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/ revista
bimensual de crítica de crímenes / número 16- julio 2006

Por qué
salió mal
Acude
a recuperar su coche en un auto robado
Juanma.
A Juan Luis L. S., de 42 años, con veintidós antecedentes
policiales, no le falta sangre fría. Su último alarde consistió
en acudir a una comisaría de Madrid a recuperar su coche, incautado
por la policía, a bordo de un automóvil robado.
Juan Louis había sido detenido a mediados de mayo, junto a una
mujer de 44 años, en un centro comercial. Se los acusaba de robo,
falsedad e intento de estafa. Presuntamente, habían robado un coche
y, con las llaves que encontraron en él, desvalijaron el piso de
la propietaria. También intentaron utilizar sus tarjetas de crédito.
Al registrar el coche de la pareja, la policía encontró
parte de los objetos robados, de modo que se incautó del vehículo.
Días después, cuando Juan Luis salió en libertad
provisional, decidió recuperar su coche. Pero no iba a acudir a
la comisaría como un vulgar peatón, no. Eso no sería
digno de un profesional. De modo que se presentó a bordo de un
vehículo, como un señor. A los agentes les extrañó
tal abundancia de coches, hicieron una comprobación y descubrieron
que el coche era robado.
No se puede decir que la carrera criminal de Juan Luis sea brillante,
pero experiencia y aplomo no le faltan.
Detenidas
por pedir perdón
Esther. Le robaron las joyas a una mujer sin que se diera cuenta
en un centro comercial de Penang (Malasia) en mayo. Ya en la puerta del
comercio, estas dos mujeres de 20 y 23 años, le taparon la boca
a su víctima y le pidieron perdón por el robo, aduciendo
que necesitaban el dinero para dar de comer a sus hijos. En cuanto tuvo
la boca en condiciones la mujer empezó a gritar y los guardas de
seguridad del centro detuvieron a las presuntas ladronas.
 
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