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/ revista
bimensual de crítica de crímenes / número 13- enero 2006

Por qué
salió mal
Confunde
a policía con asesino a sueldo en robo lácteo
Esther.
Un conjunto de pequeños
malentendidos y errores son lo que han llevado a Jessica Sandy Booth,
de 18 años, a la cárcel. Empezó confundiendo un bloque
de queso mexicano con cocaína, después creyó que
un policía era un matón a sueldo y, finalmente, acabó
en el presidio en diciembre acusada de cuatro intentos de asesinato y
con una fianza de un millón de dólares USA.
El queso en cuestión
estaba en la casa que com partían
cuatro jóvenes en Memphis. Jessica fue de visita y en cuanto lo vio,
se le ocurrió la idea de contratar a un asesino a sueldo para matar
a los supuestos camellos y quedarse con lo que ella creía que era
droga. El plan llegó a oídos de un confidente, que consiguió
concertar un encuentro entre el cerebro (Jessica) y un agente de policía
vestido de paisano. El poli le dio unas pistolas estropeadas a la chica,
y juntos se dirigieron al domicilio. Al parecer, Jessica iba a llegar hasta
el final y poco antes de entrar en la casa le dijo al agente que tenían
que matar a todos niños que fueran capaces de declarar en un juicio.
Por cierto, los chicos no tenían ningún tipo de droga en la
casa.
Debe ser bastante común en Estados Unidos esto de los polis que ofrecen
sus servicios como asesino a sueldo para pillar a la parte contratante porque
la historia se repite mucho. En Fairfax (Virginia), por ejemplo, han detenido
también en diciembre a dos chicas de 27 y 33 años por intentar
contratar a un matón a sueldo para matar a sus novios. En ambos casos
el asesino resultó ser un policía, las dos chicas se llaman
April y los dos novios tienen 22 años, pero ya se ha comprobado que
no son el mismo.
La tele rusa, excelente
para localizar fugitivos
Juanma. Como
lo oyen. Pero no se trata de que los localice un Lobatón ruso desde
su programa. Los propios delincuentes buscados trabajan en la tele. Dos
hombres en busca y captura han sido localizados en sendos programas de la
televisión rusa. Uno de ellos estaba buscado por asesinato y se encargaba
del vestuario de un programa. Al otro lo buscaban por estafa y participaba
en una versión rusa de "La casa de tu vida".
En 2002, unos sicarios pusieron una bomba en la casa de un general, jefe
del servicio de guardacostas. La policía sospechó que se trataba
de un crimen por encargo de la mafia de la pesca de la isla de Sajalín.
Había detenido ya a dos sospechosos pero seguía buscando a
un tercero. Creían que era Aleixei Britov, pero no lograban localizarlo.
Y entonces, la mujer de uno de los policías encargados del caso se
puso a ver en diciembre un programa de televisión. Debía de
ser un programa muy bueno, porque la mujer se leyó los créditos
de cabo a rabo. Y el nombre del encargado de vestuario le sonó conocido.
"Cariño -le preguntó a su marido-. ¿No es ése
el hombre que buscas?". Y, bingo, era él.
El otro caso es aun mejor. La policía había dejado de buscar
a un estafador porque había recibido información de que había
salido del país. Pero una mujer a la que había estafado unos
2.000 euros en 2004 reconoció en noviembre a Aleixei Adeyev entre
los concursantes de un programa titulado "Casa-2, Construye tu amor".
Se trata de una versión subida de tono de "La casa de tu vida",
en la que se anima a los concursantes a ligar entre ellos mientras construyen
una casa. El público expulsa a uno cada semana, y su pareja tendrá
que ligar con otro si quiere ganar, porque la casa terminada se la queda
la pareja elegida por los espectadores al final del concurso.
El programa ha sido muy criticado por el público bienpensante, que
opina que hace mucho daño a la moral de la juventud rusa. Los concursantes
mantienen relaciones sexuales a la vista del público y una de las
participantes tenía cierta fama anterior como estrella porno. Ahora
es posible que se reconozca que el programa tiene algunas ventajas.
Se encierra
desde dentro para fingir un secuestro
Esther. La verdad es que esta simulación de secuestro
no hay por donde cogerla y eso que el chico parece que habían estado
preparando un plan. La madre llegó a casa en noviembre y se encontró
con que la puerta estaba forzada y había una nota que le avisaba
que habían secuestrado a su hijo Raúl. La policía de
Gandía (Valencia, España) se enteró dos días
después de que el chico de 18 años había dicho en la
empresa en la que trabajaba que no iría en los próximos días
porque su madre estaba enferma, mientras que a la progenitoria le comentó
que tenía vacaciones. Finalmente, el chico contestó a una
llamada que le hicieron al móvil y dijo que estaba secuestrado en
una casa de campo en Grao. Y allí lo rescataron los agentes, estaba
solo en una vivienda que había sido tapiada con maderas desde dentro.
Al parecer, sólo quería llamar la atención de su madre.
Huye de la
policía en una cortadora de césped
Esther.
Trepidante persecución policial en un campo de maíz de Springfield
(Illinois, EEUU). Charles H. Carter, de 45 años, en una cortadora
de césped y la policía en coche. El fugitivo huía a
unos 10 kilómetros por hora, pero finalmente fue apresado. Debía
haber estado en su casa porque le habían condenado a arresto domiciliario
y ahora tienen que decidir si lo mandan a la cárcel para cumplir
los dos años que le habían caído por un robo anterior
o si lo vuelven a dejar en casa.
Roba un coche
sin frenos en taller mecánico
Esther. Robar un coche que está aparcado en un taller
de reparaciones es lo que este moscovita de 24 años debe considerar
un buen plan. Tenía que pagar una multa por el robo de otro vehículo
y en noviembre se dio una vuelta por el taller en el que trabajaba su compañero
de piso, de donde se llevó un Nissan que tenía las llaves
puestas, según la policía. Pero el vehículo, como suele
ser habitual, estaba en el taller porque tenía una avería.
No tenía frenos y le detuvieron tras el accidente que tuvo cerca
del taller, situado al sur de Moscú.
Imitador
de Elvis resuelve robo de recuerdos del Rey
Juanma. "Elvis y mi difunta esposa planearon esto",
ha declarado Duke Adams, de 62 años, veterano imitador de Elvis Presley,
ya retirado, que ahora regenta una agencia de empleo.
"Esto"
es la resolución de un robo cometido en el museo "Elvis-A-Rama"
de Las Vegas, de donde se llevaron objetos personales del Rey por valor
de 300.000 dólares. Los ladrones llegaron al museo con un camión-grúa
robado, que utilizaron para levantar el cierre, y se llevaron el botín
en cuestión de minutos. El robo se cometió en marzo de 2004
y dio mucho que hablar en Las Vegas, donde todo lo que tiene que ver con
Elvis recibe mucha atención.
Aunque ya no trabaja en los clubes, Duke mantiene la imagen. Tuvo que ser
por eso por lo que le abordó un hombre cuando hacía cola en
una farmacia en noviembre. El desconocido le ofreció venderle objetos
que habían pertenecido a Elvis, entre ellos el revólver del
Rey. Recordando el robo de 2004, Duke citó al hombre en su agencia
para el día siguiente. Y avisó a la policía.
Al día siguiente, puntual como un reloj, Eliab Aguilar se presentó
en la agencia con el botín casi completo y lo puso sobre la mesa.
La policía lo tuvo fácil. Entre los artículos recuperados
hay un anillo de rubíes y diamantes valorado en 77.000 dólares,
un medallón de oro y ónice negro con la palabra "Elvis"
en diamantes (65.000 dólares) y un revólver Smith & Wesson
especial del 38 chapado en oro.
"Mira que entrarle a un imitador, y en Las Vegas -ha declarado el ex
propietario del museo-. ¿Qué se creía? ¿Qué
el tío se iba a poner todo eso para salir a escena y nadie se iba
a dar cuenta?"
Duke Adams tiene la respuesta: ha sido cosa de Elvis y su mujer.
Camarero
desbarata robo por ignorancia lingüística
Esther.
James Adams, de 44 años, intentó supuestamente atracar un
restaurante de Indiana (EEUU), pero se topó con un camarero a lo
Manuel (el barcelonés de la serie Fawlty Towers que nunca hacía
nada porque no entendía mucho inglés). Al parecer, Adams entró
en diciembre en una cantina mexicana, hizo como que tenía una pistola
guardada y le pidió a un camarero mexicano el dinero de la caja.
Pero el empleado no hablaba inglés y le miraba sin comprender si
lo que quería era un tequila o ir al cuarto de baño. Su compañero,
aprovechando la coyuntura, fingió que tampoco entendía. Mientras
tanto un cliente avisó a la policía y se acabó la supuesta
aventura criminal del angloparlante.
Le pagan
la pizza con su propia tarjeta robada
Juanma. Esta noticia podía estar en la sección
"chapuzas", pero en realidad es un golpe de suerte espectacular.
A Vegard Sjaastad, de 24 años, encargado de un negocio de pizzas
y películas a domicilio de Aalesund (Noruega), le desvalijaron el
coche en diciembre, llevándose, entre otras cosas, su carnet de conducir
y su tarjeta Visa. Vegard anuló la tarjeta y denunció el robo.
El robo se cometió en sábado. El lunes, Vegard acompañó
a un conductor nuevo de la pizzería para enseñarle el trabajo.
Juntos fueron a una casa donde habían solicitado el "lote de
cine": pizza, refrescos y el DVD de la película "El señor
y la señora Smith".
La sorpresa vino cuando el cliente pagó la entrega con la tarjeta
que le habían robado a Vegard dos días antes. Las tarjetas
Visa noruegas llevan la foto del titular en el dorso, y Vegard no daba crédito
a sus ojos, al ver su cara en la tarjeta con la que pretendían pagarle.
En cambio, el caco no se fijó en semejante minucia. Probablemente,
ni le miró la cara al pizzero.
Vegard, un chico tranquilo por naturaleza, disimuló. Hizo como que
cobraba (recuerden que la tarjeta estaba invalidada) y se marchó
diciendo "que les aproveche". A continuación, llamó
a la policía para darles la dirección.
Puede que el caco llegara a comer pizza, pero no le dio tiempo a ver la
película. La policía llegó 30 minutos después,
detuvo a tres personas y recuperó una cantidad de objetos supuestamente
robados, entre ellos algunos que eran propiedad de Vegard.
Pillados por la nieve
y por un muro
Esther. Si se hubieran parado un instante para mirar atrás,
se habrían dado cuenta de que sus pisadas les delataban. Una nevada
fue lo que perdió en diciembre a dos hombres de Hoentrop (Alemania)
y a David Schild Jr de Landsdale (Philadelphia, EEUU). Al parecer, los alemanes
robaron de noche en quince coches y dos jardines, pero dejaron huellas en
la nieve que recorrían diez calles y acababan en la puerta de su
apartamento. Otras huellas en la nieve condujeron a la policía de
Landsdale desde una tienda de coches, en la que Schild robó supuestamente
una cámara de fotos y dinero, hasta su casa.
El que no debía haber mirado tanto atrás es Lee Orchard, de
27 años. En noviembre le dio supuestamente un tirón al bolso
de una señora en una calle de Gloucester (Inglaterra) y salió
corriendo. Corriendo, corriendo, sin apartar su mirada de la retaguardia,
Orchard acabó empotrándose contra un muro. El golpe le dejó
inconsciente y fue la policía quien le ayudó a recuperarse.
No llames a la policía
si tienes la casa llena de maría
Juanma. Un hombre de 59 años, residente en una urbanización
de lujo de Palm Springs (California), llamó a la policía para
denunciar que alguien intentaba entrar en su casa en noviembre. No fue buena
idea.
En principio, si oyes voces fuera de tu casa y te das cuenta de que alguien
intenta abrir las ventanas, parece lógico llamar a la policía.
Pero no es tan lógico si tienes en el garaje una plantación
de Marihuana, con plantas de casi tres metros, y las alcobas llenas de hierba
cosechada, en grandes bolsas y bidones, por valor de más de 100.000
dólares.
Pero a Ronald M. le entró el pánico y llamó a las autoridades.
Cuando llegaron los agentes, no vieron ningún sospechoso, pero preguntaron
si podían mirar dentro de la casa por si los ladrones habían
entrado. Y Ronald los dejó entrar. ¿Qué iba a hacer?
 
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