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/ revista
bimensual de crítica de crímenes / número 12- noviembre 2005

Por qué
salió mal
La
carta delatora de la analfabeta asesinada
Juanma.
A veces,
el minimalismo es mejor que la excesiva atención a los detalles.
Vean lo que le ocurrió en septiembre a Vidal M.Q., un comerciante
de pollos de la provincia del Callao (Perú).
Vidal, de 28 años, estranguló por celos a su mujer Eduvica,
también de 28, y trató de hacerlo pasar por un suicidio.
Para ello, después de estrangularla, le ató una cuerda al
cuello y la colgó de una viga del techo. El avieso pollero, convencido
de que estaba cometiendo el crimen perfecto, no quiso dejar ningún
detalle al azar. Si una persona se suicida, pensó, tiene que dejar
una carta de despedida. De modo que escribió una carta en la que
su víctima anunciaba su decisión de dejar este mundo.
Esto fue lo que le perdió. Por lo visto, no se acordó de
que su difunta esposa era analfabeta y no sabía leer ni escribir.
La policía no tardó en descubrirlo y Vidal acabó
confesando su crimen.
Repostan
un coche en la gasolinera donde lo robaron
Juanma. Artemio C. y Ernesto G. querían ir desde Florida
a Mississippi, pero no tenían coche. En septiembre, tras preguntar
al empleado de una gasolinera de Pensacola si podía llevarles,
y recibir una negativa, decidieron robar un Ford Escort que estaba aparcado
junto a la gasolinera y que pertenecía a otra empleada del establecimiento.
Le empleada denunció el robo a la policía y se puso a barrer
colillas en el aparcamiento. La sorpresa vino menos de una hora después,
cuando vio llegar un coche que se parecía mucho al suyo. Sí,
hasta le faltaba el mismo tapacubos que a su perdido Escort. La policía
estaba todavía introduciendo los datos del robo en su ordenador
cuando recibió la segunda llamada: los ladrones habían ido
a la misma gasolinera a llenar el depósito.
Los atendió el mismo empleado al que habían pedido que los
llevara a Mississippi, un vietnamita que habla español. Tras preguntarles
por qué habían regresado, apagó el motor del coche
y les ofreció un vaso de agua mientras los demás empleados
llamaban a la policía.
Los ladrones salieron corriendo, pero fueron detenidos sin dificultad
por dos agentes y un perro. "Menos mal que tenía el depósito
casi vacío", comentó la dueña del coche robado.
Y menos mal que te lo robaron unos zoquetes, añadimos nosotros.
Marihuana
fantasma delata a su dueño
Esther.
Anthony R. Martin, de 52 años, ha plantado en su casa de Belleville
(Illinois) unas plantas de Marihuana que aparecen y desaparecen, y que
le han metido en un montón de problemas con la policía.
Él está convencido de que es su vecina quien se las roba
y restituye, pero parece que los agentes del orden no le creen. En septiembre
llamó a la policía borracho para denunciar que su vecina
le había robado las plantas. Pero cuando llegaron los agentes y
les condujo al lugar donde guardaba la desaparecida droga, las macetas
seguían intactas. Martin insistió en que su vecina se las
había robado y se las debía haber devuelto, sin que él
se diese cuenta, mientras les llamaba. Y la policía, inexplicablemente,
lejos de detener a la vecina, ha arrestado a Martin por posesión
y cultivo de marihuna.
Chapuceros
condenados
Juanma. Un juez de Colorado ha dictaminado que la ineptitud
no es un atenuante y ha condenado en septiembre a dos jóvenes australianos
por atracar un banco en la estación de esquí de Vail.
Los dos australianos, de 19 y 20 años, habían llegado en
el otoño pasado a Estados Unidos y consiguieron trabajo en una
tienda de material para esquiar. En marzo, decidieron atracar el banco
de pueblo. Lo hicieron con armas descargadas y se llevaron 129.000 dólares.
Uno de los dos derribó a un empleado del banco, lo que le ha costado
seis meses más de condena.
Pero no fue difícil
identificarlos. Para empezar, su fuerte acento delataba su origen australiano.
Además, llevaban puestas las insignias que lleva el personal de la
tienda donde trabajaban. Y para colmo, huyeron en un telesilla, situado
a 500 metros del banco, enseñando para ello los pases de esquí
que les había proporcionado la tienda.
Al día siguiente, los ladrones fueron al aeropuerto internacional
de Denver y pidieron billetes sólo de ida a México. Cuando
les dijeron que no era posible, pidieron de ida y vuelta. Para entonces,
el FBI ya había distribuido sus fotografías por todos los
lugares pertinentes. Un agente de policía los reconoció por
las fotos -y por su acento- y los detuvo en el control de pasaportes.
Los dos atracadores han pedido perdón a los empleados del banco
atracado. A uno de ellos le han caído cuatro años y medio;
al otro, cinco años, por tirar al suelo a uno de los empleados.
La policía de Colorado está encantada con estos ladrones
importados, que utilizan armas sin cargar y son tan generosos dejando
pistas. No están acostumbrados a tantas facilidades.
Oriental
sale de Norteamérica con pasaporte de marido
Esther. Con eso de que todos los orientales parecen iguales
a los ojos del occidental (y viceversa), Chen Danlei, una mujer de 28
años que estaba en búsqueda y captura, consiguió
pasar en septiembre todos los controles del aeropuerto de Lafayette (Indiana,
EE.UU.) y tomar un vuelo con destino a Shanghai vestida con ropa masculina
y utilizando el pasaporte de su marido, al que presuntamente había
asesinado. El problema surgió cuando llegó al aeropuerto
de Shanghai, donde -como era de esperar- los agentes se dieron cuenta
inmediatamente de que se trataba de una mujer con un pasaporte de varón.
Finalmente, se descubrió que Chen Danlei había matado presuntamente
a su marido y después había descuartizado el cadáver
y guardado los trozos en el maletero de su coche, donde apareció
días después. A Chen le habían confiscado previamente
su pasaporte porque tenía una causa pendiente por haber apuñalado
a ese mismo marido en diciembre de 2004, mientras mantenían relaciones
sexuales.
Recuperada
caja fuerte robada con Marihuana dentro
Juanma.
Un hombre de Escanaba (Michigan, EE.UU.) que denunció el robo de
una caja fuerte tuvo la mala suerte de que la policía la encontrara
en septiembre.
Según la denuncia, la caja, de 90 kilos de peso, le fue robada de
su casa en agosto. Contenía entre otras cosas dos rifles y una colección
de dólares de plata.
Seguramente, el hombre no contaba con que la policía recuperara su
caja fuerte, pero a veces ocurren estas cosas. Los agentes detuvieron al
presunto ladrón, llevaron la caja a comisaría y avisaron a
su dueño para que identificara sus propiedades.
Lo bueno vino al abrir la caja delante de su propietario. Además
de los artículos citados en la denuncia, había casi medio
kilo de Marihuana. El afortunado dueño de la caja no podía
creer su suerte.
Cae atracador
de bancos por reciclaje de papel
Esther. Últimamente es una cosa muy habitual, ya casi
nadie escribe cartas y el atracador común, que no debe tener ningún
motivo para guardar un folio en blanco en su casa, coge el primer papelajo
que se encuentra para escribir su orden delictiva. En octubre, Michael
Drennon, de 26 años, utilizó supuestamente un recibo con
su nombre y dirección para atracar un banco en Philadelphia. Se
molestó en tachar sus datos, pero la policía sólo
tuvo que ver la hoja a contraluz para descubrir su identidad.
Se
duerme mientras roba gasolina
Juanma. El robo de gasolina en pequeñas cantidades no
es una especialidad demasiado sofisticada, así que no se puede
esperar que los maestros criminales se dediquen a ella, pero llama la
atención la cantidad de tarugos que son detenidos, por ejemplo,
por encender un mechero
para ver si el bidón está ya lleno (con la consiguiente
ignición del combustible y el ladrón).
El caso que nos ocupa denota algo más de ambición, pero la
misma falta de competencia profesional. En septiembre un hombre de Muncie
(Indiana, EE.UU.) se había hecho con una manguera, una bomba a pilas
y un tanque de más de 200 litros, lo que le permitía robar
mayores cantidades en las gasolineras. Lo malo es que la bomba debía
de hacer un ruido muy arrullador, porque el hombre se quedó dormido
mientras su aparato succionaba gasolina del depósito subterráneo
de una gasolinera.
Por la mañana, el encargado de la gasolinera llegó a abrir
el negocio y se encontró una furgoneta blanca aparcada, con la manguera
conectada, la bomba en funcionamiento y la gasolina desbordando el tanque.
En el interior de la furgoneta, el ladrón dormía apaciblemente.
Hubo que llamar a los bomberos para desconectar el artilugio. Al hombre
se le encontró además un arma de fuego para la que no tenía
permiso.
Al precio que tiene la gasolina en EE.UU., el producto de robo habría
valido unos 150 dólares.
 
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