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bimensual de crítica de crímenes / número 10- julio
2005

Crítica
de crímenes
Dennis
Rader es el Asesino en Serie de Wichita
Esther.
El 27 de junio Dennis Rader se declaró culpable de los diez delitos
de asesinato atribuidos a BTK, El Asesino en Serie de Wichita, ante el
Tribunal de Distrito del condado de Sedgwick (Kansas, EEUU). Rader renunció
a su derecho a tener un juicio con jurado que valoraría las circunstancias
agravantes o atenuantes de sus crímenes. A las nueve primeras muertes
se les aplicará la ley que entró en vigor en Kansas en 1969,
por la que se condena a un autor de asesinato en primer grado a cadena
perpetua con la posibilidad de salir en libertad tras 15 años de
confinamiento. En cuanto a la décima muerte, se produjo después
de la aprobación de una nueva ley que estipulaba que, en determinadas
circunstancias, los autores de un delito de asesinato en primer grado
debían cumplir un mínimo de 40 años de estancia en
prisión para tener la posibilidad de salir en libertad condicional.
Su renuncia a pasar por un juicio implica que no va a ser un jurado el
que valore esas circunstancias especiales relativas a la décima
muerte que podrían mandarle cuarenta años a la cárcel
y que, en su caso, sería un equivalente a cadena perpetua. De todas
formas, no se le podrá condenar a pena de muerte porque se instauró
en Kansas tres años después de su último crimen.
Rader dijo que prefería no pasar por un interminable juicio para
que, en cualquier caso, un jurado llegara a la conclusión de que
era culpable. La lectura de la sentencia está prevista para el
17 de agosto.
La policía detuvo
a Rader en febrero, treinta y un años después de su primer
asesinato. Él mismo se ocupó de reactivar la investigación
de sus crímenes en marzo de 2004 con el envío de una carta
al periódico Wichita Eagle en la que afirmaba que había
asesinado a Vicky Wegerle en 1986. Hasta entonces los investigadores creían
que Nancy Fox, asesinada en diciembre de 1977, había sido la última
víctima de BTK y pensaban que el asesino había dejado de
matar por alguna circunstancia (cambio de domicilio, fallecimiento, ingreso
en psiquiátrico o en prisión, etc.).
El asesino de Wichita siempre demostró un gran afán de notoriedad
con el envío de misivas a los medios de comunicación y poco
después de su primer crimen dejó una carta en la biblioteca
de la universidad en la que se autobautizaba como "BTK (Bind them,
Torture them, Kill them) Strangler", el "Estrangulador BTK"
que, efectivamente, se ocupaba de "atarlos, torturarlos y matarlos".
Rader nació el 9 de marzo de 1945. Fue jefe de grupo de los Boy
Scout y poco antes de su detención le habían dado un cargo
directivo en la congregación luterana a la que pertenece. Está
casado, tiene dos hijos y es funcionario.
La confesión
BTK declaró que en sus ratos libres se dedicaba a circular por
las calles con su coche para seleccionar a las nuevas víctimas
potenciales a las que denominaba "proyectos". Eran sus objetivos
próximos, a los que "vigilaba y perseguía" durante
un tiempo antes de eliminarlos. Le gustaba ver en el buzón cómo
se llamaban sus "proyectos", averiguar dónde trabajaban,
qué solían hacer,... porque "cuanto más sabía
de una persona, más confortable me encontraba con ella", según
sus palabras.
Se compraba ropa especial para cometer los crímenes, que después
tiraba, y solía llevar una bolsa de bolera en la que guardaba su
particular "kit de asesinatos" con cuerdas, bolsas, esposas,
precinto de embalar,...
Dijo que mataba movido por una fantasía sexual (que no especificó),
aunque también señaló que probablemente el 'bondage'
fue lo que le metió en problemas. (El 'bondage' es una variante
del sadomasoquismo en la que lo primordial es atar a la víctima,
según el redactor Jefe de Madrid que dice leer los anuncios de
contactos de El País para estar informado de las nuevas tendencias).
Su carrera criminal
comenzó con el asesinato de cuatro miembros de la familia Otero.
Según su declaración judicial, había seleccionado
previamente su objetivo. Había estado fantaseando sobre lo que
le haría a Julie Otero o a su hija Josephine y, finalmente, el
15 de enero de 1974, a las 7.30 horas de la mañana, cortó
la línea telefónica y entró en el domicilio familiar
por la puerta trasera.
Les apuntó con una pistola y, "para tranquilizarles",
dijo que estaba en busca y captura y que sólo pretendía
comer y huir con su coche. Entonces, ató de pies y manos a los
cuatro miembros de la familia que se encontraban en el domicilio. "Empezaron
a quejarse" y el asesino le puso una almohada en la cabeza al padre
"para que estuviera lo más cómodo posible", porque
tenía una costilla rota de un accidente, según Rader. Después
le puso una bolsa de plástico en la cabeza, atada con cuerdas,
para asfixiarle.
A continuación le tocó el turno a la madre, Julie, a la
que estranguló. Después se fue a por Josephine (a la que
también estranguló) y cuando ya daba por muertos al matrimonio,
se dio cuenta de que seguían vivos. Volvió a estrangular
a la madre con una cuerda y le puso otra bolsa en la cabeza al padre,
que había conseguido hacerle un agujero a la primera. Entonces,
le puso otra bolsa a Joseph hijo y, en ese momento, se dio cuenta de que
la niña tampoco había muerto con el estrangulamiento y se
la llevó a la primera planta donde la ahorcó. Cuando estaban
ya todos muertos tuvo "algunas fantasías sexuales", recogió
sus cosas, se llevó el reloj del padre, una radio y huyó
en el coche de la familia, que dejó abandonado en el aparcamiento
de un centro comercial. Todo ello según su declaración en
el Juzgado.
Rader declaró
que había planeado el crimen, pero que perdió el control
de la situación tras entrar en la casa. "Me entró pánico",
dijo el asesino, pensó que el padre no iba a estar en el domicilio.
"Yo nunca había estrangulado a nadie antes, yo realmente no
sabía cuánta presión había que hacer, ni cuánto
tiempo", añadió. Explicó que en el siguiente
crimen, el 4 de abril de 1974, utilizó el mismo sistema y lo calificó
como un "desastre total". Fue también un poco chapucero
a la hora de liquidar a las víctimas y la cosa acabó a tiros
con Kevin Bright, que consiguió huir. La que sí falleció
estrangulada y apuñalada (porque tampoco le funcionó el
estrangulamiento inicial) fue su esposa, Kathryn.
La siguiente víctima
fue Shirley Vian, la única a la que no había seleccionado
previamente. Lo intentó con otra chica, pero no había nadie
en el domicilio y acabó llamando a la puerta de Shirley el 17 de
marzo de 1977. Dijo que era un detective privado que trataba de localizar
a un forajido. Apuntó a la mujer con una pistola y "para tranquilizarla"
le explicó que tenía un problema con sus fantasías
sexuales y que sólo necesitaba atarla. Encerró a los hijos
en el cuarto de baño y asesinó a Shirley poniéndole
una bolsa de plástico en la cabeza y estrangulándola, según
su declaración. Shirley estaba enferma y vomitó cuando empezó
a atarla, entonces Rader le dio un vaso de agua para "confortarla",
según su declaración, y cuando se acabó el vaso,
la mató. Los niños no paraban de gritar, llorar y golpear
la puerta, y empezó a sonar el teléfono, entonces, recogió
sus cosas rápidamente y se fue.
A Nancy Fox
la estranguló el 8 de diciembre de 1977. BTK dijo que cortó
el teléfono de su casa, entró y se escondió esperando
a que ésta regresara. Le contó el mismo rollo que a la anterior,
la esposó, se desnudó, se puso encima de ella, la estranguló
con un cinturón y después se masturbó.
La octava víctima
fue Marine Hedge, una vecina a la que asesinó el 27 de abril
de 1985. Rader declaró que la veía arreglando el jardín,
entrando y saliendo de casa, y así se convirtió en uno de
sus "proyectos". Se coló en su domicilio y esperó
hasta la noche para atacarla mientras dormía. Después de
estrangularla, la desnudó y se llevó el cuerpo cubierto
con una manta al maletero de su coche. Condujo hasta una iglesia Luterana
y allí le hizo fotos al cadáver con una cámara instantánea,
en distintas poses propias del "bondage", según sus palabras.
Después volvió a cargar el cuerpo en el maletero y lo abandonó
en un lugar escondido.
La siguiente víctima
fue Vicki Wegerle, a la que estranguló el 16 de septiembre
de 1986. En esta ocasión se hizo pasar por un trabajador de la compañía
telefónica, ataviado con un casco y un maletín, para que le
franqueara la entrada. Le dijo que la tenía que atar y ella "se
enfadó", según el asesino. Consiguió soltarse
los nudos y se pelearon, hasta que BTK la estranguló con una media
de nylon. Le hizo unas fotos y se fue porque pensaba que su marido estaba
a punto de llegar.
La última víctima
fue Dolores E. Davis, que murió estrangulada el 19 de enero
de 1991. Apareció en su casa en mitad de la noche y le contó
el rollo de que estaba en busca y captura "para tranquilizarla"
y que se dejara atar. Como en el caso de Marine Hedge, también se
llevó el cadáver en el maletero y lo dejó debajo de
un puente, según su declaración.
Serial
sexagenario
La estadística dice que los asesinos en serie empiezan a matar con
27 años y les detienen con 31 años, aunque siempre tiene que
haber excepciones. Rader es uno de los pocos asesinos en serie que ha conseguido
llegar casi a los 60 años estando en libertad sin, ni siquiera, despertar
sospechas. Aunque el récord de senectud (y repugnancia) lo sigue
ostentando Albert Fish "El Asesino Caníbal", al que juzgaron
cuando tenía 65 años.
Dennis Rader empezó a matar antes que muchos famosos asesinos en
serie que llevan años muertos o encarcelados (antes que Ted Bundy,
Jeffrey Dahmer "El Carnicero de Milwakee", David Berkowitz "El
Hijo de Sam" o Denis Nilsen). Empezó a asesinar cuando todavía
no había acabado la Guerra de Vietnam, empezó antes de la
muerte de Franco, antes de la Revolución de los Claveles, antes de
que Videla tomara el poder en Argentina y antes de que muriera Duke Ellington
o McDonald's abriera su primer restaurante en Londres. Cuando BTK empezó
a matar ni siquiera existía el concepto de asesino en serie. En 1984,
diez años después de su primer crimen, Ronald Reagan habló
por primera vez de asesinos recurrentes porque el FBI había creado
un departamento específico para perseguir a estos criminales, aunque
el término asesino en serie nació en el New York Times en
1986, en boca del agente del FBI Robert Ressler. Entonces todavía
se recordaban los asesinatos de BTK, por el pánico que causaron en
Wichita en los años setenta, y en la mayoría de los miles
de libros que se escribieron sobre "Asesinos en Serie", tras la
definición de Ressler, se incluían sus crímenes. Durante
este tiempo, seguramente Rader se ha leído unos cuantos manuales
de la materia y le explicó al Juez su propia versión de las
fases de los seriales: " Si lees mucho sobre asesinos en serie, pasan
por lo que se llama diferentes fases. Una de las fases por las que pasan
es
como ir de pesca. Básicamente, durante este tiempo estás
buscando una víctima, y puedes estar lanzando el anzuelo durante
meses o años. Pero una vez que te fijas en cierta persona, pasas
a la fase de acecho, y puede haber varias, pero en realidad te centras en
una persona. Básicamente, se convierten en
ésa es la
víctima, o al menos eso es lo que tú quieres que sea."
BTK por fin ha conseguido ser famoso y ya no tiene ningún problema
para que hablen de él en los medios de comunicación. Antes
de declarar llamó a un canal de televisión para contarles
que su mujer estaba pensando en el divorcio y para quejarse de sus abogados
(aunque en el juicio dijo que estaba satisfecho con su defensa) y esta vez
sí consiguió que retransmitieran su conversación. Por
el contrario, en febrero de 1978 estaba indignado con la indiferencia de
los medios y envió una carta a una cadena de televisión local
en la que se preguntaba: "¿A cuántos tengo que matar
para conseguir salir en los periódicos o algo de atención
nacional?". En enero de ese mismo año había mandado al
Wichita Eagle un poema dedicado a una de sus víctimas que se traspapeló.
El
regreso de BTK, el asesino en serie de Wichita (Adegüello, mayo
2004)
La policía detiene al
Asesino en Serie de Wichita (Adegüello, marzo 2005)
Masacre
familiar en Fresno
Esther. Si
no tienes mucho éxito como profeta entre los desconocidos, siempre
puedes casarte y tener familia numerosa. Marcus Wesson consiguió
así, hacerse con una congregación de varias decenas de descendientes
sumisos.
Las creencias de las sectas varían en función de los intereses
del gurú de turno y como Wesson es un pederasta heterosexual, preocupado
por el Apocalipsis y sin ambición económica, su grupo vivía
sumido en la pobreza y sus actividades diarias consistían en leer
la Biblia y en que Wesson mantenía relaciones incestuosas con las
niñas, a partir de que cumplían 8 años.
De cajero
a profeta
Wesson era un cajero de banco, que pertenecía a la Iglesia Adventista
del Séptimo Día, cuando se casó con Rosemary Maytorena,
una mujer trece años mayor que él, que tenía dos hijas
de otra pareja: Elizabeth y Rosemary Solorio. Wesson tuvo un hijo con su
esposa y, posteriormente, se separó de ella para casarse con su hija
Elizabeth, cuando ésta cumplió 15 años.
Cada día estaba más obsesionado por lo espiritual y empezó
a dar mensajes mesiánicos. Decía que el Apocalipsis estaba
cerca y que Dios hablaba por su boca. El fin del mundo iba a ser en el 2000,
pero el público general no le hacía ni caso y Wesson dejó
de trabajar para quedarse en casa adoctrinando a su prole.
Tuvo nueve hijos con Elizabeth, a los que se le sumaron los siete hijos
de su hermana (Rosemary Solorio), que se los dio para que los criara.
Decía que la humanidad había perdido la vida eterna y que
los hombres estaban enfrascados en ocupaciones mundanas, que eran meras
distracciones del camino a seguir para la Salvación. Por eso él
no podía trabajar y porque, además, debía mantener
sus poderes mesiánicos en secreto. A pesar de este obligado secretismo,
escribió varios manuscritos con sus enseñanzas, que intentó
publicar sin éxito. "En la noche, de la luz, para la oscuridad"
es el título del primer libro con el que Marcus Wesson pretendía
abrirle los ojos a la humanidad, pero una editorial de Nueva York lo rechazó
en 2002, calificándolo como ininteligible.
El grupo residió
en una tienda de campaña en las montañas, en un trailer, en
una rulot y en un barco en San Jose y Santa Cruz, hasta que finalmente se
mudaron a un antiguo edificio de oficinas de Fresno (California). Los menores
dormían en ataúdes y a algunos les puso nombres de vampiros
(su segunda obsesión, después de Jesucristo). El segundo manuscrito
se titulaba "Aspectos metafísicos del vampirismo espiritual".
Vivían del dinero de los Servicios Sociales y comían básicamente
arroz. Los niños eran los encargados de conseguir alimentos y además
tenían la obligación de rascarle la cabeza y los brazos al
patriarca y de lavarle el pelo.
Los vástagos vivían en la dictadura del gurú y aunque
le definen como un padre dominante, violento e incestuoso, la mayoría
de sus descendientes le siguen adorando. Separaba a los niños de
las niñas para que no se liaran entre ellos, como Paul
Schaeffer, pero en versión heterosexual. Alegaba que Jesucristo
era un mujeriego y por eso se casó -a su manera- con varias de las
hijas que tuvo con Elizabeth y con sobrinas políticas. (Las bodas
de Wesson consistían en coger la mano de la novia, leer unos pasajes
de la Biblia y regalarle a la chica un collar y una banda dorada). Tuvo
hijos con cinco de sus "esposas" porque decía que era una
obligación tener niños para Dios.
Les daba permiso a las niñas para que se casaran con otros hombres
y abandonaran la casa, siempre y cuando se comprometieran a entregarle a
los hijos que tuvieran para que él se encargara de su educación.
De todas formas, a las chicas no les resultaba muy fácil encontrar
novio porque les había prohibido hablar con varones y además
tenían que llevar pañuelos tapando la cabeza y faldas hasta
los pies.
La masacre
El 12 de marzo de 2004 dos sobrinas y "ex esposas", que habían
abandonado la congregación, regresaron para llevarse a sus hijos,
acompañadas de una docena de familiares. Wesson se negó a
entregar a los niños y, ante el escándalo, los vecinos avisaron
a la policía. Los agentes rodearon la casa durante 80 minutos, hasta
que se escucharon tiros y, a continuación, surgió del interior
Marcus Wesson con una camiseta manchada de sangre (en directo para la televisión).
Amontonados entre los ataúdes- dormitorio estaban los cadáveres
de nueve descendientes de Wesson, de 1 a 25 años, que habían
sido asesinados de un tiro en la cabeza, con entrada por un ojo. Los agentes
pensaban que habían ido a una diputa rutinaria por la custodia de
un niño y algunos necesitaron tratamiento psicológico.
El profeta fue detenido y alegó en su defensa que la autora de los
crímenes había sido su hija Sebhrenah, de 25 años,
que, según él, se suicidó tras matar a los ocho restantes.
La policía encontró la pistola homicida bajo el brazo de Sebhrenah,
con rastros de su ADN. El arma no tenía ninguna huella digital.
La acusación alegó que, aunque se tratara de un nuevo caso
de secta suicida, el autor ideológico de la masacre fue Wesson, porque
en numerosas ocasiones había dado instrucciones a su prole para que
mataran a los demás parientes y después se suicidaran, si
las autoridades trataban en algún momento de separarles, según
quedó posteriormente probado en el juicio.
Wesson ingresó en la cárcel de Fresno, donde acudía
su numerosa prole a visitarle. Él, que tiene una explicación
divina para todo, les decía que Dios le había metido en la
cárcel para que perdiera peso (cuando ingresó pesaba 150 kilos).
Con el tiempo se le prohibieron las visitas porque una mujer dijo a la policía
que algunos descendientes del asesino pensaban pedirle permiso para suicidarse.
En junio un jurado popular le declaró culpable de nueve asesinatos
en primer grado, catorce violaciones y de abusar sexualmente de siete hijas
y sobrinas menores. A Wesson, de 58 años, le pueden condenar a pena
de muerte.
Nueve
cadáveres en una casa de California (Adegüello, mayo 2004)
Ejecutan
a familia por perder juego de rol
Esther. Ronald
Ribeiro Rodrigues, de 22 años, y Mayderson de Vargas Mendes, de 21,
confesaron en mayo que habían matado a Tiago Guedes, de 21, y a sus
padres (Douglas y Heloísa) como castigo por haber perdido un juego
de rol. Los cádaveres aparecieron a finales de abril en el domicilio
de la familia Guedes en Guarapari (Brasil). Tiago había ingerido
un tranquilizante antes de fallecer y los tres presentaban heridas de bala.
Los detenidos coinciden al declarar que habían acordado con Tiago
jugar una partida de rol en la que el perdedor debía morir asesinado
junto con toda su familia. Pero sus versiones difieren en cuanto a la identificación
del autor material. Ronald dice que él mató al padre con una
pistola que había en el domicilio, que Tiago mató a su madre
y que después Mayderson mató a Tiago. Por su parte, Mayderson
ha declarado que Ronald liquidó a las tres víctimas y que
desconocía que fuera armado. No obstante, la policía ha identificado
al hombre que vendió el arma homicida, un revólver del calibre
32, a los dos detenidos. La compra la efectuaron supuestamente una semana
antes de que se produjeran los crímenes, por lo que podría
tratarse de una acción premeditada. También han averiguado
que Mayderson había comprado tranquilizantes similares al ingerido
por Tiago antes de fallecer.
Ladrones
o desequilibrados
En principio parecía que los agentes brasileños daban crédito
a la historia del juego del rol y un inspector dijo que parecía que
los jóvenes se tomaban su estancia en prisión como una continuación
del juego. Pero, tras descubrir la compra del revólver y los tranquilizantes,
empezaron a dudar del móvil de la partida.
Por su parte, los aficionados al rol brasileños creen que los chicos
se han inventado la historia para pasar por desequilibrados y conseguir
una pena más benigna. Los detenidos dijeron que durante el crimen
estaban viviendo una fantasía y que creían que las víctimas
no morirían realmente. Los aficionados sospechas que los acusados
sólo pretendían robar en el domicilio, del que se llevaron
aparatos electrónicos y dinero.
No ha quedado claro si los tres jóvenes se conocían con anterioridad.
Según Reuters, los presuntos asesinos eran amigos desde hacía
diez años, pero conocieron a Tiago el mismo día que falleció.
Según recoge la Agencia Estado de fuentes policiales, Tiago y Mayderson
se conocían desde hacía dos años y habían jugado
al rol en ocasiones anteriores.
Los brasileños han empezado a hablar de la posibilidad de prohibir
estos juegos.
Juegos de
rol y criminalidad
Las primeras voces que abogaban por la prohibición de los juegos
de rol surgieron en Estados Unidos a principios de la década de los
ochenta. El principal enemigo era entonces el juego "Dragones y Mazmorras".
Los prohibicionistas alegan generalmente que estos juegos de fantasía
incitan a sus aficionados al asesinato y el suicidio. No obstante, no existe
ningún estudio científico conocido que acredite esta premisa,
pero sí numerosos recopilatorios de historias de niños y adolescentes,
suicidas y criminales, que se entretenían con juegos de rol. La validez
de estos recopilatorios es la misma que puede tener una descripción
de los casos de asesinos que comen queso, que pretenda establecer una relación
causal entre la criminalidad y la ingestión de lácteos. A
pesar de todo, sigue existiendo la creencia extendida de que el adolescente
que se aficiona a estos juegos entra en un mundo de fantasía criminal
que le aparta de la realidad, y numerosas congregaciones religiosas recomiendan
su prohibición.
Por el contrario, los estudios científicos conocidos sobre la materia
no revelan ninguna relación especial entre los juegos de rol y el
crimen. Según estos estudios, los jugadores son igual de violentos
que los no jugadores, aunque son diferentes. Son más liberales, independientes
y tienen más deseos de experimentar cosas, según un estudio
publicado por Armando Simón en 1987 en "Psychology in the Schools",
o son más masculinos, introvertidos y científicos, y menos
empáticos, según el estudio de Neil Douse y Ian McManus, editado
en 1992 en The British Journal of Psychology. Aunque eso de la menor empatía
(su carencia es una de las características de los psicópatas)
es algo sospechoso, debería, en cualquier caso, establecerse si individuos
con menor empatía se sienten más atraídos por los juegos
de rol o si es el juego el que provoca que sean menos empáticos.
La mayoría de los casos con los que tradicionalmente se pretende
ejemplificar la relación rol- criminalidad son del tipo: "Niño
de 16 años de Maryland (EEUU) mata a sus padres y a su hermano de
14 años. Es un ávido jugador de rol y en el periódico
del colegio publicó un relato sobre una batalla desesperada contra
demonios mágicos".
La mayoría de los casos descritos son de adolescentes que juegan
al rol en sus ratos libres y que un buen día cometen un asesinato
que no está enmarcado dentro del juego. Uno de los pocos casos de
crimen cometido en el transcurrir de un juego es el Asesinato del Rol de
Madrid y, por ello, adquirió relevancia internacional.
El Crimen
del Rol de Madrid
Casi nadie sabía en España lo que era un juego de rol cuando
Carlos Moreno Fernández fue asesinado en 1994. Moreno era un empleado
de limpieza que la madrugada del 30 de abril esperaba en una parada, de
un barrio obrero, el autobús de regreso a casa. Su cadáver
fue encontrado esa misma mañana a pocos metros de la parada. Presentaba
19 puñaladas y signos de haberse enfrentado a sus agresores: cabellos
en una mano y en la otra un trozo de guante de plástico. En los bolsillos
tenía una gran suma de dinero.
La policía empezó a hablar de la hipótesis del ajuste
de cuentas, que es lo que por aquí suelen decir cuando no tienen
ni idea y quieren evitar la alarma social. No habían sido unos chorizos
porque no le habían quitado el dinero, ni unos mafiosos porque Moreno
era un trabajador normal sin relación alguna con el mundo de la delincuencia.
Poco después, un adolescente contó a sus padres que un conocido
presumía de haber matado a un hombre y los padres se lo llevaron
a la policía para que les repitiera la historia. Los agentes detuvieron
a Javier Rosado Calvo, de 20 años, y a Félix Martínez,
de 17 años, el 5 de julio. Rosado guardaba un diario en su casa con
la descripción detallada del crimen. "Es espantoso lo que tarda
en morir un idiota", escribió en sus páginas. Se había
inventado su propio juego de rol, al que bautizó como "Razas"
y que, como su nombre presagia, consistía en seguir la estela de
Hitler tratando de mejorar la especie.
En 1997 la Audiencia Provincial de Madrid condenó a Rosado a 42 años
de cárcel por asesinato con alevosía, conspiración
y robo con intimidación y a 12 años de prisión a Félix
por cooperador, robo y conspiración para delinquir.
A Rosado se le demonizó como el cerebro del crimen que había
llevado tras de sí a un menor sugestionable. Los psiquiatras no se
pusieron de acuerdo en el diagnóstico sobre su salud mental.
Culto
satánico y sangre de gatos
Andrea. Las
autoridades de Louisiana (EEUU) han detenido en mayo a Louis Lamonica, pastor
de una iglesia de Ponchatoula que practicaba rituales que incluían
el abuso sexual de niños y animales. Se cree que esta iglesia convertida
en secta celebró ceremonias de adoración del diablo desde
1999 hasta 2003, cuando el grupo se desintegró. En ellas se utilizaba
sangre de gatos y se tenían relaciones sexuales con niños
y animales. Allen Pierson, uno de los miembros de la secta, está
arrestado por la violación de una niña de nueve años,
pero hay otras acusaciones de abusos sexuales cometidos por miembros de
la secta contra menores de edad, desde bebés hasta adolescentes.
Los arrestados dicen que lo hacían para venerar al demonio. También
se cree que entre las víctimas de abuso sexual está un perro.
El padre del líder religioso, quien fundó la Iglesia de Hosanna
en 1975, dejó la jefatura de su iglesia en manos de su hijo mayor.
Poco después la congregación empezó a desintegrarse
debido al cambio de "orientación" que dio el nuevo pastor.
Sus parientes, que no se explican como el hijo de un hombre religioso puede
estar acusado de actos tan horrendos, habían intentado comunicarse
con él en varias ocasiones, pero Lamonica no quería saber
nada de ellos e incluso pidió una orden de alejamiento para que no
se le acercaran. Además del pastor, hay otros nueve detenidos, entre
ellos su esposa, un sheriff y la mujer que dio el aviso a las autoridades.
Pizzas
por rehenes
Juanma. Un
motín en una cárcel tasmaniana se resolvió con la llegada
del repartidor de pizzas.
Un grupo de unos 20 presos de la prisión de máxima seguridad
de Risdon, en Hobart, capital de Tasmania (Australia), se amotinó
en mayo exigiendo mejor trato y mejoras en la cárcel. Se apoderaron
de uno de los guardias de la prisión y lo tuvieron retenido durante
dos días. Pero al cabo de ese tiempo lo canjearon por 15 pizzas.
Los amotinados habían presentado una lista con 24 peticiones. Pero
el hambre pudo más. A cambio de las pizzas, liberaron al guardia
y a otros presos que retenían como rehenes. Lo que sorprende un poco
es que se conformaran con unas pizzas. Sí que deben de ser malas
las condiciones en esa cárcel.
En esta prisión de Risdon cumple condena Martin Bryant, que en 1996
mató a tiros a 35 personas en Port Arthur (Tasmania), antigua colonia
penal y actual centro turístico. Fue la peor matanza de los tiempos
modernos en el estado australiano, que incluye la isla de Tasmania.
La matanza
de Port Arthur
El 28 de abril de 1996, un joven de larga y muy rubia melena, Martin Bryant,
de 28 años, llegó al café "Broad Arrow" de
Port Arthur, Tasmania, antigua colonia penitenciaria famosa en otros tiempos
por la crueldad de su régimen, convertida ahora en próspero
centro turístico. Era la 1,30 del mediodía, y aunque había
pasado la hora del almuerzo, había numerosos clientes en el café
y su aparcamiento.
Bryant llevaba un par de grandes bolsas de viaje. Tomó una consumición
en la terraza del establecimiento, e hizo un comentario al que el camarero
no dio importancia: "Hay mucho wasp por aquí hoy" [wasp
= blanco anglo-sajón protestante]. Poco después, insistió,
comentando la escasez de turistas japoneses.
Tras tomar su consumición, Bryant entró en el café.
Abrió una de las bolsas y sacó una cámara de vídeo
que colocó sobre una mesa. Lo siguiente que sacó fue un fusil
semiautomático con el que empezó a disparar sobre los clientes.
En minuto y medio, había matado a veinte y herido a doce. Con sólo
29 disparos. Algunas balas atravesaron a las víctimas, hiriendo también
al que estaba detrás.
Tras este primer asalto, Bryant salió al aparcamiento, donde había
mucha más gente, que había oído los disparos y no sabía
qué estaba ocurriendo. Lo averiguaron enseguida, a su propia costa.
Bryant abrió fuego de nuevo, tan metódicamente como antes,
eligiendo a sus víctimas y apuntando con precisión. Un grupo
de turistas buscó refugio debajo de un autobús. Bryant se
agachó y los cazó en el suelo.
A continuación, Bryant subió a su coche y lo puso en marcha.
Al poco trecho, vio una mujer con dos niñas. Paró el coche
y las mató. Poco después vio tres personas en un BMW parado.
Mató a las tres y cambió de coche. El BMW le gustaba más
que su viejo cacharro. Algo más adelante, había un Toyota
con una pareja dentro. Metió al hombre en el maletero del BMW, mató
a la mujer y continuó su camino.
Por fin llegó a un hostal llamado Seaside Cottage. Después
se supo que allí le aguardaban los cadáveres de los dueños
el hostal, a los que había matado antes de dirigirse al café.
En el hostal tenía pensado hacerse fuerte cuando llegara la policía,
pero antes se dedicó a esperar a la entrada, recibiendo a tiros a
los ocupantes de los coches que iban llegando. Así murieron varias
víctimas más. Al hombre del maletero lo esposó en el
interior del Cottage.
Por fin llegó la policía. Bryant prendió fuego al BMW,
que estalló cuando se acercaban los agentes. Como se suponía
que había tres rehenes en el interior (el hombre del Toyota y los
dueños del hostal, de los que no se sabía que estaban ya muertos),
la policía descartó el asalto directo y entabló negociaciones
con Bryant. Durante las negociaciones, Bryant mató a su rehén.
Ya de madrugada, incendió el hostal y salió con las ropas
en llamas. La policía lo detuvo. Las víctimas mortales ascendían
a 35. Los heridos fueron "sólo" 18. Una eficacia aterradora.
En prisión, Bryant ha sufrido dos agresiones (una vez lo apuñalaron
y otra le arrojaron disolvente a los ojos) y ha intentado suicidarse cuatro
veces.
Otros datos personales: tiene un coeficiente intelectual muy bajo, aunque
suficiente para "funcionar independientemente en la sociedad".
Muy aficionado a la pornografía, le interesaba sobre todo el bestialismo.
Contrataba con frecuencia los servicios de prostitutas y hacía comentarios
obscenos a casi todas las mujeres. A pesar de la terrorífica eficacia
demostrada, no tenía mucha experiencia con armas de fuego. En su
casa tenía 200 muñecos de peluche. Su padre se suicidó
en 1993.
Australia
busca al carnicero del bisturí
Esther. Ochenta
y siete pacientes podrían haber fallecido en manos de un nuevo presunto
Doctor Muerte hindú que trabajaba en el hospital público de
Bundaberg, una zona rural de Queensland (Australia). Las autoridades australianas
buscan ahora a Jayant Patel que abandonó el país en abril
con destino a Estados Unidos, tras iniciarse una investigación sobre
sus actividades sanitarias.
La historia parece más bien un caso de incompetencia profesional
y falsificación de documentos para desempeñar un trabajo para
el que -aparentemente- Patel no estaba formalmente cualificado.
Cirujano en Queensland
Jayant Patel empezó a trabajar como cirujano en el hospital australiano
en 2003, con un sueldo base de 200.000 dólares australianos anuales
(unos 20 millones de pesetas). Durante estos dos años operó
a 867 pacientes (a algunos, varias veces).
Algunos compañeros de trabajo han dicho que, en ocasiones, tenían
que esconderle a los enfermos para evitar que murieran en sus manos, y muchos
de ellos dijeron que evitaban por todos los medios que sus familiares, amigos
y pacientes particulares fueran operados por el médico hindú.
En una ocasión se cree que ordenó desconectar a un enfermo
porque necesitaba la cama para otro. (Desde luego, como "bed manager"
-coordinador de camas de hospital- no tendría desperdicio). Al parecer,
a muchos de sus pacientes también se les abrían los puntos
tiempo después de la operación y padecían frecuentes
hemorragias internas.
En sus manos falleció, por ejemplo, un hombre que se estaba recuperando
de un golpe en el pecho, producido por una rulot que se le cayó encima.
Patel le dio 50 punciones en el pecho, en un intento aparente de drenar
un supuesto edema encapsulado cerca del corazón y ante la atónita
mirada del personal sanitario, según The Age. En general, sus compañeros
le han descrito como una especie de carnicero con bisturí. El hospital
ha informado ahora a 500 pacientes de Patel que deberán acudir a
otro médico para revisar su estado de salud.
Alerta sobre
mala praxis
Cuando llevaba dos semanas trabajando, una enfermera de cuidados intensivos
puso en alerta por primera vez al Director de Servicios Médicos sobre
el comportamiento del supuesto cirujano, sin que se le prestara atención
y tachándola de racista cuando insistió en el tema. Tras dos
meses de operaciones, otros médicos pusieron también en alerta
a los responsables del centro, con el mismo resultado.
Se cree que Patel falsificó la documentación necesaria para
trabajar en Australia como cirujano. Al Colegio Médico se le reprocha
ahora que no verificara sus credenciales. (Para trabajar en Australia como
médico o enfermero es necesario colegiarse en el estado correspondiente.
Estos colegios son los encargados de valorar si el profesional tiene las
cualificaciones necesarias para el puesto que quiere desempeñar.
Por lo general, son muy estrictos y, por ejemplo, no suelen permitir que
el interesado entregue la documentación en mano, que les debe ser
remitida directamente por el colegio profesional, ministerio u organismo
que la expide en el país de origen).
El 1 de abril de 2005 el hospital le pagó un billete de ida a Estados
Unidos de 3500 dólares australianos (unas 350.000 pesetas), a pesar
de que en ese momento eran conscientes de que se preparaba contra él
una causa por fallecimientos de pacientes y de que había sido condenado
en Estados Unidos por negligencia grave.
El responsable de la investigación, iniciada en febrero por el Departamento
de Salud del estado, ha recomendado que se le acuse de asesinato y se pida
su extradición, que, al parecer, no es fácil porque tiene
nacionalidad norteamericana. Según la ABC australiana, los abogados
del supuesto Doctor Muerte están intentando negociar con el gobierno
su vuelta al país para esclarecer los hechos, a cambio de inmunidad.
Médicos extranjeros
Las sospechas han generado un debate sobre la contratación masiva
de sanitarios extranjeros en las áreas rurales australianas, que
son muy rurales (aunque tengan centro de salud) y algunas están a
más de mil kilómetros de un sitio civilizado. Los australianos
necesitan personal sanitario y es frecuente que los políticos incluyan
en sus campañas electorales el número exacto de médicos
y enfermeros a los que prometen contratar. Ante la abundancia de ofertas
laborales, los profesionales autóctonos suelen optar por trabajar
en las ciudades y los pueblos se llenan de inmigrantes.
Trayectoria
profesional, según The Age.
1950.- Nace en La India.
1973.- Acaba la carrera de Medicina.
1977.- Se especializa en Medicina Interna en Estados Unidos.
1981.- Empieza la residencia en cirugía general en Buffalo -Nueva
York-. (El periodo de prácticas para alcanzar esta titulación).
Se inicia un procedimiento disciplinario contra él.
1986.- Se le retira la licencia para trabajar como especialista en Medicina
Interna y se va a trabajar a Oregon.
2000.- Por negligencia grave el colegio Médico de Oregon le prohibe
practicar determinado tipo de operaciones y le obliga a solicitar, antes
de operar, una segunda opinión de otro facultativo en otros casos.
1 de abril 2003.- Empieza a trabajar en Australia.
Octubre 2004.- Una enfermera de cuidados intensivos, tras numerosos avisos
a la administración del hospital, remite una carta al delegado de
salud de Queensland detallando 14 casos concretos.
Febrero 2005.- El departamento de salud del estado comienza una investigación.
Marzo 2005.- En el Parlamento de Queensland se empieza a hablar del caso.
Abril 2005.- Patel toma un avión a Estados Unidos y desaparece.
Harold
Shipman: adicto a matar. Doctores y Ángeles de la Muerte (Adegüello,
marzo 2004)
Madre
vengadora prende fuego al violador de su hija
Juanma. Hace
siete años, Ramón C., que entonces tenía 63, violó
a una chica de 13 en un descampado de Benejúzar (Alicante). Fue condenado
a diez años de prisión. El 13 de junio de este año,
disfrutando de un permiso penitenciario, a Ramón no se le ocurrió
nada mejor que ir a Benejúzar y entrar a tomar un café en
un bar del barrio donde tuvo lugar la violación. Dio la casualidad
de que momentos después entró en el bar la muchacha violada,
que ahora tiene 20 años, que lo reconoció y salió al
instante a avisar a su madre.
A los pocos minutos, la madre, Carmen G., de 50 años, entró
en el establecimiento con una botella de litro y medio de gasolina, envuelta
en un periódico. "¿Sabes quién soy?", le
gritó al violador mientras lo empapaba de gasolina y prendía
un fósforo. "Pues esto es para que te acuerdes de mí".
El bar se llenó de humo. Cuando los empleados y los clientes lograron
despejarlo, la mujer ya no estaba, y tampoco se veía a Ramón.
Lo localizaron en el servicio, todavía ardiendo y tratando de apagar
las llamas con agua. Fue trasladado al hospital, donde falleció once
días después.
La madre vengadora fue detenida a las pocas horas y se la internó
primero en una institución psiquiátrica y después en
prisión preventiva. Durante el traslado, fue ovacionada por los vecinos.
Se ha convertido en una heroína popular, y en Internet abundan los
foros donde airadas feministas aplauden la aplicación de la Ley del
Talión. Les aseguro que algunas de las cosas que se dicen en esos
foros dan muchísimo miedo.
El dedo de la discordia
y las natillas congeladas
Esther. En
Estados Unidos debe haber gente que se dedica a ir a los restaurantes para
ver si encuentra una porquería en la comida y que hasta se operan
sin necesidad, con la esperanza de que algo salga mal y poder sacar un dineral
por negligencia.
La siguiente historia puede convertirse en una fascinante batalla legal.
Cuando los norteamericanos ya estaban aburridos de la supuesta farsa de
Anna Ayala (que dijo haber encontrado un
dedo en la comida de un restaurante), apareció un nuevo caza fortunas
que se topó con otro dedo en un bote de natillas congeladas, pero
esta vez sí que era un dedo de un empleado.
Clarence Stowers compró las natillas el 1 de mayo en la heladería
Kohl de Wilmington (Carolina del Norte, EEUU) y se fue a su casa. Allí
se llevó a la boca lo que él creía era un trozo de
caramelo y resultó ser un trozo del dedo índice de la mano
derecha del empleado Brandon Fizer, de 23 años. El chico se había
mutilado con una batidora y buscaba desesperadamente su dedo, cuando apareció
Stowers indignado en la tienda, 30 minutos después de que se produjera
el accidente. La encargada de la tienda le pidió el dedo para llevar
a Fizer al hospital, se lo pidió también la policía,
pero el cliente se negó. Dijo que lo había guardado en el
congelador de su casa y que iba a llamar a un abogado y a los canales de
televisión. Según un médico del hospital, por lo general
los dedos cortados pueden reimplantarse en la mano en un plazo máximo
de seis horas y la congelación mata las células.
Finalmente, el dedo de la discordia se convirtió en estrella de los
programas de televisión, donde Stowers no dudó en mostrarlo,
y Fizer se ha quedado mutilado.
Entonces, los juristas empezaron a hablar en los medios de comunicación
sobre quién merecía la mayor indemnización: el comensal
o el dueño del dedo sin retorno. Tenía cada vez menos partidarios
y diez días después Stowers comunicó públicamente
que estaba dispuesto a devolver el dedo, pero ya era demasiado tarde para
Fizer. El abogado de Stowers dijo que su cliente estaba preocupado ente
la posibilidad de que el dedo transmitiera alguna enfermedad y que quería
analizarlo. ¿Quién ganará?
Tesis
de museo
Andrea. Luis
Onfray Fabres, estudiante de Bellas Artes en la Universidad Arcis, ha saltado
a la fama en junio como ladrón de obras de arte, al robar -a sus
precoces 20 años- una obra del escultor francés Auguste Rodin
del museo de Bellas Artes de Santiago (Chile). La pieza, llamada "El
torso de Adele" y valorada en 400.000 euros, forma parte de una exposición
temporal. La noticia se conoció por la mañana y desde el principio
se sospechó de una fiesta de inauguración de otra exposición
organizada por la Universidad Arcis en el mismo museo la noche anterior.
Esa noche se apagaron las luces durante unos minutos, ocasión que
el estudiante aprovecho para bajar a la sala de exposición y robar
el torso.
Al día siguiente el joven se presentó a la policía
y entregó la escultura diciendo que la había encontrado en
unos matorrales próximos al museo, pero esa teoría no duró
mucho y Luis Onfray acabó confesando que se la había llevado
él.
Según su abogado, el chico no pretendía quedarse con la obra,
ni venderla en el mercado negro, sino que la necesitaba para un proyecto
artístico llamado "Vigilancia permanente" que trataba sobre
la "vulnerabilidad y dualidad de lo ausente y lo presente". También
había querido demostrar, ya que estaba en ello, la inseguridad de
los museos de Chile. La jueza encargada del caso le concedió la libertad
bajo fianza. Además, y durante los meses que dure el juicio, tendrá
prohibida la entrada al museo. La universidad por su parte se ha apresurado
a desmentir la teoría del robo por tesis, no sea que sus alumnos
se lancen a vaciar los museos chilenos.
Matrimonio
de asesinos acaba en crimen
Esther. Ramón
Lozano, de 79 años, degolló a su mujer Rosaura Casqueros,
de 82, y después intentó suicidarse, cortándose las
venas, en Piedrabuena (Ciudad Real, España). Hasta aquí parece
la típica historia del anciano deprimido que cree que ha llegado
la hora de abandonar este mundo, y tal vez lo sea porque Ramón, según
sus vecinos, era un marido abnegado que cuidaba desde hacía tiempo
de su mujer enferma. Pero, tras su detención, se descubrió
que no era el primer crimen de Ramón. En 1951 mató a su jefe,
el marido de Rosaura, golpeándole la cabeza con una piedra y preparando
el escenario para que pareciera un accidente. Les condenaron a 30 años
de cárcel, a él como autor material del crimen y a ella como
instigadora y cómplice. Rosaura tuvo una hija de su amante en la
cárcel en la que estuvo encerrada menos de una década. Ramón
tuvo que cumplir 20 años de confinamiento y cuando salió,
se fueron a vivir juntos y se casaron. Algunos vecinos dicen que lo mató
porque la mujer estaba embarazada de Ramón y tenían miedo
de que la criatura les saliera bizca, como su padre, y el marido se percatara
de la relación. Otros dicen que el marido les pilló en la
cama. En Piedrabuena hay versiones para todos los gustos.
En cuanto a la muerte de Rosaura, una televisión le preguntó
mientras lo conducían al juzgado: "¿Por qué la
mataste, no la querías?", y él contestó impertérrito:
"Yo siempre la quise más a ella, que ella a mí".
Son los riesgos y problemas derivados de casarse con un asesino. Con esto
del matar, como con otras cosas, todo es empezar.
No
estaba muerto, estaba tomando cañas
Esther. Si
en el anterior número teníamos la historia de un chino y un
argentino a los que condenaron por crímenes que no habían
cometido, en este número tenemos otra vez a chinos y argentinos condenados
injustamente. Los nuevos errores son escandalosos. Mientras los argentinos
confunden remolacha con sangre humana, los chinos dan por muerta a una mujer
que estaba cumpliendo condena en una de sus cárceles.
Carlos Belizán, de 45 años, y su hijo Miguel Ángel,
de 27, encontraron a una mujer tirada en una carretera de La Matanza (Argentina)en
noviembre de 2001. Pararon su furgoneta y se pusieron a hacer señas
a los vehículos que pasaban, hasta que paró un coche de la
policía. A la chica la habían degollado después de
violarla. Posteriormente, los agentes acusaron a padre e hijo del crimen
porque había una mancha de sangre en su vehículo. Las pruebas
de ADN demostraron que ninguno de los acusados había mantenido relaciones
sexuales con la fallecida, ningún testigo vio la agresión,
pero algunos sí vieron como los acusados hacían señas
de auxilio y la sangre de la furgoneta resultó ser remolacha, a pesar
de todo les condenaron por la muerte de la mujer. El caso ha sido revisado
y finalmente en junio les han declarado inocentes, tras tres años
y medio de cárcel.
El carnicero descuartizador
Shi Xiaorong, una camarera de 35 años, ha reaparecido en junio en
Hunan (China), 18 años después de haber sido oficialmente
asesinada. En 1987 aparecieron trozos de un cuerpo de mujer flotando en
un río coincidiendo con la desaparición de Shi.
Decían que el descuartizamiento lo había realizado un profesional
y detuvieron a Teng Xingshan, un carnicero que, según rumores, frecuentaba
el hotel en el que trabajaba la chica (donde pernoctaban mujeres que se
dedicaban a la prostitución). A Teng lo condenaron a muerte y fue
fusilado en 1989.
Con la aparición de Shi, se ha descubierto, además, que la
chica ni siquiera estaba desaparecida, sino cumpliendo condena en prisión
por tráfico de drogas.
El
"Crimen de Cuenca", versiones argentina y china (Adegüello,
mayo 2005)
Se
buscan reclutas a toda costa
Andrea. George
Kirkman, militar dedicado a buscar potenciales reclutas fue arrestado por
la policía en mayo bajo sospecha de haber violado a una joven interesada
en unirse al ejército en Gainesville (Florida, EEUU). Cuando la víctima
entró en la oficina de reclutamiento donde trabaja Kirkman, este
le dijo que estaba demasiado gorda para el ejército y se ofreció
a dejarla hacer ejercicio en el gimnasio de la urbanización donde
residía. La joven accedió y lo acompañó a su
apartamento donde Kirkman le hizo hacer un test para potenciales reclutas
en su ordenador portátil. También le tomó las medidas
para después sentarse juntos en la cama de Kirkman para "revisar"
los resultados del examen, momento que aprovecho para violarla. Después
la llevo a su casa. Al parecer, no es la primera vez que Kirkman llevaba
a jóvenes interesados en hacer carrera en el ejército a su
piso.
Este caso coincide con la interrupción del proceso de reclutamiento
en todo el país debido a supuestas conductas poco éticas.
La necesidad de encontrar nuevos reclutas para sustituir a los soldados
destinados en Irak y Afganistán es apremiante. Los encargados de
reclutamiento deben conseguir al menos dos nuevos soldados al mes. Esta
presión los ha llevado, por ejemplo, a conductas cuestionables como
amenazar a un joven para que firmara, ofrecer falsificar un diploma y a
pasar un test de drogas para que otro joven pudiera ser admitido. Desde
octubre de 2004 se han investigado 480 acusaciones de mala conducta. Y luego
se extrañan que padres y profesores no recomienden la carrera militar
como antes.
Envenena a nueve en venganza pasional
Esther. Quería
vengarse de su ex novio y casi provoca una masacre. Siete alumnos y dos
profesores del colegio Jatobá de Petrolandia (Brasil) ingresaron
graves en el hospital, al parecer, gracias a la acción de Elisangela
Maria de Araujo, una brasileña de 21 años que no se anda con
chiquitas. Según su primera confesión (que cambia constantemente),
Elisangela quería vengarse de su ex novio Cosme Pereira, de 22 años,
y aderezó dos pizzas que había comprado en un supermercado
con mayonesa al pesticida, espolvoreando los restos del paquete en la superficie
como si de orégano se tratara. Después contrató a un
mototaxi para que le entregara las pizzas en el colegio a Paulo Enrique
da Silva, un amigo de su ex pareja de 16 años. Elisangela dijo que
trataba de evitar que su ex novio desconfiara y, por eso, acompañó
los manjares con una nota de amor dirigida a Paulo. Como había previsto
la enamorada, el destinatario compartió la comida con su ex novio
y con otros siete alumnos y profesores que acabaron en mayo en el hospital.
Los policías que la interrogan dicen que es una chica misteriosa
que a veces parece normal y otras empieza a reír sin motivo aparente.
Creen que tiene algún cómplice porque, aunque el motorista
la ha reconocido, la letra de la nota amorosa no es suya.
Ocho de las víctimas ya han sido dadas de alta, pero Paulo sigue
internado en una unidad de terapia intensiva con respiración asistida.
Detienen
a asesino de argentinas por móviles robados
Esther. Dice
que vio una página de contactos sexuales en la red y que estableció
una cita con la mujer que la gestionaba, pero no para mantener relaciones,
sino para comprarle unos móviles. También dice que cuando
llegó al domicilio estaba la puerta abierta y se encontró
con dos cadáveres a los que intentó reanimar. Después
robó los teléfonos móviles de las muertas y se fue,
según su declaración.
A este vecino de Paterna de 36 años, que responde a las iniciales
de R.G.M, le pillaron por los móviles de las argentinas Elsa Ketler
y Graciela Guevara, madre e hija, de 74 y 48 años, respectivamente.
Graciela murió apuñalada y su madre, estrangulada. Los cuerpos
fueron encontrados en marzo en su domicilio de Valencia (España),
dos semanas después de su fallecimiento. Una amiga de la familia
consiguió una orden judicial para entrar en la casa. Al parecer,
la hija se dedicaba a gestionar la página de contactos.
Entrar en una página de contactos para comprar un móvil es
algo tan peculiar que al detenido le acusan de asesinato. El hombre le cambió
las tarjetas a los móviles y se los dio a su mujer y a un amigo,
pero la policía le siguió el rastro a los aparatos hasta su
localización.
La familia de las víctimas creía, en principio, que los crímenes
podían estar relacionados con la adopción de una niña
rumana, de 15 años, cuyos trámites inició Graciela,
aunque posteriormente cambió de opinión.
 
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