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/ revista
bimensual de crítica de crímenes / número 11- septiembre 2005

Nuevas
tendencias
El
cosquillero nudista y el amenazador quita bragas
Andrea/Esther.
El estado de Florida (EE.UU.) se está poniendo a la cabeza en el
terreno de la innovación criminal. Desde hace cuatro años
una extraña clase de acosador sexual tiene asustadas a las habitantes
de mayor edad de New Smyrna Beach. Un hombre desnudo con coleta, según
descripción de las víctimas, entra por las noches a casa
de mujeres mayores para hacerles cosquillas en los pies. Una vez dentro
de la vivienda, el intruso se esconde a los pies de la cama para levantar
las mantas y hacer cosquillas (con una pluma o los dedos) hasta que se
despierta su víctima y entonces sale corriendo. Aunque parezca
gracioso, las autoridades policiales, puede que preocupadas por las consecuencias
que semejante susto puede tener en personas de tan avanzada edad, han
pedido la colaboración de la comunidad para obtener pistas sobre
la identidad del acosador de las cosquillas, cuyo último ataque
se registró en julio.
Por otro lado, la policía de Florida detuvo también en julio
a Nicholas Koger, de 27 años, por dejar notas amenazantes en coches,
en las que solicitaba a las conductoras que se quitaran las bragas y las
dejaran en el suelo. Al parecer, el hombre se escondía en un aparcamiento
y dejaba las mensajes en los vehículos conducidos por mujeres.
Si no cumplían sus órdenes amenazaba con perseguirlas para
violarlas. Se cree que actuó por primera vez en 2000 y desde entonces
se han registrado seis denuncias similares.
La atracadora
de la taza de lejía
Esther.
El 27 de agosto una mujer vestida de camuflaje perpetró el tercer
atraco a punta de taza de lejía que se registró en San Antonio
(Texas, EEUU) en el mismo mes. Esta vez se trataba de una tienda de animales,
la atracadora entró con una taza en la mano y diciendo que quería
comprar un gato. Entonces, afirmó que tenía una pistola
y lanzó la lejía sobre los empleados. A continuación,
les encerró en unas jaulas, cogió el dinero de la caja registradora
y dos cachorros y se fue, riéndose a carcajadas. Esta original
delincuente cuenta, además, con un compinche porque, al parecer,
le esperaba alguien en un coche aparcado a la puerta de la tienda.
En su primera actuación la atracadora esgrimió, además,
un cuchillo de carnicero. Fue en otra tienda, de la que se llevó
la recaudación.
La banda
del perfume
Andrea.
Hay gente que no gusta de utilizar la violencia para lograr sus fines
y puede que esta banda de atracadores tenga también principios
éticos. Su arma es el perfume y, aunque pueda parecer un arma mucho
menos eficaz que una pistola o navaja, han conseguido despojar de sus
pertenencias a un número no determinado de víctimas en Colombia.
El sistema no puede ser más fácil: los atracadores (un hombre
o una mujer bien vestidos para no despertar sospechas) se acercan a personas
solas, en los servicios de centros comerciales o cines, con la excusa
de ofrecerles un perfume que están vendiendo o promocionando. La
persona se acerca para oler el aroma y cae redonda al suelo, pues el supuesto
perfume es realmente una sustancia parecida al éter que hace perder
el conocimiento, circunstancia aprovechada para quitarle la billetera,
bolsos, joyas, teléfonos, chaquetas de cuero y hasta los zapatos
que lleven las víctimas. La policía ha alertado a la ciudadanía
en julio para que no acepte cosas ofrecidas por extraños en lugares
solitarios.
Cambio
coche por un poco de crack
Esther.
Entre los drogadictos
de Mount Clemens (Michigan, EEUU) se ha puesto de moda la denuncia falsa
de robo de coches. Entregan su vehículo a los camellos a cambio
de crack y después denuncian su desaparición y solicitan
una indemnización a la compañía aseguradora. Seguramente
el sistema le funcionó a alguien en algún momento y ahora
todos le copian. En agosto la policía detuvo a cinco personas,
de 19 a 40 años, por denuncia falsa. Les pueden caer hasta cuatro
años de cárcel. La policía de Mount Clemens dice
que se ha convertido en un problema epidémico.
 
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