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/ revista trimestral de crítica de crímenes / número 18- enero 2007

Por qué
salió mal
A
por los quince minutos de fama
Andrea.
No sólo las personas normales quieren salir en la tele, los criminales
también, aunque en su caso es, al menos, una imprudencia.
Quien sabe en que pensaba, si es que pensaba, Eduardo T.L. de Córdoba
(España), con una orden de detención en su contra por estafa,
cuando en noviembre accedió a participar en un programa matinal
de Televisión Española (RTVE). Eduardo, de 67 años,
fue a comentar sus experiencias en un centro penitenciario andaluz junto
a un ex concejal de Marbella. Pero la mala suerte quiso que algún
policía estuviese viendo el mismo programa y viera a Eduardo en
la tele y lo reconociera como estafador habitual, implicado en delitos
contra la propiedad, falsedades y estafas. Tras comprobar que tenía
una detención pendiente de un juzgado de Granada, el estafador
fue detenido por el grupo de localización de fugitivos en las instalaciones
del canal de televisión.
Otros criminales prefieren esos programas donde contar su vida íntima;
este es el caso de Arturo Olivos, presunto violador en serie chileno,
quien se presentó a un programa matinal llamado "El Diario
de Eva", para pedir a su novia embarazada de tres meses que se casara
con él. Pero en el siguiente programa se demostró que el
vendedor ambulante ya estaba casado y tenía hijos, y otros invitados
lo acusaron de mentiroso y violento. En ese momento los productores del
programa ignoraban que Olivos tenía otras muchas cosas que contar.
Entre ellas, siete ataques contra mujeres en el centro de Santiago de
Chile a plena luz del día. Al parecer, las buscaba indefensas y
vulnerables, para lo cual no dudaba en entrar a centros comerciales e
iglesias, donde localizaba a sus posibles víctimas y entablaba
conversación con ellas. Cuando las convencía de que era
inofensivo, las llevaba bajo un paso a nivel de las cercanías,
donde las violaba y les robaba sus pertenencias, amenazándolas
con un arma blanca. Pero ninguna de sus víctimas vio dicho programa,
y la policía sólo pudo capturarlo después de registrar
el lugar donde cometía sus crímenes, en el que apareció
una cartera con documentos. Al contactar con el dueño de los documentos,
éste dijo que la cartera se la había robado un sujeto al
que identificó como "Samuel". Gracias a esta información,
y a que Olivos ya tenía antecendetes por robo y violencia, fue
fácil identificarlo, y a las pocas horas fue detenido en las cercanías
de su domicilio. Olivos puede ser condenado a cadena perpetua por sus
crímenes. Por su parte, los productores del programa han prometido
investigar mejor a sus invitados.
Igual de imprudente fue Calvin A. Benett, de 26 años, que estaba
en busca y captura por doble homicidio de un matrimonio septuagenario
de Arkansas (EE.UU), cuando se sintió solo y se le ocurrió
enviar su nombre, foto y dirección real a un sitio web de búsqueda
de pareja. Pero lo que no sabía es que, pocas horas después,
el programa de televisión "Los más buscados de América"
incluyó su foto (suponemos que otra) y muchas personas que habían
visto su retrato, mientras buscaban a su media naranja en internet, lo
reconocieron. La policía pudo detenerlo doce horas después
de la emisión del programa.
Se olvida el dedo en el lugar del crimen
Andrea. Un
ladrón que ingresó a una oficina de Hildeshein (Alemania),
para robar un ordenador, se olvidó algo muy importante: el dedo.
Al parecer, durante la faena se cortó el dedo y lo dejó
en la escena del crimen, por lo que la policía no tuvo dificultad
en identificar al dueño del dedo y autor del delito, gracias a
su huella digital. Cuando los agentes fueron en octubre a la casa del
dueño del miembro, un joven de 15 años y de origen iraquí,
intentó negar su participación en el delito, hasta que le
enseñaron la prueba. Se desconoce si el ladrón ha recuperado
su dedo.
Intenta atracar
delante de un policía uniformado
Esther.
No se fijó o tal vez era el disfraz lo que no le dejaba ver. Un
ladrón enmascarado intentó atracar la tienda de una gasolinera
a punta de pistola, cuando le detuvo un agente de policía uniformado
(de la unidad de atracos a mano armada), que hacía cola en la caja
con otros clientes. El oficial L.J. Scott detuvo en noviembre a Derek
Pierson Jr., de 21 años, en una estación de servicio de
Shreveport (EE.UU.) Le dijo al joven que le entregara el arma y éste
no opuso resistencia.
 
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