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/ revista trimestral de crítica de crímenes / número 18- enero 2007

Criminal
del mes
Cocaína
para el pueblo y submarinos artesanales
Esther.
Un temporal
arrastró a finales de octubre a las playas de Cangas do Morrazo
y Sanxenxo (Pontevedra, España) decenas de fardos de cocaína,
protegidos contra la humedad, con un peso total de unos 130 kilos, según
estimaciones de la Guardia Civil. La mayor parte de la droga apareció
por la noche en Cangas, en la playa de Nerga. No se sabe con exactitud
su procedencia, ya que no se tiene constancia de ninguna persecución
de narcotraficantes en la zona en días anteriores. Así que,
tal vez se trata de unos narcotraficantes que han decidido alegrar las
fiestas y la economía familiar a los vecinos de la zona, que llevan
años sufriendo desgracias (contaminación por el hundimiento
de un petrolero, incendios forestales y, últimamente, inundaciones).
La otra hazaña de la temporada de los narcotraficantes gallegos
ha sido la construcción de un submarino para transportar droga.
En noviembre detuvieron a ocho hombres acusados de construir el batiscafo
y cinco de ellos ingresaron en prisión en diciembre. Se les detuvo
por escuchas telefónicas de varios Cuerpos de Seguridad del Estado
que llegaron a la conclusión, por separado, de que los detenidos
planeaban traer a España una gran cantidad de cocaína. (La
discreción no debe ser una de sus virtudes).
El aparato apareció el 13 de agosto en la Ría de Vigo (Pontevedra),
con los motores en marcha y 4.400 litros de carburante en el depósito.
Se trata de un submarino artesanal de unos 11 metros de eslora y 2 metros
de manga, con capacidad para uno o dos tripulantes y una tonelada de cocaína.
Es de acero y le han puesto un tubo para que respiren los tripulantes,
por lo que no puede navegar a menos de tres metros de profundidad. Tiene
tres hélices y tres motores (dos eléctricos y uno de explosión).
Parece ser que estaban probándolo y se les averió. La Guardia
Civil se hizo cargo del aparato y posteriormente intervino también
un velero que, al parecer, navegaba junto al narcosubmarino en tareas
de apoyo.
Los detenidos
Manuel C.G., vecino
de Gondomar (Pontevedra), de 51 años. Se cree que el aparato se
construyó en su taller y que colaboró en la construcción.
Francisco O.N., vecino
de Ponteareas (Pontevedra), de 46 años, estuvo procesado en la
Operación Nécora contra el tráfico de drogas. Se
cree que tenía relaciones con el cártel sudamericano que
iba a proporcionar la droga que pensaban transportar en el aparato.
J.S.F., vecino de Estepona
(Málaga), de 56 años. Dicen que es uno de los socios capitalistas
que financiaban la operación.
T.B.A., vecino de Sevilla,
de 46 años. Se le acusa de ser el otro capitalista.
A.D.R.V., venezolano
residente en Majadahonda (Madrid). Le acusan de ser el enlace con el cártel
al que le iban a comprar la droga.
J.M.G.R., vecino de
Arbo (Pontevedra), de 30 años. Al parecer, es el que llevaba el
velero que acompañaba al submarino. Ha quedado en libertad acusado
de tráfico de drogas.
José Jesús
I.F., vecino de Vigo, de 59 años. Es un mecánico de coches
que estuvo detenido anteriormente por narcotráfico. Está
también en libertad a la espera de juicio acusado de tráfico
de drogas.
J.C.G.F, vecino de
Ulldecona (Tarragona) de ascendencia gallega, 43 años. Se cree
que era el conductor del submarino. También está en libertad
acusado de narcotráfico.
Los narcosubmarinos
El submarino gallego es similar a los construidos por los narcotraficantes
colombianos. En los últimos años se les ha puesto cada vez
más difícil el transporte de cocaína por medio de
avionetas y se han decantado por el transporte marítimo.
En noviembre, guardacostas de Costa Rica, agentes de la Agencia Antidrogas
de Estados Unidos (DEA) y del FBI vieron tres tubitos desplazándose
por el Océano Pacífico, a 128 kilómetros de Costa
Rica, y se encontraron con que debajo había un submarino casero
con tres toneladas de cocaína. Los tres tubitos eran para que respirara
la tripulación: dos colombianos, un guatemalteco y un ceilandés.
Tenía 15 metros de eslora y dos metros de manga y podía
navegar a unos 12 kilómetros por hora a 2 metros de la superficie
del mar. Había zarpado del puerto colombiano de San Buenaventura,
donde pudo ser fabricado.
Los
cárteles colombianos
A mediados de los años setenta los traficantes de Marihuana colombianos
empezaron a introducir pequeñas cantidades de cocaína en
Estados Unidos. Por entonces, pasaban la droga escondida en maletas. Era
un negocio muy rentable y los empresarios José Gonzalo Rodríguez
Gacha y los hermanos Jorge Luis, Juan y Fabio Ochoa Vásquez se
unieron a Pablo Emilio Escobar Gaviria, que por entonces era un ladrón
de poca monta, y a un traficante de Marihuana a pequeña escala,
Carlos Lehder Riva, que les convenció de que podían transportar
la cocaína a Estados Unidos en avionetas. Así nació
el Cártel
de Medellín, que invirtió parte de sus beneficios
en investigación y desarrollo y se convirtió en el grupo
de narcotraficantes más rico y poderoso de Colombia. Mejoraron
sus laboratorios, sus avionetas y se compraron una isla en el Caribe para
repostar. Se cree que Rodríguez Gacha contrató a un militar
israelí para que entrenara a su gente. En 1980 controlaban el 80
por ciento de la cocaína que exportaba Colombia.
Pablo Escobar se convirtió
en el líder indiscutible del grupo. Nació en 1949 en Envigado,
a las afueras de Medellín. Estaba casado con su novia de toda la
vida y tenía dos hijos. Era aficionado al fútbol, a las
historias de gángsters y tenía la casa llena de biblias
y postales de santos. Los partidos de fútbol duraban el tiempo
necesario para que su equipo ganara. De todas formas, cuando chutaba él,
los del equipo contrario se solían apartar con la esperanza de
que marcara. Ambicionaba llegar a ser presidente del país y en
1982 fue diputado, aunque un año después le obligaron a
dejar el escaño. Se dedicó a hacer obras sociales: casas
para los pobres, centros de reclutamiento de matones,... sobre todo en
su pueblo. Asfaltaba las calles y después sus escuadrones de la
muerte las llenaban de cadáveres.
En 1989 la revista
Forbes colocó a Pablo Escobar como el séptimo hombre más
rico del mundo. Ese mismo año todo empezó a cambiar cuando
el candidato a la presidencia Luis Carlos Galán anunció
que su programa electoral incluía la extradición de los
narcos a Estados Unidos (los norteamericanos la habían pedido cinco
años antes). Asesinaron a Galán y su sucesor, Virgilio Barca,
declaró la guerra a los narcotraficantes; sobre todo a los de Medellín,
que eran los más violentos y poderosos. Escobar tenía entonces
que enfrentarse a una guerra con dos frentes: el gobierno y los narcos
rivales del Cártel de Cali.
A Carlos Lehder le detuvieron en Colombia y lo extraditaron a Estados
Unidos en 1987. La policía mató a Rodríguez Gacha
en diciembre de 1989. Fabio Ochoa se entregó en 1990 y sus hermanos,
en 1991. Los tres salieron en libertad en 1996, pero Fabio siguió
en el negocio del narcotráfico y en 2001 lo extraditaron a Estados
Unidos. Mientras tanto, los servicios de inteligencia de Escobar desbarataban
todos los planes para capturarle.
Se cree que Pablo Escobar fue el responsable de los asesinatos de cientos
de policías, funcionarios judiciales y periodistas. En 1990 se
registraron 5.300 asesinatos en Medellín, la mayoría eran
jóvenes de entre 14 y 25 años, y 300 eran policías.
Ese mismo año Escobar dijo que estaba dispuesto a entregarse si
el gobierno deponía su intención de extraditar a los narcos,
pero exigía la construcción de una cárcel para él
solo. En junio de 1991 empezó a cumplir una pena de nueve años
de cárcel en un complejo de haciendas de lujo construido en terrenos
de su propiedad a las afueras de Medellín. "La Catedral"
o el "Club Medellín" estaba rodeado de campos de minas
y cercas de alambre de espino. Tenía hasta un campo de fútbol,
y acabaron construyendo un búnker de hormigón cuando descubrieron
un plan del Cártel de Cali para bombardear el complejo desde el
aire. Escobar seguía dirigiendo las operaciones del cártel
de Medellín desde su nuevo domicilio, pero empezaron a circular
informaciones sobre el lujo que le rodeaba en su encierro, y el gobierno
se puso nervioso y amenazó con mandarlo a una cárcel normal.
Los aviones de la DEA sobrevolaban "La Catedral" y los norteamericanos
pusieron también a francotiradores rodeando el complejo; así
que, Escobar también se puso nervioso y se fugó en julio
de 1992. Su huida supuso el fin del Cártel de Medellín.
Lo mataron un año después, el 2 de diciembre de 1993, en
un tiroteo con la policía.
La caída del
Cártel de Medellín iba dando paso a otro grupo de narcotraficantes:
el Cártel
de Cali, creado también en los años setenta por
los hermanos Gilberto y Miguel Ángel Rodríguez Orejuela
y José Santacruz Londono. A los de Calí los llamaban "los
caballeros" y a los de Medellín, "los matones".
Los hermanos Orejuela eran más cultos que los de Medellín,
preferían el soborno a la violencia e invertían sus ganancias
en negocios legales. Se cree que pasaron información a la DEA sobre
las actividades de Pablo Escobar y que promovieron la creación
de los PEPES, un grupo que atacaba los intereses del narco de Medellín.
Contrataron a los mejores ingenieros, a los mejores abogados y financiaron
campañas políticas. En 1995 eran ellos los responsables
del 80 por ciento de la cocaína que se comercializaba en el mundo.
Formaron distintas células autónomas con funciones limitadas
y dirigidas siempre por colombianos que trataban directamente con los
grandes capos. Tenían más de 700 avionetas que transportaban
la droga a México, desde donde la pasaban a Estados Unidos. A principios
de los años noventa abrieron nuevas rutas a Europa, a través
de países que habían pertenecido a la Unión Soviética.
Gilberto era el hombre de negocios, el cerebro que planeaba la estrategia
a largo plazo; Miguel Ángel se encargaba de la producción,
el transporte y la distribución al por mayor; y José Santacruz,
de la distribución en Estados Unidos.
A Gilberto le detuvieron en enero de 1995 y un juez le dejó en
libertad en 2002 por buen comportamiento. Fue un escándalo, y le
volvieron a detener cuatro meses después. En 2004 lo extraditaron
a Estados Unidos.
A Miguel Ángel le detuvieron en agosto de 1995. José Santacruz
cayó también en 1995, pero se escapó de la cárcel
y, finalmente, murió en un tiroteo con la policía en 1996.
La pérdida paulatina
de poder de los de Cali iba dando paso al Cártel
del Norte del Valle, la organización de narcotráfico
más grande y temida de Colombia en la actualidad, según
la fiscalía de Nueva York. Se cree que desde 1990 importaron más
de 500 toneladas de cocaína a Estados Unidos y que, actualmente,
es responsable de entre el 30 y el 50 por ciento de la cocaína
que se vende en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial.
Está formado, en realidad, por grupos independientes de narcotraficantes
del norte del Valle del Cauca, ya que actualmente no hay ningún
grupo de narcos que controle todo el proceso de producción y comercialización
de la cocaína. En los últimos años, según
la DEA, los narcos colombianos han dejado parte del tráfico internacional,
sobre todo con Estados Unidos, en manos de grupos mexicanos y dominicanos,
para evitar la extradición. En cuanto al tráfico interno
de Colombia, se cree el Cártel del Norte del Valle utiliza a las
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo terrorista responsable
de numerosas masacres y asesinatos, para proteger sus rutas.
En 2004 empezaron cayendo dos de los principales dirigentes. En enero
detuvieron a Árcangel de Jesús Henao Montoya, de 52 años,
en Panamá y le extraditaron a Estados Unidos. Posteriormente, en
julio, la policía cubana detuvo a Luis Hernando Gómez Bustamante,
de 48 años, cuando intentaba entrar en el país con un pasaporte
mexicano falso. En su caso, la extradición se está negociando
con Colombia. Gómez Bustamante es uno de los aliados de los hermanos
Montoya (Árcangel de Jesús y José Orlando), pero
dirige su propia organización. Es propietario de laboratorios en
el Valle del Cauca y también se encarga de la distribución
de parte de la droga.
Los del Norte del Valle han seguido innovando en el ámbito del
transporte de mercancías y en marzo de 2005 la policía colombiana
encontró un submarino que habían construido. Estaba en una
playa del Océano Pacífico, cerca del puerto de Tumaco (al
suroeste de Bogotá) y podía transportar diez toneladas de
cocaína. El promotor del invento pudo ser Orlando Sabogal Zuluaga,
lugarteniente de confianza de Luis Hernando Gómez Bustamante y
responsable del área logística del Cartel del Norte del
Valle para el transporte de cocaína a Europa y Estados Unidos.
A Sabogal Zuluaga, de 40 años, alias "Alberto" y "El
Mono Savogal", le detuvo la Guardia Civil española, el 26
de octubre de 2006, en un centro comercial de Madrid, en Majadahonda,
la misma localidad en la que residía el venezolano al que acusan
de ser el enlace entre los narcos colombianos y los gallegos que supuestamente
construyeron el submarino de la Ría de Vigo.
 
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