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/ revista trimestral de crítica de crímenes / número 18- enero 2007

Crítica
de crímenes
Detienen al asesino de cinco prostitutas de Ipswich
Esther. Cinco
cadáveres de prostitutas aparecieron en parajes de las afueras
de Ipswich (Suffolk, Gran Bretaña) entre el 2 y el 10 de diciembre.
Al parecer, dos de ellas murieron estranguladas, pero, de momento, no
se ha podido determinar con exactitud la causa de la muerte de las otras
tres, porque los cuerpos aparecieron sumergidos en agua.
News of the World, un periódico sensacionalista, ofreció
una recompensa de 25.000 libras esterlinas, y la policía recibió
más de 7.000 llamadas con pistas sobre el asesino en serie.
Con la tercera prostituta asesinada, los investigadores llegaron a la
conclusión de que había un asesino en serie suelto. Por
la brevedad del intervalo en que se registraron los crímenes, lo
más probable es que se trate de un frenético o de un asesino
en serie que ya ha matado con anterioridad y que ha entrado en una fase
de descontrol total de sus impulsos que en cierta medida les atormenta,
en ese momento en el que muchos asesinos en serie están realmente
deseando que les pillen. Según la policía, los casos que
podían tener más relación con los crímenes
de Ipswich son el asesinato de Natalie Pearman y la desaparición
de Mandy Duncan. Natalie tenía 16 años y murió estrangulada
en 1992 en Norwich. Mandy, de 26 años, era prostituta en Ipswich
y desapareció en 1993.
Si se trata de un frenético, lo más probable es que haya
pasado por un acontecimiento traumático poco antes de empezar a
matar, como que le haya dejado su pareja o que le hayan echado del trabajo.
Las detenciones
De momento, la policía británica ha detenido a dos hombres
en relación con los asesinatos de Ipswich. El 18 de diciembre detuvieron
a Tom Stephens, un hombre de 37 años, que trabaja en el supermercado
Tesco de Martlesham y reside cerca de Felixstowe. Y al día siguiente,
el 19 de diciembre, arrestaron a Steven Wright, de 48 años. El
21 de diciembre dejaron en libertad bajo fianza a Tom Stephens y acusaron
a Steven Wright del asesinato de las cinco jóvenes.
Tom Stephens
"Soy amigo de todas las chicas, pero no tengo ninguna coartada",
dijo Tom Stephens en una entrevista publicada por el Sunday Mirror días
antes de su detención. En ella se muestra como un idiota que está
deseando que le detengan, una especie de John
Mark Karr (al que detuvieron este verano por la muerte de la niña
modelo). Contó que había empezado a frecuentar la compañía
de las prostitutas de Ipswick cuando le dejó su mujer hace un año
y medio. Dijo que él era lo más parecido a un novio que
había tenido Tania Nicol y que conocía a las cinco chicas,
pero que él no las mató. Tom recuerda al entrevistador que
encaja en el perfil del asesino elaborado por la policía y que
los cadáveres aparecieron cerca de su casa. "Podrían
detenerme. Es bastante probable, digamos, posible. Si aparece un coche
muy parecido al mío en la zona, entonces supongo que la policía
me detendría y me interrogaría seriamente", añadió.
Le pregunta el periodista del Sunday Mirror: "pareces un tío
inteligente y tienes un buen aspecto físico, ¿por qué
pasas el tiempo con prostitutas drogadictas?", y contesta Stephens:
"En teoría debería resultar atractivo, pero hay algo
en mí que a las mujeres no les gusta".
La verdad es que la entrevista del Mirror parece la de un niño
pequeño emocionado con la idea de que le detengan y de hacerse
famoso. Así que, seguramente, le acabaron deteniendo porque el
hombre le puso empeño al asunto y se dedicó a hablar con
todos los periodistas que pasaban por Ipswick para contarles que podía
haber sido él.
Steven
Wright
Steven Wright nació el 24 de abril de 1958 en Erpingham (Norfolk).
Últimamente trabajaba como conductor de carretillas elevadoras
en el puerto de Felixstowe y residía en la calle London Road de
Ipswich. Estuvo un tiempo en la Fuerza Aérea Británica (RAF),
y fue camarero en el barco Queen Elizabeth 2 y encargado de un pub.
Se divorció dos veces. Tiene una relación estable con una
mujer de 48 años, Pamela, desde hace cinco años. Se mudaron
a un apartamento con jardín, cerca de la zona en la que trabajan
las prostitutas, hace tres meses. Al parecer, la mujer era teleoperadora
en el turno de noche y mientras ella atendía el teléfono,
él se iba de putas. Dicen que es un hombre apacible y reservado,
aficionado a las prostitutas y al golf.
Parece ser que aparecieron rastros orgánicos con su ADN en los
cadáveres de tres de las víctimas.
Las víctimas
Annette Nicholls,
29 años. Tenía un hijo y era heroinómana. Desapareció
el 4 de diciembre y encontraron su cadáver el 12 de diciembre de
2006. De momento, se desconoce la causa de su muerte.
Paula Clennell,
24 años. Tenía tres hijos y era drogadicta. Su familia no
sabía que se prostituía. Concedió una entrevista
a un canal de televisión el 5 de diciembre, cuando tras la tercera
muerte ya se hablaba de la existencia de un asesino en serie. Dijo que
necesitaba el dinero y no podía dejar la calle, pero que tendría
cuidado con los clientes. Desapareció poco después, el 9
de diciembre, y encontraron su cadáver el 12 de diciembre de 2006.
Murió por presión en el cuello.
Anneli
Alderton,
24 años. Tiene un hijo y consumía crack. Estaba embarazada
de tres meses y sólo llevaba un par de semanas dedicándose
a la prostitución. La vieron por última vez el 3 de diciembre.
Su cadáver apareció el 10 de diciembre en un bosque. Murió
estrangulada.
Gemma Adams,
25 años. Consumía heroína y crack. Sus padres no
sabían que estaba prostituyéndose. Desapareció el
15 de noviembre, y encontraron su cadáver el 2 de diciembre en
un arroyo en Hintlesham, Suffolk. De momento, se desconoce la causa de
su muerte. No sufrió una agresión sexual.
Tania Nicol,
19 años. Se la vio por última vez el 30 de octubre, y encontraron
su cuerpo el 8 de diciembre en el mismo arroyo en el que apareció
el cuerpo de Gemma Adams, pero en otra zona a unas dos millas. De momento,
también se desconoce la causa de su muerte. Tampoco sufrió
una agresión sexual.
La fama
de los asesinos británicos
El asesino de Ipswich ha matado en unas semanas a tantas prostitutas como
Jack el Destripador, el que sigue el asesino en serie más famoso
del mundo. Los británicos son inigualables dando publicidad a sus
criminales y han conseguido convertir a un señor que mató
a cinco prostitutas de Londres en 1888 en el asesino más famoso
de todos los tiempos. Su fama se debe, en parte, a que nadie entendía
la motivación de un criminal que aparentemente no mataba por los
motivos habituales: discusiones, robos, celos,...
Dicen los británicos que es el primer asesino sexual de la era
moderna, el primero que obtiene placer sexual con la acción de
matar a sus víctimas y descuartizarlas y no con lo que se consideraba,
al menos hasta entonces, sexo normal; pero no es verdad. Dieciocho años
antes de que se registraran los crímenes de Londres, empezó
a deambular por los campos de Álava (España) el campesino
Díaz de Garayo, el "Sacamantecas", buscando mujeres a
las que asesinar. Mató a seis prostitutas y campesinas entre 1870
y 1879. Aunque este sí tenía un móvil sexual: la
necrofilia, pero tampoco era muy normal. Estrangulaba a las mujeres, mantenía
relaciones sexuales con los cadáveres y después los destripaba
con un cuchillo.
Otro predecesor de Jack, cuya única gratificación provenía
de la acción de matar, fue Jesse Pomeroy, un desconocido asesino
en serie de Boston (Estados Unidos), sádico y mutilador, que hasta
puede ser el más precoz de la historia. En 1872, cuando tenía
doce años, le enviaron a un reformatorio porque se dedicaba a desnudar
a otros niños, atarlos y torturarlos, con cuchillos y látigos,
hasta que perdían el conocimiento. En 1874 le dejaron en libertad
y desapareció una niña de 10 años del barrio. Poco
después, encontraron el cadáver mutilado de un niño
de cuatro años, y la policía se fue a por el torturador.
Pomeroy confesó 29 asesinatos y los agentes encontraron doce cadáveres
mutilados enterrados cerca de su casa. Murió en la cárcel
en 1932.
Y, mucho antes que todos estos, los franceses tenían a Gilles de
Rais, un pederasta del siglo XV, que violó, torturó y asesinó
a cientos de niños; masturbándose también mientras
morían y sobre sus cadáveres, según contó
uno de sus criados.
Aunque matar a mujeres que pasean por campos solitarios no tiene mucha
dificultad y Gilles de Rais es de una época en la que los poderosos
solían poder matar a quien quisieran, seguramente si fueran británicos
los dos habrían sido mucho más famosos y el niño
asesino, una estrella mundial. Porque los británicos tienen ese
don de catapultar a la fama a sus criminales y conseguirles portadas en
toda la prensa del mundo. Mientras un tío en Ipswich mataba a cinco
prostitutas; en Perú había otro que mató a 13; en
Estados Unidos uno que confesó haber matado a 23; y en Moscú
un dependiente que dice que mató a 62 y al que, de momento, acusan
de la muerte de 49; pero el único que ha conseguido la atención
de toda la prensa del mundo es el británico.
Jack el
Destripador
También es verdad que el hecho de que nunca lograran descubrir
la identidad de Jack es, seguramente, una de las razones de su mitificación,
junto con la publicación de "The Lodger" ("El Inquilino"),
un superventas de 1913 sobre la historia del criminal, del que se hicieron
cinco películas.
Entre el 31 de agosto y el 9 de noviembre de 1888 aparecieron los cadáveres
de cinco prostitutas, mutilados, destripados y con la garganta rajada,
en el barrio londinense de Whitechapel. Los miembros y órganos
de cuatro de las mujeres aparecían fuera de su sitio, como queriendo
realizar una composición surrealista del cuerpo humano. (Se cree
que con la quinta mujer el criminal no tuvo tiempo). Ninguna había
sufrido abusos sexuales. Eran Mary Ann Nichols (alias Polly), Annie Chapman,
Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Todas eran pobres
que se dedicaban a la prostitución para poder comer. El criminal
colocaba las pocas posesiones de las mujeres alrededor de sus cuerpos
y enviaba cartas a la policía.
Existen infinidad de teorías sobre la identidad de Jack el Destripador
y todavía se siguen editando libros que pretenden dar la solución
definitiva. Se habló de médicos, aristócratas, masones,
políticos, la monarquía, una matrona o un abortista loco
y hasta de un simio gigante que se había escapado de un circo.
Más de un centenar de personas escribieron a Scotland Yard confesando
ser Jack el Destripador. Para Sir Melville Macnaghten, ayudante del jefe
de policía, los principales sospechosos eran tres hombres a los
que identificó como John Druitt, Aaron Kosminski y Michael Ostrog.
Sus sospechas salieron a la luz pública en 1959, cuando las publicó
su hija.
El principal sospechoso de Macnaghten era Druitt, un abogado que se suicidó
en diciembre de 1888 tirándose al río Támesis. Le
habían despedido de una escuela en la que trabajaba y, según
el policía, era sexualmente desequilibrado.
Michael Ostrog era un médico loco y un maníaco homicida,
que llevaba un maletín con cuchillos y solía ser cruel con
las mujeres, según el investigador. Era judío y no se sabe
con certeza si había nacido en Polonia o en Rusia en 1833. Le condenaron
en 1887 por robo y le mandaron a un manicomio, de donde salió en
marzo de 1888. No se sabe por donde andaba cuando se registraron los crímenes
de Whitechapel y se cree que posteriormente volvieron a recluirle en otro
psiquiátrico.
Aaron Kosminski era un zapatero judío que nació en Polonia
en 1865. Llegó a Londres y se instaló en Whitechapel cuando
tenía 17 años. Según Macnaghten, tenía tendencias
homicidas y odiaba a las mujeres. Dice, también, que era muy aficionado
a la masturbación y que en marzo de 1888 le diagnosticaron sífilis.
Un año después, le metieron en un manicomio, donde sólo
pasó tres días. Le volvieron a encerrar en un psiquiátrico
en 1891, en el que murió en 1919. Sir Robert Anderson, otro de
los investigadores de la época, identifica también en sus
escritos a Aaron Kosminski con el Destripador. Dice que los judíos
polacos del barrio nunca iban a delatar a uno de los suyos y que el asesino
dejó de matar porque un testigo, que después no quiso declarar,
le reconoció en comisaría.
Tony King es el asesino de Rocío Wanninkhof
Esther.
El 21 de diciembre de 2006 la Audiencia Provincial de Málaga ha
condenado a Tony Alexander King a 19 años de cárcel por
el asesinato de Rocío Wanninkhof en octubre de 1999. El asesino
deberá además pagar una indemnización de 210.000
euros a la madre de la víctima y de 42.000 euros para sus dos hermanos.
Un jurado popular, presidido por el magistrado José María
Muñoz Caparrós, había declarado a Tony King culpable
de un delito de asesinato, con la agravante de despoblado, por la muerte
de Rocío Wanninkhof. Los nueve miembros del jurado estuvieron de
acuerdo en la culpabilidad del británico, pero no en cuanto a la
participación de otras personas en el crimen. Siete miembros del
jurado consideraron que el británico no actuó sólo,
en función de indicios y extraños razonamientos. Dicen,
por ejemplo, que el hecho de que apareciera un pañuelo manchado
con sangre de la joven implica que se lo dio alguien que la conocía.
¿Por qué no se lo pudo dar un desconocido? Si, como dicen
su familiares, ella nunca llevaba pañuelos, seguramente se lo dio
su asesino, Tony King, para que, por ejemplo, se limpiara para no llamar
la atención o para que, por ejemplo, no le manchara de sangre.
Pero esta deducción sobre el pañuelo no fue cosa del jurado,
sino de los agentes que participaron en la primera investigación
sobre la muerte de Rocío Wanninkhof y que detuvieron a una inocente.
Este era uno de los extraños razonamientos que unido a otros cuantos
indicios llevaron a otro jurado popular a condenar a Dolores Vázquez
por el asesinato de Rocío Wanninkhof, en lo que se considera el
mayor desastre del Tribunal del Jurado en España, junto con el
juicio a unos supuestos Etarras que se celebró en el País
Vasco.
Por otro lado, los nueve miembros del jurado establecieron una agravante
porque el lugar donde se produjo el crimen era un descampado solitario
y poco iluminado, y descartaron que el acusado hubiera agredido sexualmente
a Rocío, como había confesado el asesino en su primera declaración,
por lo que el fiscal, que solicitaba una pena de 26 años y 9 meses
de cárcel por un delito de asesinato e intento de agresión
sexual, tuvo que rebajar su petición de condena.
Días después de que se diera a conocer el veredicto del
jurado popular, la madre de Rocío y su abogado dieron una rueda
de prensa en la anunciaron que presentarán una querella para que
investiguen a otras personas que pudieran haber participado en el crimen.
La madre indicó, además, que el Asesino de la Costa le había
dicho en la sala de vistas que Dolores Vázquez le había
dado dinero para que matara a su hija. Una posibilidad que no encaja con
las investigaciones policiales ni con lo que declaró el asesino
en el juicio.
A Tony King le detuvieron en septiembre del 2003 acusado de matar a Rocío
Wanninkhof, en noviembre de 1999 y a Sonia Carabantes, en agosto de 2003.
Había otra persona a la que habían acusado de matar a Rocío,
Dolores Vázquez, la ex pareja de su madre. En septiembre del 2001
un jurado popular la declaró culpable de asesinato con alevosía.
No había ninguna prueba de cargo, sólo indicios y algunos
programas populares de la tele que la convirtieron en una especie de ogro.
En función del veredicto del jurado, la Audiencia Provincial de
Málaga la condenó a 15 años de cárcel y a
pagar una indemnización a la familia de 18 millones de pesetas.
En febrero de 2002 el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía
(TSJA) anuló la resolución por falta de motivación
en el veredicto y en la propia sentencia, y la mujer salió en libertad
bajo fianza, tras 17 meses de confinamiento. En marzo de 2003 el Tribunal
Supremo ratificó la anulación del TSJA.
El juicio
Tras la selección de un jurado popular con nueve titulares y dos
suplentes, el juicio por la muerte de Rocío Wanninkhof empezó
con la expulsión del acusado por llamar delincuentes al juez, al
fiscal y a los biólogos de la policía de Málaga.
Al día siguiente, Tony King declaró que la noche del crimen
fue a casa de su amigo Robert Graham, donde bebieron vino y consumieron
drogas. Después Graham le hipnotizó, y llegaron a la casa
Dolores Vázquez y otros dos hombres. Lo siguiente que recuerda,
según él, es que estaba en el asiento del copiloto de un
coche inglés que conducía Graham y en el que también
se encontraban Dolores Vázquez, Rocío Wanninkhof y otro
hombre. Allí dentro, dijo que vio como Dolores Vázquez apuñalaba
repetidamente a Rocío en la espalda con un cuchillo, mientras se
reía. Explicó que Robert Graham remató a la joven,
cortándole el cuello en el maletero del coche, porque no había
muerto con las puñaladas de la espalda.
Por otro lado, Alicia Hornos, la madre de Rocío, declaró
que el asesino de su hija no es Tony King, sino Dolores Vázquez.
Y su tía, Josefina Hornos, manifestó que Dolores Vázquez
había amenazado de muerte en tres ocasiones a Rocío Wanninkhof
y que, según ella, la joven le tenía mucho miedo porque
sufría malos tratos constantes de la ex pareja de su madre.
En cuanto a los agentes que participaron en la segunda investigación
de 2003, los que detuvieron al asesino británico, declararon que
no había elementos que indicaran necesariamente la implicación
de otras personas en el crimen. Dicen que no se puede precisar si el cadáver
fue arrastrado al lugar donde apareció por una sola persona o varias.
Recordaron que, tras su detención, Tony King confesó que
había atacado con un cuchillo a la víctima "para que
se dejara tocar". Que la había visto pasar, que le pareció
atractiva y le entraron ganas de tocarla. Y que en esta primera confesión
el condenado dijo que se masturba cuando recuerda a las jóvenes
a las que ha matado, según los investigadores. Además, negaron
que hubiera ningún tipo de relación entre King o Graham
con Dolores Vázquez.
Por su parte, los agentes que participaron en la primera investigación
de 1999, por la que se detuvo a Dolores Vázquez, siguieron manteniendo
los inicios que por entonces les llevaron a creer que el criminal era
un conocido de la víctima: que el acceso al lugar donde apareció
el cadáver no era fácil, por lo que el asesino debía
conocer la zona (en la que una tía de Rocío pensó
un día que a lo mejor podía alquilar el restaurante de un
club de tenis cercano); que por allí apareció una pegatina
de las que llevaban las personas que participaron en la búsqueda
de la chica; y que como apareció un pañuelo con sangre de
Rocío en el lugar en que desapareció se lo dio una persona
que la conocía.
Declaró también un Comandante de la Guardia Civil que dijo
que no hay ninguna prueba objetiva de la que se deduzca la participación
de otras personas en el crimen porque todos los vestigios encontrados,
con relevancia para la investigación, pertenecen a la víctima
y a Tony King. El Comandante explicó que las primeras diligencias
fueron concienzudas, pero que podían tener un error de enfoque.
En cuanto a la pegatina, afirmó que había más cosas
cerca del cadáver: un décimo de lotería, un inhalador
y una factura, pero que las investigaciones determinaron que habían
sido arrojados desde coches que circularon por la carretera (de guarros
que tiran cosas por las ventanillas).
Por otro lado, los peritos biólogos de la Guardia Civil ratificaron
que el ADN de una colilla y de un pelo, encontrados junto al cadáver
de Rocío, coincide con él de Tony King. Mientras que en
la tulipa del coche de King aparecen rastros de ADN de Rocío. También
manifestaron que no encontraron ningún resto orgánico de
Robert Graham en donde apareció el cadáver.
En cuanto a la autopsia, los forenses señalaron que la joven hacía
recibido nueve puñaladas en el tórax. Según las manchas
de sangre y los restos que aparecieron en el lugar del crimen, creen que
la chica recibió un golpe, que intentó huir y que entonces
recibió la primera puñalada en la parte izquierda del pecho,
que probablemente la mató o, al menos, la dejó inconsciente,
y que después recibió otras ocho puñaladas en la
espalda en un radio de 14 centímetros.
Ratificación del Supremo
Por otro lado, el Tribunal Supremo ha ratificado en diciembre la condena
de 36 años de cárcel a Tony King por el asesinato de Sonia
Carabantes en agosto de 2003.
La defensa del Asesino de la Costa alegaba que no había habido
ensañamiento ni alevosía, pero el Alto Tribunal consideró
que el condenado había ocasionado a la víctima males innecesarios
para su objetivo de matarla, que le causaron mayor dolor o sufrimiento
a la víctima y, además, que el ataque fue sorpresivo, con
lo que el asesino se aseguraba su muerte sin riesgo para él.
El
Culebrón de la Costa (Adegüello, enero 2004)
Condenan a King por la muerte de Sonia Carabantes
(Adegüello, enero 2006)
El
"Ajedrecista Loco" mata a medio centenar
Esther. La
policía ha acusado en diciembre a Alexander Pichushkin (o Pichuzhkin)
de matar a 49 personas en Moscú (Rusia). Pichushkin, un dependiente
de una tienda de comestibles, de 32 años, dijo que su objetivo
era matar a 64 personas para completar los cuadrados de un tablero de
ajedrez y lamentó no haber podido lograrlo. El hombre confesó
haber cometido 62 asesinatos, lo que, de ser cierto, le convertiría
en el tercer asesino en serie de la historia moderna, después de
Harold Shipman (el Doctor Muerte) y del
paquistaní Javed Iqbal y por encima
de su compatriota Andrei Chikatilo,
que mató a 53 mujeres y niños en Rostov.
De momento, ya le llaman el "Ajedrecista Loco" y el "Maníaco
del Parque Bitsa". Lo detuvieron en junio de 2006 después
de que apareciera el cadáver de Marina Moskaleva (o Moskaliova),
una compañera de trabajo, en el parque Bittsevsky (o Bittsevski
o Bitsyevskiy) de Moscú. La mujer le había dicho a su hijo
con quien había quedado y, además, le apuntó en una
nota el número de teléfono del presunto asesino.
Al parecer, el dependiente empezó a matar en 2000, golpeando a
sus víctimas en la cabeza con un martillo. Se cree que la mayoría
eran ancianos, cuyos cuerpos aparecieron en distintos parques y lugares
de la capital rusa. Sólo en el parque Bittsevsky aparecieron catorce
cadáveres, por lo que la policía ya buscaba al "Maníaco
del Parque Bitsa". El acusado no ha podido precisar donde están
todos los cuerpos de las 62 personas que dice haber matado.
Ruso
confiesa más de medio centenar de crímenes (Adegüello,
julio 2006)
Camionero mata a mujeres en sus rutas por Europa
Andrea. Volker
Eckert, un camionero soltero de 47 años, aprovechaba sus desplazamientos
por Europa para dedicarse a un "hobby" muy macabro. El hombre
ha confesado haber matado a cinco prostitutas entre 1999 y 2006, durante
sus desplazamientos profesionales: dos de ellas en Francia y tres en España.
Le detuvieron en noviembre en Colonia (Alemania), donde está la
sede de la empresa de transportes para la que trabaja. Solía hacer
dos rutas desde Alemania, a Italia y España.
La primera víctima fue una prostituta a la que asesinó en
Burdeos (Francia) en 1999, según su confesión. En 2001 asesinó
a otra mujer, cuyo cuerpo en estado de descomposición se encontró
en las cercanías del pueblo de Macanet de la Selva (Girona). En
2006 mató a otras tres prostitutas, a una en Sant Sadurní
d'Osormort (Barcelona) en marzo; otra en Reims (Francia) en octubre y
a la última en noviembre en Hostalric (Girona).
Su última víctima, Miglena Petrova, una joven búlgara
que se dedicaba a la prostitución, fue asesinada el 3 de Noviembre
en la carretera Nacional II. Gracias a las pistas aportadas por sus compañeras
de profesión y a las grabaciones de una cámara de seguridad,
cercana al lugar donde fue recogida por su asesino, la policía
pudo llegar al camionero.
Fetiches
de las muertas
En su camión se encontraron macabras fotos Polaroid de las mujeres,
ya fallecidas, muy maquilladas y con el pelo rapado. En algunos casos
también conservaba un mechón de cabello de sus víctimas,
y todo lo había colocado cerca de su litera. Junto a estas instantáneas,
también guardaba una foto en la que se inmortaliza a quien quizá
fuera su mejor amiga: una muñeca inflable.
La policía cree que las mujeres fotografiadas estaban muertas,
pero que eso no significa que todas hayan sido asesinadas por el camionero.
Al parecer, este hombre de voz dulce resultaba inofensivo a las mujeres
que trabajaban en las carreteras, quienes no dudaban en subirse a su camión.
Tenía predilección por las rubias, jóvenes y delgadas.
Debido a sus recorridos por Europa, la policía ha pedido la colaboración
a la INTERPOL porque se cree que puede haber más víctimas
de este camionero alemán, considerado una persona normal, solitaria
y tranquila por sus vecinos de Hof, la localidad alemana en la que residía.
Pero Eckert nunca fue un pan de Dios y cuando tenía sólo
quince años cometió su primer crimen que hizo pasar como
suicidio. Su víctima fue una compañera de colegio de 14
años, a quien estranguló mientras la violaba; después
dijo que se había suicidado ella sola. La policía creyó
entonces su versión, pero en el año 1988 no tuvo tanta suerte
y fue condenado a doce años por violaciones e intentos de estrangulamiento
a varias mujeres, aunque sólo cumplió la mitad de la pena
a condición de que se sometiera a una terapia, a la que nunca se
sometió.
Con la confesión del asesinato de su compañera de colegio
es posible que se quede en una cárcel germana.
Veinte
años para el mayor asesino en serie de Brasil
Esther.
Francisco das Chagas Rodrigues de Brito, de 41 años, ha sido condenado
en octubre a veinte años y ocho meses de cárcel por matar
a Jonatham Silva Vieira, de 15 años, en Maranhao (Brasil) y ocultar
el cadáver. El reo confesó que lo había asfixiado.
Es la primera condena que le imponen al mecánico de bicicletas,
que está acusado de abusar sexualmente, matar y descuartizar a
un total de 42 niños, lo que le puede convertir en el mayor asesino
en serie de Brasil.
Rodrigues de Brito reconoció haber asesinado al menor, pero negó
haberle pegado, violado o descuartizado, como sostenía la acusación.
En el juicio, el mecánico señaló que sólo
había matado a 30 niños y no a los 42 que la policía
dijo que había confesado. El acusado explicó, entre lágrimas,
que cuando era pequeño le pegaba su abuelo materno, con el que
vivía, y que un hombre llamado Carlito abusaba sexualmente de él.
Dijo que Jonathan había muerto porque se había dado un golpe
en la cabeza con un árbol. Por su parte, la psicóloga forense
declaró que Rodrigues de Brito tiene un trastorno de personalidad,
pero que es capaz de discernir que ha cometido un delito.
La madre del adolescente, Rita de Cassia Vieira, declaró que vio
por última vez a su hijo el 6 de diciembre de 2003 en compañía
del mecánico de bicicletas, al que detuvieron poco después.
Según la policía, Rodrigues de Brito confesó haber
asesinado a 42 niños, de 4 a 15 años: 30 en Maranhao y 12
en Altamira (Pará, Brasil). Se cree que empezó a matar en
1989. La policía tenía constancia de que había un
asesino en serie suelto porque la mayoría de los cuerpos aparecieron
castrados y mutilados, pero detuvieron a otras personas acusadas de los
crímenes del mecánico.
Asesino
confeso brasileño exonera a reos satánicos (Adegüello,
enero 2005)
Reo
inocente descubre al asesino desde la cárcel
Esther.
Su historia se parece a la de "El Fugitivo", pero él
es un Doctor Kimble desdentado que consiguió desenmascarar al asesino
desde el presidio. La muerta, además, no era su mujer, sino una
asistente social. A Roy Brown le metieron en la cárcel en 1991
por el asesinato de la asistente social Sabina Kulakowski, de 49 años.
Unos bomberos encontraron el cadáver de Sabina al lado de la granja
en la que residía en Aurelius (Nueva York), que estaba ardiendo.
Brown había discutido con un asistente social porque le habían
retirado la custodia de su hija de 17 años y se la habían
llevado a vivir con otra familia. Acababa de pasar ocho meses en la cárcel
por amenazar al asistente social, y le detuvieron por la muerte de Sabina.
La víctima tenía marcas de mordiscos y aunque quedaron señalados
todos los dientes superiores y a Brown le faltaban dos, le condenaron
porque un experto dijo que eran sus dientes.
En 2003 el reo pidió copias de los archivos de la fiscalía
sobre su caso y revisando la documentación, Brown descubrió
la existencia de otro sospechoso, el bombero voluntario Barry Bench, que
conocía a la víctima porque había mantenido una relación
sentimental con su hermano mayor. Brown le escribió una carta al
bombero en diciembre de 2003, identificándolo como el asesino,
y éste se suicidó cinco días después. En la
carta le decía, entre otras cosas: "El ADN es una creación
de Dios y Dios no comete errores". Finalmente, la hija de Bench aportó
una muestra de ADN, que identificó la saliva de las mordeduras
impregnada en el camisón de la víctima con el ADN de su
padre.
En diciembre Brown compareció ante el juez para pedir el perdón,
pero de momento le han dicho que todavía hay que analizar otros
aspectos de su caso y le han citado para finales de enero de 2007.
Profanan
tumbas para trasplantes
Esther.
El caso de la venta de cadáveres de Nueva York se acerca cada vez
más a la historia de Burke y Hare. La fiscalía
ha presentado nuevos cargos en octubre contra los principales acusados,
Joseph Nicelli, Michael Mastromarino, Lee Crucetta y Christopher Aldorasi,
por profanación de tumbas y robo de cuerpos. Si en el siglo XIX
hacían falta cadáveres para las facultades de medicina,
en el siglo XXI lo que se necesita son piezas de repuesto humanas para
trasplantes. Mastromarino, el supuesto organizador del negocio, se ha
declarado inocente de los nuevos cargos.
Además de estos cuatro, hay más directivos de funerarias
acusados. Se cree que ofrecían descuentos en funerales a familias
con pocos recursos para animarles a donar y que después vendían
los cuerpos al cuarteto descuartizador. Según los investigadores,
los principales acusados también falsificaban el consentimiento
del donante y los certificados de defunción, para hacer pasar por
buenos órganos no aptos para trasplantes. En Estados Unidos no
se pueden vender partes de un cuerpo, sólo donarlas y con el consentimiento
expreso del muerto.
Al parecer, uno de los cuerpos que desmantelaron era de Alistair Cooke,
un famoso presentador de televisión, que murió de cáncer
a los 95 años. En este caso están acusados de falsificar
los documentos que autorizaban la donación y, además, de
poner que se trataba de un hombre de 85 años que había fallecido
por un ataque al corazón.
Lee Crucetta explicó en el New York Daily News que trabajaban con
seis o siete cadáveres al día. Después de quitarles
las partes más demandadas en el mercado de los transplantes, rellenaban
los cuerpos con tuberías de plástico y los cosían,
según Crucetta. Dijo que pagaban a las funerarias 1.000 dólares
por cada cuerpo y que ganaban 20.000 dólares con la venta de la
piel, los huesos del brazo y la pierna, la pelvis, tendones, ligamentos,
venas, arterias y las válvulas del corazón, que es lo que
vendían normalmente. Según la acusación, comercializaron
más de 1.000 cadáveres. Cruceta explicó que pasó
de ganar 50.000 dólares al año como enfermero a 185.000
dólares como ayudante de disecciones de Mastromarino.
El fiscal, Charles J. Hynes, señaló que en Estados Unidos
se pueden conseguir hasta 250.000 dólares con la venta de un cuerpo
por partes, y dijo que el caso parecía sacado de una película
cutre de terror.
Funerarios
acusados por comerciar con cadáveres (Adegüello, marzo
2006)
Embalsamador y dentista acusados de vender
muertos (Adegüello, noviembre 2005)
Ejecutan
al asesino en serie de Gainesville
Esther. Daniel
Harold Rolling murió entonando una canción religiosa. Al
asesino en serie más famoso de Florida (EE.UU.), después
de Ted Bundy, lo ejecutaron en octubre. Poco antes de morir, confesó
haber matado a otras tres personas en Shreveport (Louisiana) en 1989.
Dijo que apuñaló a William Grissom, de 55 años, a
su hija Julie, de 24, y a su nieto Sean, de 8, mientras cenaban en casa.
Danny Rolling, de 52 años, fue condenado a pena de muerte por el
asesinato de cinco estudiantes que sembró el terror en la ciudad
universitaria de Gainesville (Florida) el verano de 1990. Cinco asesinatos
en una semana convirtieron a Gainesville en una ciudad fantasma con la
huida de los estudiantes.
Las primeras víctimas fueron Sonja Larson, de 18 años, y
Christina Powell, de 17. Sus cuerpos aparecieron mutilados en el apartamento
que compartían, el 26 de agosto de 1990. A la mañana siguiente,
encontraron el cadáver de Christa Hoyt, de 18, también mutilado.
No había relación entre las chicas, lo que hizo sospechar
que se trataba de un asesino en serie. Las últimas víctimas
fueron Tracy Inez Paules y Manuel R. Taboada (Manny), los dos de 23 años,
cuyos cadáveres aparecieron el 28 de agosto en el apartamento que
compartían. Manuel era un deportista corpulento; así que,
ya nadie se sentía seguro en Gainesville, ni mujeres ni hombres.
Los cadáveres de Sonja Larson y Christina Powell aparecieron desnudos,
acuchillados y mutilados. Habían sido colocados en posiciones impactantes.
Un vecino declaró que había oído a alguien ducharse
con la música a todo volumen en el domicilio que compartían
las jóvenes.
El cuerpo de Christa Hoyt apareció desnudo, sentado al borde de
la cama, sin cabeza ni pezones. La cabeza estaba en un estante del dormitorio
y los pezones a poca distancia del cuerpo. Tenía un corte profundo
desde el esternón hasta el pubis. Un vecino también había
oído a alguien ducharse en casa de Christa.
En ambos escenarios había desaparecido ropa interior y partes del
cuerpo de las víctimas y los crímenes se cometieron con
un cuchillo de unos 10- 15 centímetros de hoja. En el caso de Tracy
Paules y Manuel Taboada no hubo mutilaciones, tal vez porque algo interrumpió
al asesino.
Las detenciones
El estudiante Edward Lewis Humphrey se convirtió en el principal
sospechoso. Le habían echado de algunos pisos de estudiantes por
su comportamiento violento y por sonámbulo. La policía le
seguía los pasos y, finalmente, le detuvieron por pegar a su abuela,
a la que convencieron para que le denunciara. El 10 de octubre de 1990
le condenaron a 22 meses de cárcel por el incidente, aunque la
abuela negó en el juicio que el nieto le hubiera llegado a pegar.
Hasta que descubrieron la implicación de Rolling en los crímenes
Edward siguió siendo el principal sospechoso.
Danny Rolling llegó
a Gainesville en autobús y se instaló en una tienda de campaña
situada cerca de la casa de Christa Hoyt. Había estado encarcelado
ocho años en prisiones de Alabama, Georgia y Mississippi. Allí
pasó un par de semanas acampado, hasta que la policía le
intentó detener como sospechosos de un atraco a un banco, y huyó
de Gainesville. Finalmente, le detuvieron el 11 de septiembre de 1990
por intentar atracar a mano armada un supermercado de Ocala (Florida).
Mientras estaba encarcelado, la policía de Gainesville descubrió
que en Shreveport, la ciudad natal de Rolling, se había producido
un triple crimen similar a los asesinatos de estudiantes y que Rolling,
además, estaba en busca y captura por intentar matar a su padre.
Entonces, investigaron entre las pertenencias del reo y encontraron pruebas
que le incriminaban en los crímenes de Gainesville: un pelo púbico
de una de las víctimas, el ADN de Rolling en manchas de semen,
el ADN de Manuel en unas manchas de sangre de unos pantalones de Rolling,
una nota manuscrita,... Rolling acabó confesando, dijo que la culpa
la tenía "Géminis", una parte diabólica
de su personalidad que, en realidad, es un asesino de "El Exorcista
III", una película que Rolling había visto la semana
de los crímenes de Gainesville.
Su abogado alegó
que Rolling estaba mal de la cabeza por las palizas y el maltrato psicológico
al que le había sometido su padre. Danny nació el 26 de
mayo de 1954. A su padre, el agente de policía James Rolling, no
le hizo ninguna gracia el embarazo de su mujer. Danny Rolling recibió
las primeras palizas cuando empezó a gatear. La madre intentaba
siempre que los niños cenaran antes de que llegara el padre, para
que no les pegara con cualquier excusa. Era un chaval depresivo, que intentó
suicidarse en la adolescencia después de una pelea con su progenitor.
Danny dejó los estudios y entró en el ejército, de
donde le echaron por consumir alcohol y drogas. Se casó y tuvo
una hija, pero el matrimonio sólo duró tres años.
Mientras estaba casado le detuvieron por voyeurismo. Posteriormente le
detuvieron por atraco a mano armada y pasó varios años en
la cárcel, donde aprovechó para hacer ejercicio. Cuando
salió de la cárcel, en 1988, regresó a la casa familiar,
ahora ya era un tío robusto y acabó peleándose a
tiros con su padre.
Los psiquiatras concluyeron que Danny tenía un trastorno grave
de la personalidad y la madurez mental de un chaval de 15 años,
pero que era consciente de lo que hacía y de que lo que hacía
estaba mal. Así que, le condenaron a pena de muerte por cinco delitos
de asesinato.
El
partido pedófilo pierde simpatizantes
Andrea. Norbert
de Jonge, secretario del partido holandés que defiende la pedofilia,
ha manifestado en noviembre que cree que no logrará reunir las
570 firmas necesarias para presentarse a las próximas elecciones
generales. El Partido del Amor Fraternal, Libertad y Diversidad (PNVD),
fundado en mayo, pretende hacer campaña para bajar la edad de consentimiento
sexual de los 16 años a los 12, y conseguir la legalización
de la pornografía infantil y el sexo con animales. Según
ellos, su objetivo es eliminar el tabú sobre la pedofilia surgido,
a su parecer, como consecuencia del caso Marc Dutroux de Bélgica.
A pesar del amplio rechazo a sus objetivos entre los holandeses, el PNVD
consiguió atraer a 100 simpatizantes a su sitio web, aunque algunos
retiraron después su apoyo; según De Jonge, estos habrían
tenido miedo a sufrir represalias, como ya le sucedió al líder
del PNVD, al que le rompieron las ventanas.
En julio pasado, un tribunal denegó una petición de un grupo
de defensa de los derechos de los niños para que este partido fuera
ilegalizado, ya que es un ámbito de las libertades políticas
en el que no pueden influir los jueces.
Política
para pedófilos (Adegüello, enero 2006).
 
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