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/ revista trimestral de crítica de crímenes / número 19- abril 2007

Criminal
del mes
Roba
millones de euros en diamantes de un banco belga
Andrea.
Quien haya fantaseado alguna vez con el robo perfecto, uno de esos que
salen en las películas de Hollywood, tan diferentes de los delitos
normales, debe sentir cierta admiración hacia el autor del reciente
robo de 120.000 quilates de diamantes, valorados en cien millones de euros,
que fue perpetrado en marzo desde una caja de seguridad del banco ABN
Amro de Amberes (Bélgica). El autor del delito fue claramente identificado
por el personal del banco como Carlos Flomenbaum, un ciudadano argentino,
alto, que desde hace un año era cliente habitual de la sucursal,
y que fue el último en salir y el primero en entrar a la bóveda
de cajas de seguridad antes de que se descubriera el robo.
El problema para la policía y el banco es que el principal sospechoso
resultó ser un ciudadano argentino que perdió su pasaporte
hace más de un año en Israel, de lo cual hizo la correspondiente
denuncia, y que nunca ha estado en Bélgica. Con esta aclaración
sobre el pasaporte, la policía se ha quedado sin pista alguna sobre
el ladrón.
Pero claro, este
tipo de robo, que asegura la jubilación anticipada, no está
a la altura de delincuentes comunes e impacientes. Para empezar, tienes
que tener tiempo y dinero, como lo tuvo el misterioso autor del robo, para
abrir una cuenta en la sucursal del banco ABN Amro, donde los comerciantes
de diamantes de la ciudad guardan sus piedras más valiosas. De esta
forma, el hombre, siempre bien vestido, que se presentó como representante
de una joyería argentina, consiguió la confianza del personal
que lo veía llegar puntualmente cada día a las 15.00 y 17.00
horas para hacer depósitos y retiros de su caja de seguridad. Hasta
que después de un año repitiendo la misma rutina, el 2 de
marzo llegó el momento del dar el gran golpe.
El banco no ha revelado como este hombre, no muy hablador, pero de generosas
propinas en especie y chocolates, según el personal, consiguió
salir con semejante botín de una entidad que basa su prestigio en
las medidas de seguridad. Se cree que el banco ha preferido no revelar sus
fallos ni asustar a otros clientes del corazón de la industria del
diamante. ABN Amro advierte también que al ladrón no le será
fácil vender su botín, pues uno de ellos es conocido por ser
de gran tamaño y otro grupo tiene un tinte azulado. En todo caso,
se ha ofrecido una recompensa de dos millones de euros a quien dé
alguna pista.
Mientras algunos culpan a la policía belga por no tener en línea
los antecedentes de pasaportes robados, seguro que este misterioso ladrón
tendrá algo de paciencia para esperar a que se olvide la noticia
antes de ponerse a vender los diamantes.
 
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