 puñaladas y signos de haberse enfrentado a sus agresores: cabellos en una mano y en la otra un trozo de guante de plástico. En los bolsillos tenía una gran suma de dinero.
La policía empezó a hablar de la hipótesis del ajuste de cuentas, que es lo que por aquí suelen decir cuando no tienen ni idea y quieren evitar la alarma social. No habían sido unos chorizos porque no le habían quitado el dinero, ni unos mafiosos porque Moreno era un trabajador normal sin relación alguna con el mundo de la delincuencia.
Poco después, un adolescente contó a sus padres que un conocido presumía de haber matado a un hombre y los padres se lo llevaron a la policía para que les repitiera la historia. Los agentes detuvieron a Javier Rosado Calvo, de 20 años, y a Félix Martínez, de 17 años, el 5 de julio. Rosado guardaba un diario en su casa con la descripción detallada del crimen. "Es espantoso lo que tarda en morir un idiota", escribió en sus páginas. Se había inventado su propio juego de rol, al que bautizó como "Razas" y que, como su nombre presagia, consistía en seguir la estela de Hitler tratando de mejorar la especie.
En 1997 la Audiencia Provincial de Madrid condenó a Rosado a 42 años de cárcel por asesinato con alevosía, conspiración y robo con intimidación y a 12 años de prisión a Félix por cooperador, robo y conspiración para delinquir.
A Rosado se le demonizó como el cerebro del crimen que había llevado tras de sí a un menor sugestionable. Los psiquiatras no se pusieron de acuerdo en el diagnóstico sobre su salud mental.






Culto satánico y sangre de gatos

Andrea.
Las autoridades de Louisiana (EEUU) han detenido en mayo a Louis Lamonica, pastor de una iglesia de Ponchatoula que practicaba rituales que incluían el abuso sexual de niños y animales. Se cree que esta iglesia convertida en secta celebró ceremonias de adoración del diablo desde 1999 hasta 2003, cuando el grupo se desintegró. En ellas se utilizaba sangre de gatos y se tenían relaciones sexuales con niños y animales. Allen Pierson, uno de los miembros de la secta, está arrestado por la violación de una niña de nueve años, pero hay otras acusaciones de abusos sexuales cometidos por miembros de la secta contra menores de edad, desde bebés hasta adolescentes. Los arrestados dicen que lo hacían para venerar al demonio. También se cree que entre las víctimas de abuso sexual está un perro.
El padre del líder religioso, quien fundó la Iglesia de Hosanna en 1975, dejó la jefatura de su iglesia en manos de su hijo mayor. Poco después la congregación empezó a desintegrarse debido al cambio de "orientación" que dio el nuevo pastor. Sus parientes, que no se explican como el hijo de un hombre religioso puede estar acusado de actos tan horrendos, habían intentado comunicarse con él en varias ocasiones, pero Lamonica no quería saber nada de ellos e incluso pidió una orden de alejamiento para que no se le acercaran. Además del pastor, hay otros nueve detenidos, entre ellos su esposa, un sheriff y la mujer que dio el aviso a las autoridades.






Pizzas por rehenes

Juanma.
Un motín en una cárcel tasmaniana se resolvió con la llegada del repartidor de pizzas.
Un grupo de unos 20 presos de la prisión de máxima seguridad de Risdon, en Hobart, capital de Tasmania (Australia), se amotinó en mayo exigiendo mejor trato y mejoras en la cárcel. Se apoderaron de uno de los guardias de la prisión y lo tuvieron retenido durante dos días. Pero al cabo de ese tiempo lo canjearon por 15 pizzas.
Los amotinados habían presentado una lista con 24 peticiones. Pero el hambre pudo más. A cambio de las pizzas, liberaron al guardia y a otros presos que retenían como rehenes. Lo que sorprende un poco es que se conformaran con unas pizzas. Sí que deben de ser malas las condiciones en esa cárcel.
En esta prisión de Risdon cumple condena Martin Bryant, que en 1996 mató a tiros a 35 personas en Port Arthur (Tasmania), antigua colonia penal y actual centro turístico. Fue la peor matanza de los tiempos modernos en el estado australiano, que incluye la isla de Tasmania.


La matanza de Port Arthur
El 28 de abril de 1996, un joven de larga y muy rubia melena, Martin Bryant, de 28 años, llegó al café "Broad Arrow" de Port Arthur, Tasmania, antigua colonia penitenciaria famosa en otros tiempos por la crueldad de su régimen, convertida ahora en próspero centro turístico. Era la 1,30 del mediodía, y aunque había pasado la hora del almuerzo, había numerosos clientes en el café y su aparcamiento.
Bryant llevaba un par de grandes bolsas de viaje. Tomó una consumición en la terraza del establecimiento, e hizo un comentario al que el camarero no dio importancia: "Hay mucho wasp por aquí hoy" [wasp = blanco anglo-sajón protestante]. Poco después, insistió, comentando la escasez de turistas japoneses.
Tras tomar su consumición, Bryant entró en el café. Abrió una de las bolsas y sacó una cámara de vídeo que colocó sobre una mesa. Lo siguiente que sacó fue un fusil semiautomático con el que empezó a disparar sobre los clientes. En minuto y medio, había matado a veinte y herido a doce. Con sólo 29 disparos. Algunas balas atravesaron a las víctimas, hiriendo también al que estaba detrás.
Tras este primer asalto, Bryant salió al aparcamiento, donde había mucha más gente, que había oído los disparos y no sabía qué estaba ocurriendo. Lo averiguaron enseguida, a su propia costa. Bryant abrió fuego de nuevo, tan metódicamente como antes, eligiendo a sus víctimas y apuntando con precisión. Un grupo de turistas buscó refugio debajo de un autobús. Bryant se agachó y los cazó en el suelo.
A continuación, Bryant subió a su coche y lo puso en marcha. Al poco trecho, vio una mujer con dos niñas. Paró el coche y las mató. Poco después vio tres personas en un BMW parado. Mató a las tres y cambió de coche. El BMW le gustaba más que su viejo cacharro. Algo más adelante, había un Toyota con una pareja dentro. Metió al hombre en el maletero del BMW, mató a la mujer y continuó su camino.
Por fin llegó a un hostal llamado Seaside Cottage. Después se supo que allí le aguardaban los cadáveres de los dueños el hostal, a los que había matado antes de dirigirse al café. En el hostal tenía pensado hacerse fuerte cuando llegara la policía, pero antes se dedicó a esperar a la entrada, recibiendo a tiros a los ocupantes de los coches que iban llegando. Así murieron varias víctimas más. Al hombre del maletero lo esposó en el interior del Cottage.
Por fin llegó la policía. Bryant prendió fuego al BMW, que estalló cuando se acercaban los agentes. Como se suponía que había tres rehenes en el interior (el hombre del Toyota y los dueños del hostal, de los que no se sabía que estaban ya muertos), la policía descartó el asalto directo y entabló negociaciones con Bryant. Durante las negociaciones, Bryant mató a su rehén. Ya de madrugada, incendió el hostal y salió con las ropas en llamas. La policía lo detuvo. Las víctimas mortales ascendían a 35. Los heridos fueron "sólo" 18. Una eficacia aterradora.
En prisión, Bryant ha sufrido dos agresiones (una vez lo apuñalaron y otra le arrojaron disolvente a los ojos) y ha intentado suicidarse cuatro veces.
Otros datos personales: tiene un coeficiente intelectual muy bajo, aunque suficiente para "funcionar independientemente en la sociedad". Muy aficionado a la pornografía, le interesaba sobre todo el bestialismo. Contrataba con frecuencia los servicios de prostitutas y hacía comentarios obscenos a casi todas las mujeres. A pesar de la terrorífica eficacia demostrada, no tenía mucha experiencia con armas de fuego. En su casa tenía 200 muñecos de peluche. Su padre se suicidó en 1993.






Australia busca al carnicero del bisturí

Esther.
Ochenta y siete pacientes podrían haber fallecido en manos de un nuevo presunto Doctor Muerte hindú que trabajaba en el hospital público de Bundaberg, una zona rural de Queensland (Australia). Las autoridades australianas buscan ahora a Jayant Patel que abandonó el país en abril con destino a Estados Unidos, tras iniciarse una investigación sobre sus actividades sanitarias.
La historia parece más bien un caso de incompetencia profesional y falsificación de documentos para desempeñar un trabajo para el que -aparentemente- Patel no estaba formalmente cualificado.

Cirujano en Queensland
Jayant Patel empezó a trabajar como cirujano en el hospital australiano en 2003, con un sueldo base de 200.000 dólares australianos anuales (unos 20 millones de pesetas). Durante estos dos años operó a 867 pacientes (a algunos, varias veces).
Algunos compañeros de trabajo han dicho que, en ocasiones, tenían que esconderle a los enfermos para evitar que murieran en sus manos, y muchos de ellos dijeron que evitaban por todos los medios que sus familiares, amigos y pacientes particulares fueran operados por el médico hindú. En una ocasión se cree que ordenó desconectar a un enfermo porque necesitaba la cama para otro. (Desde luego, como "bed manager" -coordinador de camas de hospital- no tendría desperdicio). Al parecer, a muchos de sus pacientes también se les abrían los puntos tiempo después de la operación y padecían frecuentes hemorragias internas.
En sus manos falleció, por ejemplo, un hombre que se estaba recuperando de un golpe en el pecho, producido por una rulot que se le cayó encima. Patel le dio 50 punciones en el pecho, en un intento aparente de drenar un supuesto edema encapsulado cerca del corazón y ante la atónita mirada del personal sanitario, según The Age. En general, sus compañeros le han descrito como una especie de carnicero con bisturí. El hospital ha informado ahora a 500 pacientes de Patel que deberán acudir a otro médico para revisar su estado de salud.


Alerta sobre mala praxis
Cuando llevaba dos semanas trabajando, una enfermera de cuidados intensivos puso en alerta por primera vez al Director de Servicios Médicos sobre el comportamiento del supuesto cirujano, sin que se le prestara atención y tachándola de racista cuando insistió en el tema. Tras dos meses de operaciones, otros médicos pusieron también en alerta a los responsables del centro, con el mismo resultado.
Se cree que Patel falsificó la documentación necesaria para trabajar en Australia como cirujano. Al Colegio Médico se le reprocha ahora que no verificara sus credenciales. (Para trabajar en Australia como médico o enfermero es necesario colegiarse en el estado correspondiente. Estos colegios son los encargados de valorar si el profesional tiene las cualificaciones necesarias para el puesto que quiere desempeñar. Por lo general, son muy estrictos y, por ejemplo, no suelen permitir que el interesado entregue la documentación en mano, que les debe ser remitida directamente por el colegio profesional, ministerio u organismo que la expide en el país de origen).
El 1 de abril de 2005 el hospital le pagó un billete de ida a Estados Unidos de 3500 dólares australianos (unas 350.000 pesetas), a pesar de que en ese momento eran conscientes de que se preparaba contra él una causa por fallecimientos de pacientes y de que había sido condenado en Estados Unidos por negligencia grave.
El responsable de la investigación, iniciada en febrero por el Departamento de Salud del estado, ha recomendado que se le acuse de asesinato y se pida su extradición, que, al parecer, no es fácil porque tiene nacionalidad norteamericana. Según la ABC australiana, los abogados del supuesto Doctor Muerte están intentando negociar con el gobierno su vuelta al país para esclarecer los hechos, a cambio de inmunidad.
Médicos extranjeros
Las sospechas han generado un debate sobre la contratación masiva de sanitarios extranjeros en las áreas rurales australianas, que son muy rurales (aunque tengan centro de salud) y algunas están a más de mil kilómetros de un sitio civilizado. Los australianos necesitan personal sanitario y es frecuente que los políticos incluyan en sus campañas electorales el número exacto de médicos y enfermeros a los que prometen contratar. Ante la abundancia de ofertas laborales, los profesionales autóctonos suelen optar por trabajar en las ciudades y los pueblos se llenan de inmigrantes.


Trayectoria profesional, según The Age.
1950.- Nace en La India.
1973.- Acaba la carrera de Medicina.
1977.- Se especializa en Medicina Interna en Estados Unidos.
1981.- Empieza la residencia en cirugía general en Buffalo -Nueva York-. (El periodo de prácticas para alcanzar esta titulación).
Se inicia un procedimiento disciplinario contra él.
1986.- Se le retira la licencia para trabajar como especialista en Medicina Interna y se va a trabajar a Oregon.
2000.- Por negligencia grave el colegio Médico de Oregon le prohibe practicar determinado tipo de operaciones y le obliga a solicitar, antes de operar, una segunda opinión de otro facultativo en otros casos.
1 de abril 2003.- Empieza a trabajar en Australia.
Octubre 2004.- Una enfermera de cuidados intensivos, tras numerosos avisos a la administración del hospital, remite una carta al delegado de salud de Queensland detallando 14 casos concretos.
Febrero 2005.- El departamento de salud del estado comienza una investigación.
Marzo 2005.- En el Parlamento de Queensland se empieza a hablar del caso.
Abril 2005.- Patel toma un avión a Estados Unidos y desaparece.


Harold Shipman: adicto a matar. Doctores y Ángeles de la Muerte (Adegüello, marzo 2004)





Madre vengadora prende fuego al violador de su hija

Juanma.
Hace siete años, Ramón C., que entonces tenía 63, violó a una chica de 13 en un descampado de Benejúzar (Alicante). Fue condenado a diez años de prisión. El 13 de junio de este año, disfrutando de un permiso penitenciario, a Ramón no se le ocurrió nada mejor que ir a Benejúzar y entrar a tomar un café en un bar del barrio donde tuvo lugar la violación. Dio la casualidad de que momentos después entró en el bar la muchacha violada, que ahora tiene 20 años, que lo reconoció y salió al instante a avisar a su madre.
A los pocos minutos, la madre, Carmen G., de 50 años, entró en el establecimiento con una botella de litro y medio de gasolina, envuelta en un periódico. "¿Sabes quién soy?", le gritó al violador mientras lo empapaba de gasolina y prendía un fósforo. "Pues esto es para que te acuerdes de mí".
El bar se llenó de humo. Cuando los empleados y los clientes lograron despejarlo, la mujer ya no estaba, y tampoco se veía a Ramón. Lo localizaron en el servicio, todavía ardiendo y tratando de apagar las llamas con agua. Fue trasladado al hospital, donde falleció once días después.
La madre vengadora fue detenida a las pocas horas y se la internó primero en una institución psiquiátrica y después en prisión preventiva. Durante el traslado, fue ovacionada por los vecinos. Se ha convertido en una heroína popular, y en Internet abundan los foros donde airadas feministas aplauden la aplicación de la Ley del Talión. Les aseguro que algunas de las cosas que se dicen en esos foros dan muchísimo miedo.






El dedo de la discordia y las natillas congeladas


Esther.
En Estados Unidos debe haber gente que se dedica a ir a los restaurantes para ver si encuentra una porquería en la comida y que hasta se operan sin necesidad, con la esperanza de que algo salga mal y poder sacar un dineral por negligencia.
La siguiente historia puede convertirse en una fascinante batalla legal. Cuando los norteamericanos ya estaban aburridos de la supuesta farsa de Anna Ayala (que dijo haber encontrado un dedo en la comida de un restaurante), apareció un nuevo caza fortunas que se topó con otro dedo en un bote de natillas congeladas, pero esta vez sí que era un dedo de un empleado.
Clarence Stowers compró las natillas el 1 de mayo en la heladería Kohl de Wilmington (Carolina del Norte, EEUU) y se fue a su casa. Allí se llevó a la boca lo que él creía era un trozo de caramelo y resultó ser un trozo del dedo índice de la mano derecha del empleado Brandon Fizer, de 23 años. El chico se había mutilado con una batidora y buscaba desesperadamente su dedo, cuando apareció Stowers indignado en la tienda, 30 minutos después de que se produjera el accidente. La encargada de la tienda le pidió el dedo para llevar a Fizer al hospital, se lo pidió también la policía, pero el cliente se negó. Dijo que lo había guardado en el congelador de su casa y que iba a llamar a un abogado y a los canales de televisión. Según un médico del hospital, por lo general los dedos cortados pueden reimplantarse en la mano en un plazo máximo de seis horas y la congelación mata las células.
Finalmente, el dedo de la discordia se convirtió en estrella de los programas de televisión, donde Stowers no dudó en mostrarlo, y Fizer se ha quedado mutilado.
Entonces, los juristas empezaron a hablar en los medios de comunicación sobre quién merecía la mayor indemnización: el comensal o el dueño del dedo sin retorno. Tenía cada vez menos partidarios y diez días después Stowers comunicó públicamente que estaba dispuesto a devolver el dedo, pero ya era demasiado tarde para Fizer. El abogado de Stowers dijo que su cliente estaba preocupado ente la posibilidad de que el dedo transmitiera alguna enfermedad y que quería analizarlo. ¿Quién ganará?







Tesis de museo

Andrea.
Luis Onfray Fabres, estudiante de Bellas Artes en la Universidad Arcis, ha saltado a la fama en junio como ladrón de obras de arte, al robar -a sus precoces 20 años- una obra del escultor francés Auguste Rodin del museo de Bellas Artes de Santiago (Chile). La pieza, llamada "El torso de Adele" y valorada en 400.000 euros, forma parte de una exposición temporal. La noticia se conoció por la mañana y desde el principio se sospechó de una fiesta de inauguración de otra exposición organizada por la Universidad Arcis en el mismo museo la noche anterior. Esa noche se apagaron las luces durante unos minutos, ocasión que el estudiante aprovecho para bajar a la sala de exposición y robar el torso.
Al día siguiente el joven se presentó a la policía y entregó la escultura diciendo que la había encontrado en unos matorrales próximos al museo, pero esa teoría no duró mucho y Luis Onfray acabó confesando que se la había llevado él.
Según su abogado, el chico no pretendía quedarse con la obra, ni venderla en el mercado negro, sino que la necesitaba para un proyecto artístico llamado "Vigilancia permanente" que trataba sobre la "vulnerabilidad y dualidad de lo ausente y lo presente". También había querido demostrar, ya que estaba en ello, la inseguridad de los museos de Chile. La jueza encargada del caso le concedió la libertad bajo fianza. Además, y durante los meses que dure el juicio, tendrá prohibida la entrada al museo. La universidad por su parte se ha apresurado a desmentir la teoría del robo por tesis, no sea que sus alumnos se lancen a vaciar los museos chilenos.





Matrimonio de asesinos acaba en crimen

Esther.
Ramón Lozano, de 79 años, degolló a su mujer Rosaura Casqueros, de 82, y después intentó suicidarse, cortándose las venas, en Piedrabuena (Ciudad Real, España). Hasta aquí parece la típica historia del anciano deprimido que cree que ha llegado la hora de abandonar este mundo, y tal vez lo sea porque Ramón, según sus vecinos, era un marido abnegado que cuidaba desde hacía tiempo de su mujer enferma. Pero, tras su detención, se descubrió que no era el primer crimen de Ramón. En 1951 mató a su jefe, el marido de Rosaura, golpeándole la cabeza con una piedra y preparando el escenario para que pareciera un accidente. Les condenaron a 30 años de cárcel, a él como autor material del crimen y a ella como instigadora y cómplice. Rosaura tuvo una hija de su amante en la cárcel en la que estuvo encerrada menos de una década. Ramón tuvo que cumplir 20 años de confinamiento y cuando salió, se fueron a vivir juntos y se casaron. Algunos vecinos dicen que lo mató porque la mujer estaba embarazada de Ramón y tenían miedo de que la criatura les saliera bizca, como su padre, y el marido se percatara de la relación. Otros dicen que el marido les pilló en la cama. En Piedrabuena hay versiones para todos los gustos.
En cuanto a la muerte de Rosaura, una televisión le preguntó mientras lo conducían al juzgado: "¿Por qué la mataste, no la querías?", y él contestó impertérrito: "Yo siempre la quise más a ella, que ella a mí". Son los riesgos y problemas derivados de casarse con un asesino. Con esto del matar, como con otras cosas, todo es empezar.






No estaba muerto, estaba tomando cañas

Esther.
Si en el anterior número teníamos la historia de un chino y un argentino a los que condenaron por crímenes que no habían cometido, en este número tenemos otra vez a chinos y argentinos condenados injustamente. Los nuevos errores son escandalosos. Mientras los argentinos confunden remolacha con sangre humana, los chinos dan por muerta a una mujer que estaba cumpliendo condena en una de sus cárceles.
Carlos Belizán, de 45 años, y su hijo Miguel Ángel, de 27, encontraron a una mujer tirada en una carretera de La Matanza (Argentina)en noviembre de 2001. Pararon su furgoneta y se pusieron a hacer señas a los vehículos que pasaban, hasta que paró un coche de la policía. A la chica la habían degollado después de violarla. Posteriormente, los agentes acusaron a padre e hijo del crimen porque había una mancha de sangre en su vehículo. Las pruebas de ADN demostraron que ninguno de los acusados había mantenido relaciones sexuales con la fallecida, ningún testigo vio la agresión, pero algunos sí vieron como los acusados hacían señas de auxilio y la sangre de la furgoneta resultó ser remolacha, a pesar de todo les condenaron por la muerte de la mujer. El caso ha sido revisado y finalmente en junio les han declarado inocentes, tras tres años y medio de cárcel.


El carnicero descuartizador

Shi Xiaorong, una camarera de 35 años, ha reaparecido en junio en Hunan (China), 18 años después de haber sido oficialmente asesinada. En 1987 aparecieron trozos de un cuerpo de mujer flotando en un río coincidiendo con la desaparición de Shi.
Decían que el descuartizamiento lo había realizado un profesional y detuvieron a Teng Xingshan, un carnicero que, según rumores, frecuentaba el hotel en el que trabajaba la chica (donde pernoctaban mujeres que se dedicaban a la prostitución). A Teng lo condenaron a muerte y fue fusilado en 1989.
Con la aparición de Shi, se ha descubierto, además, que la chica ni siquiera estaba desaparecida, sino cumpliendo condena en prisión por tráfico de drogas.


El "Crimen de Cuenca", versiones argentina y china (Adegüello, mayo 2005)





Se buscan reclutas a toda costa

Andrea.
George Kirkman, militar dedicado a buscar potenciales reclutas fue arrestado por la policía en mayo bajo sospecha de haber violado a una joven interesada en unirse al ejército en Gainesville (Florida, EEUU). Cuando la víctima entró en la oficina de reclutamiento donde trabaja Kirkman, este le dijo que estaba demasiado gorda para el ejército y se ofreció a dejarla hacer ejercicio en el gimnasio de la urbanización donde residía. La joven accedió y lo acompañó a su apartamento donde Kirkman le hizo hacer un test para potenciales reclutas en su ordenador portátil. También le tomó las medidas para después sentarse juntos en la cama de Kirkman para "revisar" los resultados del examen, momento que aprovecho para violarla. Después la llevo a su casa. Al parecer, no es la primera vez que Kirkman llevaba a jóvenes interesados en hacer carrera en el ejército a su piso.
Este caso coincide con la interrupción del proceso de reclutamiento en todo el país debido a supuestas conductas poco éticas. La necesidad de encontrar nuevos reclutas para sustituir a los soldados destinados en Irak y Afganistán es apremiante. Los encargados de reclutamiento deben conseguir al menos dos nuevos soldados al mes. Esta presión los ha llevado, por ejemplo, a conductas cuestionables como amenazar a un joven para que firmara, ofrecer falsificar un diploma y a pasar un test de drogas para que otro joven pudiera ser admitido. Desde octubre de 2004 se han investigado 480 acusaciones de mala conducta. Y luego se extrañan que padres y profesores no recomienden la carrera militar como antes.






Envenena a nueve en venganza pasional


Esther.
Quería vengarse de su ex novio y casi provoca una masacre. Siete alumnos y dos profesores del colegio Jatobá de Petrolandia (Brasil) ingresaron graves en el hospital, al parecer, gracias a la acción de Elisangela Maria de Araujo, una brasileña de 21 años que no se anda con chiquitas. Según su primera confesión (que cambia constantemente), Elisangela quería vengarse de su ex novio Cosme Pereira, de 22 años, y aderezó dos pizzas que había comprado en un supermercado con mayonesa al pesticida, espolvoreando los restos del paquete en la superficie como si de orégano se tratara. Después contrató a un mototaxi para que le entregara las pizzas en el colegio a Paulo Enrique da Silva, un amigo de su ex pareja de 16 años. Elisangela dijo que trataba de evitar que su ex novio desconfiara y, por eso, acompañó los manjares con una nota de amor dirigida a Paulo. Como había previsto la enamorada, el destinatario compartió la comida con su ex novio y con otros siete alumnos y profesores que acabaron en mayo en el hospital.
Los policías que la interrogan dicen que es una chica misteriosa que a veces parece normal y otras empieza a reír sin motivo aparente. Creen que tiene algún cómplice porque, aunque el motorista la ha reconocido, la letra de la nota amorosa no es suya.
Ocho de las víctimas ya han sido dadas de alta, pero Paulo sigue internado en una unidad de terapia intensiva con respiración asistida.






Detienen a asesino de argentinas por móviles robados

Esther.
Dice que vio una página de contactos sexuales en la red y que estableció una cita con la mujer que la gestionaba, pero no para mantener relaciones, sino para comprarle unos móviles. También dice que cuando llegó al domicilio estaba la puerta abierta y se encontró con dos cadáveres a los que intentó reanimar. Después robó los teléfonos móviles de las muertas y se fue, según su declaración.
A este vecino de Paterna de 36 años, que responde a las iniciales de R.G.M, le pillaron por los móviles de las argentinas Elsa Ketler y Graciela Guevara, madre e hija, de 74 y 48 años, respectivamente. Graciela murió apuñalada y su madre, estrangulada. Los cuerpos fueron encontrados en marzo en su domicilio de Valencia (España), dos semanas después de su fallecimiento. Una amiga de la familia consiguió una orden judicial para entrar en la casa. Al parecer, la hija se dedicaba a gestionar la página de contactos.
Entrar en una página de contactos para comprar un móvil es algo tan peculiar que al detenido le acusan de asesinato. El hombre le cambió las tarjetas a los móviles y se los dio a su mujer y a un amigo, pero la policía le siguió el rastro a los aparatos hasta su localización.
La familia de las víctimas creía, en principio, que los crímenes podían estar relacionados con la adopción de una niña rumana, de 15 años, cuyos trámites inició Graciela, aunque posteriormente cambió de opinión
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